Esta es la historia de Víktor Berumen, un efectivo de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara que vivió en carne propia la prepotencia de un “colega” federal, quien encañonó a su esposa y a su hijo de tres años con una pistola. Pese a ello, el presunto agresor ha contado con la ayuda del MP, de la PGJ y de la propia SSCG para evadir a la justicia.
Ya hace un año que Víktor Geoffrey Berumen Ornelas, policía de la Secretaría de Seguridad Ciudadana de Guadalajara (SSCG), ha enfrentado amenazas de muerte para él y su familia, presiones laborales y la corrupción imperante en las agencias del Ministerio Público que dependen de la procuraduría estatal. Y todo por pedir justicia.
El problema empezó el 2 de mayo de 2011, cerca de las 19:00 horas, cuando circulaba en su auto por la calle Plan de San Luis, casi esquina con Calzada del Federalismo. Iba a su casa en compañía de su esposa Laura Karina López Hernández y sus dos hijos, de tres y nueve años.
El tramo de calle estaba en repavimentación y el tránsito estaba pesado; todos querrían salir del nudo cuanto antes. Unos metros atrás del auto de Berumen venía un Cavalier rojo con placas HZY3832, cuyo conductor parecía muy alterado porque presionaba con el claxon a los demás.
De pronto el sujeto hizo una maniobra intempestiva que estuvo a punto de provocar un accidente entre varios vehículos. Enseguida, narra Berumen, el tipo rebasó a varios y se bajó del Cavalier para retar a los conductores. Al ver que con Geoffrey Berumen iba una mujer, el energúmeno fue hacia ellos, sacó una pistola y le apuntó a Laura Karina. Le advirtieron que no cometiera una locura y el pequeño de tres años trató de defender a su mamá con un trompo de madera; entonces el hombre le apuntó al menor.
Afortunadamente, relata aún angustiado Geoffrey, “como si hubiera ocurrido una acción divina” el resto de automovilistas comenzó a pitar y el agresor les dijo: “Volvieron a nacer”. Enseguida guardó el arma y se fue en su carro.
Geoffrey Berumen iba de civil. Llamó a su hermano Joshua Abraham Berumen Ornelas, quien trabajaba en el Centro Estratégico de Comunicaciones y Observación Electrónica de la misma SSCG y le pidió que gestionara apoyo policiaco “para que detuvieran a un hombre de civil que acababa de amenazar de muerte con un arma de fuego” a la familia.
Acudió al llamado la patrulla G-1069 de Guadalajara, cuyos tripulantes detuvieron al agresor en la Calzada del Federalismo y la avenida Manuel Ávila Camacho. Las víctimas lo identificaron plenamente. De inmediato el sujeto dijo que era el policía federal José Abraham Ordóñez Cortés, con el grado de oficial de División de Seguridad Regional y con el folio PF 2010_047355, adscrito en la carretera a Tequila.
Al lugar también llegó posteriormente, en la patrulla federal 10345, el teniente Omar Sánchez Bringas, destacamentado en Zapopan, que no procedió contra Ordóñez Cortés a pesar de que no estaba uniformado y portaba un arma de fuego en su día franco.
Ya en las instalaciones de la SSCG, señala Berumen, el subdirector Marco Antonio Castañeda Águila y el comandante Rafael Romero Campos dieron la orden de liberar al agresor minutos después de su captura. La decisión fue avalada por quien fue titular de la corporación municipal hasta marzo pasado, Servando Sepúlveda Enríquez.
–¿Cuál fue la intervención de Castañeda Águila y de Romero Campos? –se le pregunta al agraviado.
–En cuanto lo metieron (a José Abraham Ordóñez Cortés) al patio de maniobras (en la Calzada Independencia) para remitirlo a los juzgados municipales, le ordenaron a los elementos vía radio que se fueran a la “zona uno”, que es el estacionamiento, independiente del acceso de los detenidos.
