TAXCO, GUERRERO.-Las XXV Jornadas Alarconianas de Taxco, Guerrero, se llevaron a cabo del 18 al 26 de mayo en distintos foros de esa ciudad y ese estado. A la flamante OFA (Orquesta Filarmónica de Acapulco) este año le tocó en turno cerrar con un concierto presentado en Acapulco, Chilpancingo y las Grutas de Cacahuamilpa, donde se pronunció el discurso de clausura. El programa del concierto estuvo integrado por coros famosos y dos piezas orquestales dirigidas por su fundador Eduardo Álvarez, y la preparación del coro corrió a cargo de Arturo Salvadores.
Nadie creyó en un principio en el proyecto de Álvarez de fundar una Orquesta Filarmónica en Acapulco, y 14 años después ha dado ya mil 80 conciertos, la mayoría en municipios y comunidades guerrerenses a donde nunca había llegado una sinfónica. Una labor cultural de verdadero beneficio social. En el puerto ha formado un público ávido que acude fielmente cada viernes a escucharla.
El viernes 25 en Acapulco se inició la serie de tres conciertos, con entrada libre: Coros de Nabucco, Trovador y Aida de Verdi, Mesías de Haendel, Novena de Beethoven y Carmina Burana de Orff. El Teatro del Centro de Convenciones casi lleno por un público entusiasta integrado por turistas y pobladores del puerto.
El sábado 26 el conjunto se presentó en Chilpancingo, en el impresionante auditorio Sentimientos de la Nación, de los más nuevos y mejores de la República, hermoso, bien equipado, con excelente acústica, que tiene una actividad muy nutrida.
Al día siguiente, en las Grutas de Cacahuamilpa, que resultó el lugar más inadecuado para un concierto sinfónico coral, una caverna calurosa y húmeda; no obstante, ya ahí, resulta un sitio mágico, como un rito prehispánico celebrado en las entrañas de la tierra. Como las cuerdas se humedecen hay que hacer el concierto rápido. El resultado fue inolvidable, la naturaleza se une al festejo y aporta una bella y rara acústica. A lo largo de la gruta, lejos de donde se realizaba propiamente el concierto, se escuchaba claramente el eco de la música interpretada en vivo. El público abarrotó el sitio, muchos de pie, además excursionistas pasmados, todos tomando fotos. Tras cada acorde, la reverberación se escuchaba por varios segundos, y todos, técnicos, músicos y espectadores, al final, salieron cargados de una gran energía emanada del sonido y de la misma gruta inmensa.
“Mil ochenta conciertos se dice muy fácil y muy rápido –señala Eduardo Álvarez–, pero realizados en diferentes comunidades y municipios –añade– es un trabajo extenuante que no creo que realice ninguna otra orquesta del país. La respuesta de la gente ha sido sensacional, son personas muy, muy sensibles a cualquier manifestación artística, en especial a la música. La sinfónica tiene patrimonio y personalidad jurídica propia. Es orquesta estupenda que ha abordado todos los géneros: ópera, sinfonías, conciertos, ballet y hasta música popular, como tangos, The Beatles, música del estado, etcétera.”
El maestro Eduardo Álvarez tocó el violín (Concierto doble RV 522, de Vivaldi) como solista al frente de su orquesta durante el concierto de aniversario a principios de mayo, y ha demostrado no sólo ser un hábil músico, sino un buen publirrelacionista, administrador y promotor cultural.








