No sólo hay Judas; los mismos demonios andan sueltos en el PAN. El aspirante blanquiazul al gobierno estatal, Fernando Guzmán, relegado al tercer lugar de las preferencias, denunció, sin dar nombres, que había Judas que lo han traicionado. La vox populi se encargó de difundirlos: Diego Monraz, exsecretario de Vialidad, y Herbert Taylor, compadre e íntimo excolaborador de Emilio González, y el expresidente del partido aquí, Eduardo Rosales. Después, los mismos panistas pidieron la cabeza de Diego, coordinador de la campaña de Josefina en Jalisco. El segundo ha sido exhibido en fotografías en amena charla con Enrique Alfaro, candidato de Movimiento Ciudadano, ubicado en segundo lugar, no muy lejos del priista Aristóteles Sandoval. Uno de los culpables de esas traiciones sería el mismo gobernador, quien dio pábulo a la idea de la declinación de su exsecretario de Gobierno porque no ha levantado, cuando expresó que era decisión personal dejar la contienda o no. Entonces, ¿quién o quiénes serían Judas?
En respuesta a la réplica de Natalia Juárez Miranda publicada en Proceso Jalisco 394, Carlos Antonio Delgadillo Macías envía un texto, del cual damos curso a las partes medulares para concluir el caso en este espacio:
…Niego rotundamente la misoginia que Juárez Miranda me atribuye. Criticar su desempeño administrativo, académico o político no deriva de una actitud misógina sino de una actitud de responsabilidad cívica. En cuanto a su beca (…) queda asentado por ella misma que recibió 1600 euros, por lo menos desde enero de 2007, según puede corroborarse en la página de transparencia de la UdeG. Esa beca sí llegó a los 30 mil mensuales y hasta más, como en el caso de octubre de 2007, mes en el que se emitieron dos cheques a su nombre, uno en la primera quincena por $32,780.24 y otro en la segunda por 24,768.00 (…) total, 57,548.24. Serán los estudiantes los que juzguen si cualquiera tiene oportunidad de tan generosa beca, que rebasó el millón de pesos durante más de tres años y si es normal que se llegue a una coordinación de licenciatura sin haber sido nombrada (…) profesora de asignatura (comenzó a cobrar como coordinadora en julio de 2010 y como profesora de asignatura hasta octubre). Juárez Miranda llegó, sin haber dado una sola clase, a ser jefa de profesores que cuentan con una larga carrera. Se mantiene ahí con una plaza de suplencia. ¿Eso es normal? Natalia conoce el tema de las suplencias, pues, a pesar de que su contrato “debe renovarse cada seis meses y está sujeto a un informe de actividades”, ella no se para frente a los grupos, manda suplentes, entre ellos Mauricio Morales Díaz, Anuar Jesús Vera y José Manuel Razo, ninguno de los cuales cuenta con plaza en la UdeG ni realiza el servicio social (no estar realizando el servicio social fue el pretexto por el que ella ya no me dejó suplir, sin cobrar, al doctor Ulloa Cárdenas, un anciano enfermo). Juárez Miranda utiliza suplentes que no aparecen en nómina, es una típica aviadora. Al notar entonces cómo ella ha ascendido en lo administrativo (llegó a la coordinación de Filosofía sin ser profesora), en lo académico (llegó a asistente C en meses, algo que muchos no logran sino después de muchos años) y en lo político (candidata a diputada federal sin haber hecho trabajo de base) tenemos que preguntarnos por la razón, la causa. La explicación, a mi juicio, está en su relación con el diputado local Raúl Vargas. Por eso indagamos en su vida privada, no por un “desorden patológico”. En cuanto al supuesto “acoso”, lo desmiento categóricamente. Yo no asisto al departamento de Filosofía, lugar donde ella trabaja o debería trabajar. Y no conocía el lugar de su casa de campaña, hasta que el viernes 18 de mayo, al pasar involuntariamente por ahí, ella me encaró e intentó amedrentarme, acompañada de varios colaboradores. Es falso también que yo la acose en sus cuentas de redes sociales, pues las tengo bloqueadas. Menciono un incidente ocurrido el 25 de mayo alrededor de las 10:30 horas. Estando en el cruce de Alcalde y Fidel Velázquez, se me aproximó una camioneta tipo van color blanco con vidrios polarizados, bajó la velocidad y su copiloto me fotografió. Quede asentado el hecho como antecedente de cualquier eventualidad.
En una de las manifestaciones en Guadalajara del movimiento #YoSoy132, se leía en un cartel: “Padilla secuestra la Universidad. También es violencia”.
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