Conteo regresivo

Académicos y analistas políticos aseguran que si bien las campañas han sido poco afortunadas, sobre todo por la falta de propuestas concretas de los aspirantes a la gubernatura, lo novedoso ha sido la irrupción de los jóvenes y la inusual popularidad del candidato de izquierda, Enrique Alfaro. Consultados por Proceso Jalisco, dicen que lo único cierto es que el PAN y su candidato, Fernando Guzmán, simplemente se desfondaron, y esbozan los escenarios que enfrentará el sustituto de Emilio González Márquez.

Aún faltan tres semanas para las elecciones, pero académicos y comunicadores locales consideran que la elección a la gubernatura se definirá sólo entre los candidatos Jorge Aristóteles Sandoval Díaz y Enrique Alfaro Ramírez, por lo que se acabarán los 18 años de gobiernos panistas.

 

Y mientras la guerra sucia entre el PRI-PVEM y el Movimiento Ciudadano se profundiza, ninguno de los candidatos aborda los temas de interés colectivo, menos aun explican la manera en la que pondrán en práctica sus propuestas si llegan la casa de gobierno. Para los analistas, lo único novedoso del actual proceso electoral es la irrupción de los jóvenes.

“Empezamos este tercer mes de campaña con la incertidumbre de quién va a ganar. Nadie en su sano juicio podría prefigurar un pronóstico de ganador. Esta lucha de dos, se está cerrando”, comenta Jorge Enrique Rocha Quintero, maestro en política y gestión pública del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO).

“El PAN –abunda– va a terminar su ciclo tanto en la administración federal como en la estatal. Aquí vamos a tener un gobierno de alternancia, aunque no sabemos si va a regresar el PRI o llegará el Movimiento Ciudadano.”

El investigador Bernardo Jaén Jiménez, del Centro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA) de la Universidad de Guadalajara, asegura que mientras Alfaro crece en las preferencias electorales, Sandoval Díaz va a la baja, en tanto que el panista Fernando Guzmán de plano se desplomó.

Integrante del grupo disidente Colectivo de Reflexión Universitaria, Jaén indica que el candidato del Movimiento Ciudadano va a alcanzar al priista en las preferencias electorales, por lo que augura un “final de fotografía”.

El columnista de Mural Pedro Mellado, quien lleva un registro de las encuestas publicadas por su periódico, admite que Alfaro ha tenido un crecimiento muy fuerte: “Entre marzo y abril, a diferencia de otros candidatos, (Alfaro) subió 11 puntos, al tiempo que Fernando y Aristóteles descendieron”.

Según él, es posible que a mediados de junio Alfaro rebase al priista en Guadalajara: “Vemos que, a pesar de que va de puntero, Aristóteles no crece”, que el candidato del PAN se desfondó y que Alfaro no ha dejado de ganar puntos entre el electorado.

Carlos Luis Moreno Jaime, jefe del departamento de Estudios Sociopolíticos y Jurídicos del ITESO, discrepa de sus colegas. Y aun cuando considera poco factible el triunfo del alcalde con licencia de Tlajomulco, insiste en que no hay nada escrito.

El analista Rubén Martín, quien durante 20 años escribió sobre temas políticos y sociales, considera inminente el fin del ciclo de los gobiernos panistas, y resalta la inusual popularidad de un candidato de izquierda como Enrique Alfaro.

También señala que la actual guerra sucia electoral es más tecnificada que hace 12 años, pues ahora los partidos contratan asesores especializados e indagan en los expedientes y trayectorias de los candidatos rivales para desacreditarlos ante el electorado.

Para Martín, ahora está en juego no sólo el poder, sino los negocios. Hoy, dice, si se investigara la riqueza de los nuevos políticos, éstos no podrían explicar el ritmo de vida que llevan con el sueldo que perciben. La cosa es sencilla: “Quien está en el gobierno aprovecha la oportunidad para hacer negocios; como proveedor, por ejemplo”.

Las propuestas

 

Con relación a las propuestas de campaña, Moreno Jaime llama la atención porque, dice, hasta la fecha ninguno de los candidatos ha explicado cómo hará realidad sus compromisos.

“¿De dónde van a sacar más dinero? ¿Acaso van a cobrar más impuestos? ¿Van a pedir al gobierno federal más recursos o a reducir sus gastos operativos? Esa es la parte más débil de las campañas”, comenta, y recomienda a los ciudadanos que exhiban la irracionalidad de las propuestas electorales.

“Es fácil decir que se va a crear una nueva universidad y asegurar que ningún joven jalisciense quedará excluido de la educación. Sin embargo, todas las propuestas que impliquen erogación de recursos y no vengan acompañadas de una contraparte de financiamiento no son creíbles”, expone el investigador del ITESO.

Por eso insiste: cada vez que un candidato haga un compromiso deben exigirle “una descripción pormenorizada de su mecanismo de financiamiento y de sus probables impactos”. Para que funcionen, las acciones que ellos planteen deben ir enlazadas a una política pública, pero hasta ahora ninguno la ha planteado.