“Se han pedido las grabaciones de las radiocomunicaciones de la zona uno y de la frecuencia de mandos, pero el municipio se las ha negado a la agente del Ministerio Público, o eso presume, porque creo que se confabula de manera dolosa a favor de ellos, por las amistades y, obviamente, el tráfico de influencias.”
También señala que la titular de la agencia número 13 del MP, Claudia María Cortés Flores, incurrió en actos de corrupción, abuso de autoridad y prácticas dilatorias. Cita que, según ella, el policía federal agresor fue puesto en libertad porque en los separos lo encontraron inocente…
En un comunicado dirigido a la agente del MP, sellado de recibido el 30 de enero pasado, Berumen Ornelas sostiene que el agresor nunca fue puesto a disposición de un juez municipal o de otra autoridad ministerial, además de que Cortés Flores no tomó en cuenta el informe de los policías captores en hojas del formulario correspondiente (F-SSC-002 de CALEA con número 52628, del 2 de mayo de 2011) y “no pide pruebas, no pide grabaciones, no hace nada, dilata la investigación”.
–¿Por qué se molestaron tanto sus jefes?
–Porque puse denuncia en la PGJ y queja ante la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco (CEDHJ). Después llevo mi oficio a la Contraloría Municipal por los actos deshonestos que realizaron el director y el subdirector al dejar en libertad a una persona que cometió un delito.
Al no percibir avances en su denuncia, Berumen Ornelas informó de los hechos a Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, entonces presidente municipal de Guadalajara, quien instruyó a Servando Sepúlveda que investigara el caso. En lugar de resolver el pendiente, dice el entrevistado, “el hostigamiento creció y Aristóteles se fue a la campaña” por la gubernatura.
Por su parte, Servando Sepúlveda sí reaccionó. En la oficina del secretario general, dice Berumen Ornelas, “se me dejó venir como animal para atacarme; me amenazó de muerte, (me exigió) que me deshiciera de la denuncia o me las iba a ver con él”. Para comprobar esto, dice, basta con revisar las grabaciones de las cámaras de vigilancia, pero este material tampoco lo ha solicitado la agente del MP, Claudia María Cortés Flores.
Que le baje
Este semanario cuenta con copias de dos videos. En uno de ellos se observa un diálogo del comandante José de Jesús Jiménez Aréchiga, identificado como Libra 1 en la policía de Guadalajara y quien no se percató de que era filmado, con el oficial Berumen Ornelas.
En un momento Libra 1 dice: “Es tu vida, es tu criterio, ya tú sabrás lo que haces, pero si no firmas es un veintiochote (boleta de arresto). Me ordenaron para que te exhortara, pero están ordenando chingarte. Tú valora. A lo mejor te suspenden o te cesan”.
–Bueno, aparte de lo laboral, tengo derecho de defensa y audiencia –responde el denunciante.
–Con ellos no. Es una violación de las garantías al derecho del trabajador, te la van a hacer de jamón. Pero mira, para este pedo.
–Yo me niego, porque sigue siendo ilegal.
Una copia de este video le fue entregada al procurador, Tomás Coronado Olmos, y a la agente del MP Claudia María Cortés Flores, pero ni siquiera lo integraron como prueba en la averiguación previa 6379/11-B.
En cambio, las amenazas estuvieron a punto de cumplirse. El entrevistado dice que ha sido objeto de dos atentados. En el primero, en la zona de Oblatos fue atacado por “policías falsos; ni siquiera tenían el corte de cabello policiaco.
Gracias a Dios la libré. Posteriormente en la Calzada Independencia y Sierra Nevada, donde era la Dirección de Seguridad Pública, ahí sufro otro atentado, ahora por un muchacho en motocicleta que me quiso sorprender. Por fortuna tenía compañeros armados que lograron repeler la agresión y (el atacante) escapó en su moto”.
