El legendario CADAC de Héctor Azar, en riesgo

Como dice el dicho, “entre que son peras y son manzanas”, el Centro de Arte Dramático A.C. (CADAC) enfrenta un futuro incierto al no haberse renovado su contrato de comodato, pues tiene una orden de desalojo para finales de este mes por parte del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin).
“Creemos que tienen otro tipo de intereses, nos dijeron que era una esquina privilegiada”, dicen autoridades del centro teatral.
Ubicada en una casona en Centenario 26 en Coyoacán, el CADAC lleva 37 años de vida, 35 de los cuales ha estado bajo la figura del comodato; el último fue renovado por 20 años y, vencido el pasado 26 de marzo, el Indaabin en su carácter de administrador del Gobierno Federal emitió un oficio de desalojo que se cumple a final de mes.
“El CADAC está en riesgo”, dice su coordinador operativo Carlos Azar –hijo del dramaturgo y promotor teatral Héctor Azar a quien se le debe la creación del centro–. Azar alude que todo es debido a que el Indaabin les negó la renovación porque, según éste, lucran con el centro al cobrar por los cursos y por no realizar actividades de asistencia social.
“Los cursos se cobran simbólicamente y son usados para mantenimiento general de las instalaciones, inversión de equipo y pagos de profesores, siempre hemos existido así y no tenemos ningún tipo de subsidio salvo el comodato –explica a este semanario–. Hemos trabajado con muchas organizaciones de asistencia social, programas con reclusorios, de niños de la calle, adultos de la tercera edad, con Conaculta, INBA y el gobierno de Chiapas, Guerrero y Puebla, pero tampoco era una obligación para nosotros. Por ello en los informes no se destacaba como punto central, se anunciaba, sí, pero no lo destacábamos, pues la función primordial es la enseñanza del teatro.”
Al respecto Abelino Bravo Cacho, director general de Administración del Patrimonio Inmobiliario Federal del Indaabin, explicó vía telefónica la que según él es la principal razón por la cual no se renovó el comodato:
“El motivo principal es por los requisitos que aparecen en la Ley General de Bienes Nacionales, no es que no queramos, ellos tenían un contrato de comodato que culminó por razones naturales, la legislación ha cambiado y en particular el artículo 84 fracción XII de Bienes Nacionales, y básicamente lo que dice es que el comodato procede a asociaciones de asistencia social sin fines de lucro.
“Nos reunimos con el director general del CADAC, Rabindranath Espinoza Alarcón el 25 de abril, y ahí les explicamos que no es desalojar por desalojar, desde 1992 de cuando les dieron el comodato a la fecha la ley ya cambió, les dimos la opción de apoyarse en alguna institución federal para que ellos pidieran el comodato por esa vía y se fueron contentos de la reunión.”
Los cursos que CADAC ofrece se imparten a niños, adolescentes, jóvenes y adultos y hay un promedio de 550 alumnos anualmente. El curso más elevado, para profesionales, cuesta 4 300 pesos por trimestre de seis en total, es decir 39 pesos por hora. Del centro han salido un aproximado 3 500 profesionales del teatro.
Sobre los procedimientos para negociar la renovación, Carlos Azar explica:
“Metimos un recurso el 24 de abril con el mismo Indaabin y nos respondieron a principios de mayo con el desalojo, que tenemos 30 días naturales para desalojar, es decir a fin de mayo. Ahora iniciamos un juicio de amparo, porque nos parece que tenían que responder primero el recurso que metimos antes de enviar el desalojo.”
Sobre esto Abelino Bravo explica:
“El recurso se encuentra en la unidad jurídica y de servicios y es válido, pero corren paralelos, es un recurso aparte (al de desalojo), en estos días se debe enviar la respuesta del mismo, antes de concluir este mes.”
Dice Azar:
“El año pasado en la revisión que nos hicieron nos dijeron que estábamos bien, pero al haber un cambio en la ley, cosa que no nos avisaron, ya no entramos en ese derecho.”
Pero Bravo Cacho arguye simplemente que ese tipo de cambios se anuncian por medio del Diario Oficial de la Federación.
Lo cierto es que “no hay un grupo de funcionamiento teatral en el país que no haya pasado o tenido contacto con CADAC”, argumenta Azar, y dice que bajo el lema El teatro al servicio de la persona y la persona al servicio del teatro, ha trabajado con diversas instituciones del país.
“Un día nos dijo la licenciada Verónica Gómez Martínez, directora de Inmuebles Generales en uso de Asociaciones Religiosas del Indaabin: ‘Es que es tan buena esquina’, y eso nos puso alerta. Y luego Elizabeth Chaparro, subdirectora de Contratos y Concesiones: ‘¿Por qué se los vamos a dar a ustedes y no darle un mejor uso a una dependencia del gobierno federal?’. En palabras concretas, para ella un centro cultural es peor uso que una dependencia de gobierno.
“Tuvimos una reunión el 25 de abril para demostrarles que no somos una organización con fines de lucro, incluso los invitamos a que vieran las instalaciones y conocieran el trabajo, porque en el oficio de desalojo basan su idea de que cobramos porque lo vieron en la página de internet… estamos en toda disponibilidad de demostrar lo contrario con documentos.”
Bravo Cacho acepta que no conoce personalmente el centro, si bien en la reunión mencionada las autoridades de éste les dieron trípticos e información, “y también contamos con reportes y fotografías del lugar que se realizaron a partir de visita de personal del Indaabin”.
El coordinador operativo del CADAC dice que dado que la fecha final de desalojo se acerca, “no sabemos qué va a pasar”, y comenta:
“Por lo menos iniciar el juicio de amparo nos da la posibilidad de seguir trabajando hasta que se resuelva, tenemos que desahogar esas instancias para ver qué sucede. Yo sé que el contrato dice que si el comodatario no quiere renovar el contrato tiene todo el derecho, pero me parece que fuera de su voluntad de no hacerlo no tienen otra razón para no renovarnos, porque sí cumplimos dentro de nuestras funciones.”
Ante la pregunta explícita a Bravo Cacho de si la revisión del recurso que les envió el CADAC resultara positiva, responde:
“En el momento en que cumplan con los procedimientos se podría dar la renovación del comodato, si cumplen con los requisitos se reconsidera.” Concluye Azar:
“Me parece que los centros culturales del país no deberían cerrar, y menos en México, en donde parece que se redescubre que la cultura y educación es el verdadero camino para combatir la violencia y enfrentar los problemas de la vida. Tres cuartas partes del alumnado que tenemos son niños, adolescentes y jóvenes.”