El futbol mexicano, podrido

El León -los Panzas Verdes-, está de regreso en la Primera División, con los dueños del Pachuca como sus propietarios. Jubiloso por el ascenso del conjunto de sus amores, Antonio Carbajal, el célebre Cinco Copas, aprovecha sin embargo para emitir un severo juicio sobre la actual situación del futbol mexicano, víctima de sinvergüenzas y rateros, dice. La Tota Carbajal resume: “La verdad, nuestro futbol está echado a perder…”.

LEÓN, GTO.- “Después de tanto sinvergüenza que tuvo en sus manos al León, éste sí es un regreso triunfal”, dice entre carcajadas el ídolo mundialista Antonio La Tota Carbajal, al festejar el ascenso del equipo verdiblanco a la Primera División del futbol mexicano.
“Estar en Primera División es lo máximo a que puede aspirar una ciudad, un jugador; volverse a encontrar con ese equipo que tantas satisfacciones dio hace tiempo, cuando obtuvo cinco campeonatos. Es muy satisfactorio que vuelva a un lugar de donde nunca debió irse”, agrega Carbajal ante su escritorio de la vidriería en que despacha, en el antiguo barrio de San Juan de Dios, en el Centro de la ciudad.
El portero mexicano que participó en cinco copas mundiales no para de hablar; suena el teléfono, llegan otros reporteros, los amigos y discípulos a entrevistarlo, a hablar con él acerca de este ascenso tan ansiado y que ya se concretó.
“Lo que más daño hizo fue que el equipo pasara por las manos de tantos sinvergüenzas. Me acuerdo muy bien de aquel partido Irapuato-León, una sinvergüenzada que no me extrañó de la persona que la cometió”, dice Carbajal, al referirse a la ocasión en que el argentino Carlos Ahumada aterrizó en el estadio Irapuato con hombres armados, para exigir que le fuera vendido el equipo fresero. (Proceso 1428).
Fue Carbajal uno de los primeros en advertir a las autoridades municipales y a la afición acerca de los riesgos que implicaba dejar la franquicia en manos de personas como Ahumada. A la postre éste se enfrentó con Roberto Zermeño y entablaron prolongados pleitos judiciales en los que ambos aseguraban que eran los verdaderos propietarios del equipo (Proceso 1433).
El Cinco Copas asegura que Zermeño y Ahumada no fueron los únicos que trataron al equipo como una mercancía: “A los señores Batarse –propietarios del Atlante– les interesaba más el otro equipo. No venían ni para los partidos más importantes del León. Y el León, con el debido respeto, es más que el Atlante”.
El camino ha sido difícil para el León: varios dueños, numerosos técnicos, pleitos legales, derrotas en la liguilla y todas estas adversidades sufridas con estoicismo por una afición que, como destaca La Tota, es “una de las mejores del país”.
Todo comenzó a mejorar a partir de la llegada de Jesús Martínez Patiño y su hijo Jesús Martínez Murguía, propietarios del Pachuca y actuales dueños del León. Se trata de personas serias que conocen su negocio y están atentos a las necesidades del equipo. Nunca prometieron que iban a ascender, sólo se dedicaron a trabajar.
Paroxismo

