Medios de México frente a los de América del sur

Los países de América Latina que conforman el grupo con gobiernos progresistas: Argentina, Bolivia, Brasil, Uruguay, Ecuador, Venezuela, contrastan tanto en materia de su tasa de crecimiento anual como en la nueva orientación dada a sus medios, especialmente a los audiovisuales, con México y Colombia, aún paladines del neoliberalismo que hace agua por todas partes y es productor de crisis y generador de desigualdades profundas entre sus ciudadanos.
México tuvo, hasta el año 2000, un sistema de medios públicos muy desarrollado en materia de infraestructura y con capacidad productiva propia. A partir de entonces, ambos elementos dejaron de ser importantes para decaer y mantenerse por inercia en manos de gobiernos que los utilizan para hacerse propaganda. Por el otro lado, los concesionarios han seguido creciendo para abarcar cada vez mayor número de emisoras, una audiencia creciente y la mayor parte del espectro. En materia de concentración nuestro país es uno de los que cuenta con la tasa más alta: dos empresas, Televisa y Azteca, acaparan 75% del mercado, sea este publicitario, de infraestructura o bien público. En Colombia sucede otro tanto, los dos primeros operadores controlan 80% del mercado televisivo, no hay límites a la inversión extranjera; entre Telmex y Telefónica acaparan la oferta de telefonía móvil a partes iguales. El canal de noticias de Slim se inició en Colombia y los intereses del grupo son tan extensos que 1.80% del PIB de ese país corresponde a los ingresos de Telmex.
En las naciones del cono sur empezaron las modificaciones en distintos tiempos con factores similares: primero se reformularon las leyes para dar sustento a las nuevas políticas democráticas; después se amplió el espectro público para permitir a noveles jugadores insertarse en la oferta y más adelante se enfrentó a las compañías privadas para ponerles límites.
Si bien en toda la región no existen más de cuatro operadores de televisión y en telecomunicaciones, Telmex y Telefónica se apropian de la mayor parte de los usuarios; la oferta pública se ha ampliado o iniciado ahí en donde no existía. Es el caso de Ecuador, que en 2007 estableció un sistema público, y de Bolivia que lo hizo entre 2009-2011. Argentina lo amplió al dejar 33% del espectro para las opciones no lucrativas. Brasil lo continuó ampliando y planteó el sistema Brasil TV en 2007. En Uruguay existen tres señales privadas y una pública de carácter nacional recientemente establecida, y una más en Montevideo. Venezuela inició en 2002 el cambio que le ha permitido enfrentar los embates de los medios empresariales.
Uno de los resultados es, por lo pronto, una mayor diversificación y menor dependencia de Estados Unidos. En el tránsito a la TDT, Argentina y Brasil optaron por la norma japonesa. No se puede decir aún que lo necesario se ha hecho, las contradicciones entre leyes y hechos, entre declaraciones y realidades continúa. Sin embargo los candados al cambio se están comenzando a romper.