Señor director:
Le estoy enviando el oficio que dirigimos al gobernador de Veracruz, Javier Duarte de Ochoa (con copia para el presidente Calderón, la procuradora Marisela Morales y la CNDH), para pedirle que expulse a Los Zetas del Cereso “Duport Ostión”, con el fin de que cese la represión que padecemos por parte de ese grupo, ya que tan sólo el mes pasado hubo dos muertos sin que nadie dijera nada.
Señor gobernador: ¡Ya basta! ¿Por qué no tiene usted voluntad para resolver el problema que padecemos los internos de este Cereso, que se halla en poder del grupo criminal de Los Zetas? Ellos ejercen el control por encima del director del penal, quien muy poco puede hacer ante la delincuencia organizada incrustada en el mismo, la cual ha ocasionado que los mil 722 internos vivamos una pesadilla que nunca imaginamos.
Lo que ocurre aquí genera corrupción, tráfico ilegal de drogas, torturas, extorsiones, tráfico ilegal de alimentos, venta ilegal de alcohol, uso de celulares, intimidación a familiares, etcétera; todos los delitos, todos los abusos, sin que nadie meta orden y sin que haya nadie ante quien quejarse. Sobre usted, señor gobernador, recae toda la responsabilidad, pues usted prometió y juró hacer cumplir la ley y hasta hoy no vemos que haya hecho algo para expulsar a Los Zetas del penal.
Complicidades entre autoridades penitenciarias y el grupo criminal nos tienen en total indefensión. Esta situación usted la conoce muy bien, porque se la dimos a conocer recién había tomado posesión como gobernador, pero usted ignoró lo que le hicimos saber.
El 2 de enero de 2011, la revista Proceso publicó en Palabra de Lector la denuncia dirigida a usted, y aunque la respuesta fue inmediata, ya que vino al penal Gerardo Buganza, no hubo ningún cambio. A nosotros nos aislaron y nos hicieron firmar desplegados para medios locales donde desmentíamos lo publicado en la revista Proceso.
Esto que vivimos es inhumano. Vemos a diario cómo se masacra a compañeros por la más mínima falta y se imponen multas de 5 mil pesos. Un área está llena de internos golpeados por Los Zetas, con un bat de beisbol, en los glúteos, que quedan reventados de tantos golpes.
Los derechos humanos son una utopía.
Roberto Sibaja, alias Gasper; Leonardo Galán; uno de apodo Comandante Córdova y otro de alias Nipón son nuestros verdugos. Estamos a dos fuegos y sometidos a doble corrupción, entre Zetas y custodios. Aunque de estos últimos hay sus excepciones, otros hasta cobran en la nómina de Los Zetas.
Nuestra pregunta: ¿Habrá voluntad de su gobierno para hacer cumplir la ley y romper con sus compromisos del pasado?
Tenemos un pliego petitorio, tenemos derechos para ser escuchados, para que se respeten nuestros derechos humanos.
Ojalá pueda su operador político Gerardo Buganza resolver este grave problema de corrupción.
Atentamente
Anastasio Pérez Rueda, José Antonio Jiménez de Dios, Wolfre Rosas García, Eladio Zamudio Ramos, Orlando del Pino Gómez, Luis Yosimar Herrera Gómez y Filiberto Luis Rodríguez Pérez (responsable de la publicación).