Con Gustavo Matosas como director técnico, el León terminó victorioso en el torneo de Clausura, tal como ocurrió en tres ocasiones anteriores desde 2003. Sin embargo, esta vez –a diferencia de las anteriores, cuando se quedó en la raya– en la disputa por el ascenso contra el Correcaminos de la Universidad Autónoma de Tamaulipas alcanzó, por fin, una contundente victoria en el partido de vuelta por cinco goles a cero.
Esta goleada marcó el fin de la década negra de los Panzas Verdes fuera del máximo circuito del futbol mexicano.
“¡Burbano, hermano, ya eres mexicano!”, le gritaban eufóricos miles de aficionados al volante colombiano Hernán Darío Burbano la noche del sábado 12. Las avenidas y la plaza principal de la ciudad estuvieron atestadas durante el festejo por el retorno del León a la Primera División.
Al día siguiente la gente se volcó para ver desfilar a su equipo –con el entrenador Matosas al frente– hasta el balcón del palacio municipal, donde recibieron medallas de las autoridades y la aclamación popular.
El júbilo desbordado motivó a los Martínez –padre e hijo, socios en la Fuerza Deportiva Club León, S.A. de C.V., creada en diciembre de 2010– a pedir a través de los medios de comunicación que se realizaran encuestas y consultas a la afición para que ésta decidiera si continúan o no como propietarios del equipo.
La respuesta fue contundente. El jueves 17 –tres días después de que se realizó la consulta– Martínez Murguía confirmó vía telefónica a la reportera que algunos empresarios ya se habían acercado a hacer ofertas por el club.
“Nosotros –dijo– escuchamos primero a la afición y ha pedido que nos quedemos… le fui agarrando un gran cariño a este equipo, la gente te contagia y hoy estamos totalmente entregados.”
Según el empresario, luego de 10 años en los cuales “la afición ha sido muy maltratada”, le correspondía a ésta tener voz sobre la siguiente etapa del equipo. “Están llegando las encuestas, todas han sido positivas, me da alegría porque se ve que se está haciendo bien el trabajo”, apuntó.
“Nosotros prometimos trabajo, humildad; yo nunca llegué asegurando que íbamos a llegar a Primera. Lo que sí afirmamos es que teníamos un proyecto serio. El corazón de esta institución es la afición; estuvo ahí durante todos estos años y qué bonito poder darles esta alegría”, dijo el directivo, mientras sostenía una reunión con el entrenador Matosas y el director Rodrigo Fernández. En estas sesiones de trabajo se elabora el proyecto de lo que será el León de Primera, mismo que será presentado el próximo 6 de junio.
Concesiones

En este contexto no podía faltar el oportunismo electoral. El candidato a gobernador por el PAN, Miguel Márquez, y el aspirante de este partido a la alcaldía de León, Miguel Salim Alle, anunciaron la posibilidad de que se construya un nuevo estadio. El sábado 12, en cuanto se dio el triunfo de los Panzas Verdes, el alcalde panista Ricardo Sheffield mencionó que se trataba de un proyecto “impulsado desde el inicio de su administración”.
También anunció que el gobierno federal donó al municipio 284 hectáreas en la comunidad de Albarradones con el propósito de edificar un complejo deportivo, recreativo y cultural, que incluye en el plan maestro un centro de espectáculos y un estadio, inmuebles que requerirían de inversión privada en un esquema de concesiones.
–¿Es una feliz coincidencia? –se le pregunta.
–Ahí están la fechas, el predio lo escrituraron el jueves 10. No soy pitoniso, pero en un descuido y me dedico a eso, ¿verdad?
Aunque Sheffield asegura que sostendrá entrevistas con corporativos como Telmex –y su propietario Carlos Slim– para presentar el plan maestro del moderno complejo deportivo y cultural en busca de recursos, admite que el verdadero plus, lo que engancharía a cualquier inversionista sería un equipo de Primera División que juegue en su propio estadio… como el León.
Por sus dimensiones –el estadio podría tener cupo para 100 mil espectadores– este ambicioso proyecto no podrá concretarse en por lo menos tres años. Hasta ahora ni las autoridades municipales ni los dueños del club se han sentado a conversar, según confirmaron a Proceso ambas partes.
“Ya dependemos de los resultados deportivos –dice Jesús Martínez al preguntársele acerca de este proyecto–, pero un nuevo estadio sería algo que la gente nos agradecería mucho. Son planes a largo plazo; primero debemos invertir en la nómina deportiva y posteriormente realizaremos las negociaciones pertinentes. Nadie se me ha acercado.”
Por lo pronto el equipo seguirá en el mismo estadio, el Nou Camp –construido en 1966–, por el que pagan al municipio una renta de 90 mil pesos mensuales, mismos que les son devueltos por acuerdo del cabildo para el mantenimiento y las incipientes escuelas para niños y jóvenes.
El predio donde se proyecta construir el nuevo conjunto deportivo pertenecía a la Secretaría de la Defensa Nacional y cuenta con un viejo edificio que hace unos años fue utilizado para la capacitación de elementos de la Policía Municipal leonesa. Por cierto que se produjo un gran escándalo cuando se difundieron videos en los que se veía a los policías cuando se les aplicaba “tortura simulada” como parte de los cursos que impartían los capacitadores extranjeros.
“No quiero hacer corajes”