En el caso de las becas que prometió Aristóteles a los estudiantes de bachillerato, por ejemplo, sólo serán efectivas si se diseña una política pública de educación seria. “Hay estudios del propio gobierno según los cuales los jóvenes desertan, aunque no lo hacen precisamente por falta de dinero. Hasta ahora no veo un diagnóstico de cuánta gente no va a las universidades por falta de dinero, habrá que ver cuáles son las otras razones”, expresa Moreno.

E insiste: “La reorientación del dinero público debe ir en la lógica de políticas públicas, no de simples acciones. Francamente no creo que con la sola reducción del gasto suntuario se pueda superar este tipo de asuntos. Hay que analizar el problema con mucho más cuidado”.

Su compañero Jorge Enrique Rocha Quintero apunta que en las campañas se han hecho sólo tres compromisos innovadores. En el caso de Aristóteles destaca su propuesta de desarrollo endógeno; en el de Alfaro, la articulación del sistema de escuelas estatales; de Guzmán, el banco de los pobres. El problema es que ninguno dice cómo las van a instrumentar.

Bernardo Jaén comenta: “Los candidatos se emocionan lanzando promesas de todo tipo. Lo que no aclaran es de dónde van a sacar los recursos, aunque eso parece no importarle mucho al electorado”. Además, “parecen recicladas de procesos electorales pasados. No se nota una diferencia marcada entre uno y otro, aun cuando Aristóteles hable de ‘un cambio’ y Alfaro de ‘el cambio verdadero’”.

Considera que les falta lo importante: utilizar de manera racional los recursos y transparentar cada peso gastado. Moreno lo secunda, pues estima que los candidatos se niegan a decir cómo van a mejorar la recaudación estatal.

Rubén Martín prefiere enumerar “los puntos olvidados” en la campaña: el de los comuneros de la costa despojados de sus propiedades, los líderes de los pescadores muertos o desaparecidos; los litigios y juicios contra los campesinos y comuneros que defienden su tierra; los abusos de la industria minera que sólo paga mil pesos al año por hectárea a los propietarios de la tierra; la devastación ambiental, y la explotación laboral de la industria electrónica.

Mellado insiste: “Ningún candidato cumple sus promesas de campaña”.

–¿Cómo fue el desempeño de Alfaro y Aristóteles como alcaldes? –le pregunta la reportera.

–En el caso de Tlajomulco, donde en los últimos 20 o 30 años se había hecho poco en materia política, económica y social, se hablaba poco. Pero de repente la gente comenzó a hablar muy bien de la gestión de Alfaro. Sus expectativas son mucho más altas si se comparan con las que pueda generar Aristóteles, por ejemplo.

Respecto al candidato priista, Mellado recuerda que la gestión de Aristóteles en el ayuntamiento tapatío se dio en “condiciones totalmente diferentes”, pues gobernó una ciudad que sólo “requiere mantenimiento”.

A su vez, Bernardo Jaén considera que los votantes deben evaluar el desempeño anterior de Alfaro y Sandoval para saber qué se puede esperar de ellos. Y como, según él, Alfaro fue el único que “más o menos cumplió” con su agenda, hoy tiene más posibilidades de superar al priista Aristóteles. Aun así tendría que lidiar con el Congreso y los municipios.

Sobre este punto, Rocha estima que en caso de ganar el 1 de julio, a Alfaro le resultaría complicado llevar a la práctica las políticas que aplicó en Atlacomulco por dos razones: la escala de un gobierno estatal es diferente a la de un ayuntamiento; además, recalca, le faltaría estructura.

“Aunque esté aglutinando fuerza, Alfaro no tiene estructura y, finalmente ¿con qué gente va a llenar la administración estatal? En el caso de llegar a la gubernatura tendría que trabajar con muchos funcionarios de origen panista. Le pasaría lo que a Fox y Alberto Cárdenas cuando arribaron al poder”, comenta Rocha.

Y reitera: en el hipotético caso de triunfar tendrá que enfrentar 18 años de panismo que no podría revertir de inmediato. Tendría que pactar con las estructuras burocráticas de los tres gobiernos anteriores para generar un ejercicio de gobernabilidad.

–Si gana Aristóteles, ¿qué se puede esperar? –pregunta la reportera a Bernardo Jaén.

–No tuvo un buen desempeño en Guadalajara en la transparencia de los recursos que manejó. Hubo muchas anomalías en materia de pavimentación, rubro al que se canalizaron más de mil millones de pesos. Y aun cuando se formó una Contraloría Social, más bien fue una vacilada. Yo creo que las ligas políticas que Aristóteles tiene con el Grupo Universidad no generan esperanza de que por ahí vaya a haber transparencia en el manejo de los recursos.

En este aspecto, Rocha opina: Con el retorno del PRI “estaríamos propensos a un gobierno de autoritarismo y a las rutinas de antaño. Sería un golpe para el proceso democrático”.

Si regresa el PRI, advierte, “se va a topar con una sociedad civil más fortalecida; no es la misma que la de hace 18 años. Y tendría que enfrentarla”.