Con el hablar pausado que lo caracteriza, el general de división retirado Tomás Ángeles Dauahare aniquiló la política de combate al crimen organizado de Felipe Calderón: “No tenemos estrategia de seguridad nacional”. Minutos antes había calificado de “brochazos” las líneas de acción seguidas, que “nos conducen a veces a la nada”.
En un foro organizado por la Fundación Colosio para lucimiento del candidato del PRI a la Presidencia, Enrique Peña Nieto, el militar llamó la atención por tratarse de quien fuera el segundo hombre en importancia en la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) de 2006 a 2008; seis días después fue acusado y detenido por presuntos nexos con el crimen organizado.
La posición del general, expuesta el miércoles 9 en San Luis Potosí, también cobró relevancia por el añejo pleito que sostiene con el titular de la Sedena, el general Enrique Galván Galván, y con el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna. Pero además porque nunca un militar de tan alto rango y con su experiencia –fue enlace del anterior secretario de la Defensa, José Clemente Vega, con la CIA y el Pentágono– había criticado la política de seguridad nacional del presidente y la actuación de las Fuerzas Armadas.
El presidente de la Fundación Colosio, César Camacho Quiroz, dijo desde un inicio que lo expuesto en los foros formará parte de la plataforma de seguridad del candidato presidencial priista en caso de ganar las elecciones. Incluso cuando Peña Nieto habló ante los expositores les anunció que crearía una “gendarmería nacional”. Minutos antes el general Ángeles Dauahare había propuesto crear una “policía nacional o guardia nacional”.
En el mismo foro y en la misma mesa participó Ana María Salazar, asesora del Pentágono durante la administración de Bill Clinton en Estados Unidos y recientemente asesora en materia de seguridad del gobierno priista de Colima. En dicha entidad fue jefe del Estado Mayor de la 20 Zona Militar el general brigadier Roberto Dawe González, quien fue detenido el mismo día que el general Ángeles y bajo el mismo cargo.
Las críticas del general
En su participación, Ángeles fijó una posición dura y crítica contra el actuar de la administración de Felipe Calderón; como parte del error, dijo, se ataca al crimen organizado “en su fuerza” en lugar de “en su centro de gravedad”.
“Estamos combatiendo al enemigo en su fuerza, calificando como enemigo a las organizaciones criminales. Y al enemigo no se le combate en su fuerza, se le combate en su centro de gravedad (…) Lo que estamos haciendo en México es combatir al enemigo en su fuerza. Nos estamos desgastando ambos y la decisión tarda mucho tiempo en obtenerse.”
Ante la pregunta de si se debe cambiar la estrategia de seguridad nacional, Ángeles Dauahare fue todavía más crudo: “Me atrevería a decir que no tenemos estrategia de seguridad nacional. No tenemos una base de partida. Habría que empezar por ahí”.
Para blindar la seguridad del país ante el crimen organizado, el general en retiro
–quien en 2006 presentó un diagnóstico de la situación nacional en el que propuso atacar las causas, como la desigualdad y la pobreza– dio línea, la misma que ya forma parte de los dichos que sobre el tema ha expresado el candidato priista varias veces:
“El primer paso: establecer objetivos de seguridad para tener rumbo. A continuación, establecer ahora sí las estrategias, las políticas y las líneas de acción seguras que nos llevarán a la consecución de esos objetivos. No estar dando brochazos por diferentes circunstancias a través de líneas de acción que nos conducen a veces a la nada.
“Segundo paso: establecer el órgano que va a garantizar la consecución de esos objetivos de seguridad, una policía nacional o guardia nacional, o como le queramos llamar. Ahora sí, con una doctrina policiaca que le dé unidad de criterio a todos los policías del país: en el pensamiento, en la acción, en el sentimiento, en las técnicas y prácticas operativas y policiacas.”
Sin decir su nombre, Ángeles cuestionó las acciones que ha emprendido la Secretaría de Seguridad Pública, como utilizar a los medios para falsear o recrear hechos de detención:
“Policía nacional con una doctrina policiaca; involucrar a toda la sociedad en la solución de este problema; hacer un uso coherente y racional de los medios de comunicación masiva estableciendo una política de comunicación institucional; controlar a las empresas de seguridad privadas, estableciéndoles una estructura orgánica y funcional; controlar las armas, que hay muchas en el país”.
Peña Nieto ha insistido durante su campaña en la necesidad de establecer una policía nacional.
Y por si sus críticas no hubiesen quedado claras, insistió en que se deben establecer “objetivos de seguridad pública, a dónde vamos, qué queremos, qué visualizamos para nuestra sociedad en materia de seguridad pública como una base de partida; y después sí, diseñar las estrategias y todo lo consecuente… las estrategias, las políticas y las líneas de acción se van desprendiendo solas, por lógica”.
Reseñó lo que se necesita: objetivos de seguridad pública, creación de un órgano policiaco que dé cumplimiento a las estrategias políticas y líneas de acción; combate a la corrupción, que es la que propicia la impunidad en las corporaciones policiacas; depuración de todos los cuerpos policiacos aplicando exámenes de confianza y antidoping; reorientación de los presupuestos a mejorar sueldos y prestaciones de seguridad de los policías; constante adiestramiento, moral, físico y profesional partiendo de la base de que quienes van a alcanzar los objetivos son los cuerpos policiacos.
Con el candidato
La relación de Ángeles con Peña Nieto viene de lejos. Ambos tuvieron un primer contacto cuando aquél fue subsecretario de la Defensa y el ahora candidato era gobernador.
Tienen un amigo en común, el empresario Ernesto Álvarez Morphy. Según versiones recabadas por Proceso, en 2008, cuando el general Ángeles fue llamado a retiro, aquél le pidió a Peña Nieto que lo incorporara a su gobierno como asesor en materia de seguridad.
Álvarez Morphy organizó una cena en una de sus casas del Distrito Federal, donde Ángeles y Peña Nieto acordaron trabajar juntos.
La misma fuente relata que varios días después el general Galván Galván se comunicó con el entonces gobernador para decirle que “las fuerzas militares no verían con buenos ojos que lo incorporara a su equipo de trabajo”.
Después –no se precisa si el mismo día– el secretario de Seguridad Pública, Genaro García Luna, también le habló a Peña Nieto para decirle que sabía de su encuentro con el general y quería recordarle que “no gozaba de buena reputación”.
Después de esas dos llamadas, Peña Nieto se comunicó con Álvarez Morphy para decirle que su decisión había cambiado respecto al general y que por favor no se lo volviera a poner en suerte. Sin embargo, Ángeles Dauahare mantuvo relación de amistad y también empresarial con parte del equipo de Peña Nieto en el Estado de México.
El 6 de noviembre de 2008 se asoció con Joaquín Gasca Salas para crear la empresa Valor Profesional Asociados-Vapro, que se dedica a la asesoría en inteligencia, entre otras cosas.
Además de mantener relación con los colaboradores de Peña Nieto, Ángeles es amigo de Pedro Joaquín Coldwell y Jorge Hank Rhon.
Luego de la detención del militar, la secretaria general del PRI, Cristina Díaz Salazar, pidió al gobierno federal que emitiera un comunicado aclarando los motivos de la detención.
El miércoles 16 la Procuraduría General de la República lo hizo y sostuvo que la detención “carece de connotación política o de relación alguna con las campañas en curso o candidatos en contienda”. Ese mismo día, en Ciudad del Carmen, Peña Nieto se desmarcó del general. Dijo que nunca ha sido su asesor y que no consideraba que la detención tuviera relación con las acciones de proselitismo político. l