A espaldas de La Tota Carbajal están las fotos que narran su historia, sus reconocimientos, las postales de países que visitó como parte de la Selección nacional en campeonatos mundiales. También se observan las dedicatorias de amigos, como Arturo Pitos Guerrero, las fotos con Joao Havelange (el que fue presidente de la FIFA).
Con ese bagaje profesional a cuestas responde cuando se le pregunta cuál es la mejor manera para que el flamante León permanezca mucho tiempo en Primera División.
“Lo veo muy difícil. Sinvergüenzas y rateros habrá siempre. Ojalá no los hubiera, pero mira, ¿qué pasa con Cruz Azul?, ¿qué está pasando con el Atlas, un equipo al cual yo admiraba, con su famosa academia? Debe haber gente capaz, no necesariamente con un emporio financiero como Monterrey o Tigres. Morelia con poco hizo mucho. El estadio se hizo cuando ellos le dieron lustre, el dueño no se metía para nada porque no sabía de futbol. Y a veces es preferible que así ocurra”, dice, de nuevo entre carcajadas.
La afición leonesa, insiste, está a la altura de las mejores: de la de Tigres o la del Monterrey. Es una afición que ha soportado muchos fracasos en los últimos años. “Ha sufrido a tantos sinvergüenzas, y me siento orgulloso de decirles así porque lo fueron y desde un principio lo dije. Hay que hacer énfasis en eso para que no ocurra de nuevo.
“Aquí no se atreven a decir esas cosas. Nuestro futbol, el futbol mexicano, está podrido, está echado a perder. No puedo entender cómo los señores Decio de María y Justino Compeán digan que no saben nada y son los directivos de la federación. Es increíble que El Chilito Padilla, presidente de la Comisión de Árbitros, diga que no tiene necesidad de saber de arbitraje, ¿pues entonces dónde estamos?”
Con esa franqueza el legendario jugador añade:
“Reconociendo la labor de los señores De María y Compeán, los admiro, porque han hecho lo que los dueños quisieron: darles dinero. No les pueden reprochar nada.”
Para él es inevitable hablar también del monopolio de los entrenadores, algunos de los cuales tienen hasta ocho o 10 equipos. “Está la escuela de entrenadores, pero para qué si no vas a tener nunca cabida. Cómo se puede superar el futbol si un entrenador no ha hecho nada con ocho equipos. Yo valoro el título ganado. De qué me sirve que digan que es un buen entrenador, sin un título”.
–¿León debe quedarse en manos de los dueños del Pachuca?
–Claro, claro. Yo veo que está en buenas manos. Se habla de que ya es monopolio, dualidad de dueños; pero una cosa es el papá y otra el hijo, quizás uno le pida consejos al otro. Los directivos tienen la obligación de mantener al equipo en Primera, así de sencillo. Capacidad la tienen.
–¿Puede funcionar?
–Sí, sí funciona. Claro, el reglamento de FIFA no lo permite, pero mientras no haya una queja no tiene por qué meterse.
Hace más de 18 años que Carbajal no acude a un estadio a presenciar un partido. Por televisión ve muchos, de todas las ligas. Ya no quiso hacer corajes con las cosas que comenzaron a pasar: las mentadas, la violencia, la falta de entrega en las canchas. “¿Cómo voy a aplaudir una cosa así?”, dice.
–¿Irá a ver al León ahora que vuelve a Primera División?
“Prefiero verlo en mi casa, disfrutándolo. Y enojándome también.”