La versión de Berumen Ornelas consta en la averiguación previa 6379/11-B. Pero José Abraham Ordóñez Cortés presentó su propia denuncia, en la cual afirmó que la víctima es él y que ese 2 de mayo fue agredido verbalmente y amenazado de muerte.
–¿Por qué hay dos averiguaciones? –se le pregunta a Berumen Ornelas.
–Porque el agresor es pariente de un agente del MP adscrito a la Cruz Roja de Guadalajara en el parque Morelos; no me acuerdo de su nombre, pero de hecho ya se va a pensionar. Él mismo abrió una segunda averiguación, cosa que nunca debió ocurrir.
–¿Qué dice la segunda averiguación?
–El agresor manifiesta que él venía circulando y que un carro con cinco personas alcoholizadas lo venían amenazando, que le decían “párate chota”. ¿Pero cómo, si él estaba vestido de civil? Dice que cinco personas lo insultaban y lo amenazaban, que todos estábamos armados.
–¿Quienes lo detuvieron constatan que en el auto de usted venía su familia?
–Sí, pero además hay un formulario de los oficiales y existen registros de cabina de su base y de la Dirección de Seguridad Pública, de las que se entregan copias. (En esos documentos dice cómo) lo desarman y, al verificar el arma, cuenta con “tiro arriba”. Es un arma 380 con 13 tiros útiles. Los policías corroboran que viene en el auto una familia, mis hijos, y se asienta en los hechos que su servidor quiere proceder en contra de ese criminal.
La orden de responder
Víktor Geoffrey Berumen Ornelas ha sido policía durante más de 15 años. Ha sido escolta de varios políticos y, concluidas las comisiones, vuelve a sus labores normales de la SSCG. Ingresó a la policía tapatía en 1997, cuando era presidente municipal Francisco Ramírez Acuña y gobernador Alberto Cárdenas Jiménez; reingresó en 2001 y la ocasión más reciente en 2006.
A causa de las irregularidades del caso, ahora sus exigencias consisten en la detención del policía federal José Abraham Ordóñez Cortés, sanción a los funcionarios municipales por evasión de reo y tráfico de influencias, atención psicológica para sus hijos y que “me dejen en paz, porque quieren que desista, pero no lo voy a hacer nunca. Hubo un intento de feminicidio e infanticidio en grado de tentativa, eso es imperdonable”.
En busca de justicia, Berumen Ornelas expuso su caso por escrito, com ya se dijo, al alcalde Jorge Aristóteles Sandoval; pero también recurrió al procurador Tomás Coronado y al presidente de la CEDHJ, Felipe de Jesús Álvarez Cibrián, pero ninguna de esas autoridades le respondió.
Al cumplirse un año de la agresión, Berumen Ornelas envió una carta al gobernador Emilio González Márquez para informarle de su caso. El acuse de recibo tiene fecha de recibido el 2 de mayo de 2012 en la oficialía de partes de la Secretaría Particular.
En su texto, el policía municipal le pide al gobernador que “se tome en cuenta mi queja por estar ajustada a derecho, y se le solicite a la Secretaría de Seguridad Pública del Estado de Jalisco las grabaciones de radiocomunicaciones antes mencionadas”.
A los cinco días, el 7 de mayo, le llegó una respuesta del despacho de González Márquez: “Me permito informarle que su asunto ha sido canalizado a PGJ, por ser de su competencia, para la atención correspondiente, le agradezco comunicarse con el Lic. Francisco Martín Nájar Sandoval al teléfono 3837 6077 extensión 16077, quien le informará del seguimiento de su caso”, dice uno de los párrafos. Firma Laura Patricia Cortés Sahagún, directora de Atención Ciudadana.
En oficio aparte, también del 7 de mayo, la propia Cortés Sahagún dirige la solicitud de González Márquez al procurador Coronado Olmos, con atención a Francisco Martín Nájar, para que den respuesta antes del 3 de junio a ambas partes, al quejoso y al Ejecutivo estatal. l








