BARCELONA.- Desde el Paseo de Bonanova, en el barrio de Sarriá, asentamiento de la aristocracia catalana en el siglo XIX y que aún ahora es una de las zonas más caras de España, puede verse la enorme torre de telecomunicaciones ubicada en el cerro de la Vilana. La obra fue construida por el arquitecto británico Norman Foster con motivo de las Olimpiadas celebradas en esta ciudad en 1992.
Actualmente esa construcción de estilo futurista ya no es la única atracción de la elegante colonia, pues en el número 8 de la calle Pomaret se levanta una impresionante casona que alberga la Fundación Cruyff, así como el Instituto y la Cruyff Football Ltd. La construcción, de dos plantas, se distingue por su fachada con 12 ventanales.
A corta distancia, en la esquina de Bonanova y Pomaret, se ubica una tienda que vende zapatos deportivos marca Cruyff. En los aparadores hay fotografías de sus tiempos de jugador acompañadas de textos que se refieren a sus triunfos deportivos y la réplica de un balón de oro.
Durante los últimos 30 años el exjugador holandés hizo de Barcelona su lugar de residencia y centro de operaciones. Desde aquí atiende la operación de sus empresas en todo el mundo. Polémico por su estilo y desplantes, la prensa catalana le llama Dios “porque nunca se equivoca”, según el periodista Emilio Pérez de Rozas.
Un ejemplo de la influencia que el exastro ejerce en el ámbito futbolístico quedó consignado el 13 de agosto último por el reportero holandés Edwin Winkels –afincado en la capital catalana desde hace más de 20 años– en su artículo titulado Viaje al Monte del Profeta publicado en El Periódico, de Cataluña.
El periodista refiere que siete directivos del Ajax tuvieron que viajar de Ámsterdam a la casona de Sarriá para reunirse con Cruyff con la finalidad de discutir la reestructuración del conjunto holandés. El encuentro suscitó una fuerte polémica en Holanda, donde se criticó al exfutbolista por negarse a viajar a su país natal.
En su artículo, Winkels recuerda que en el pasado Cruyff fue asesor del Ajax, pero sus diferencias con los directivos de entonces propiciaron que terminara el convenio. Entonces, dice, en Holanda se hacía un comentario irónico: “Dios regresará a su montaña en Barcelona”.
Su estilo también lo confrontó con la dirección del Barcelona, entonces en manos del empresario constructor José Luis Núñez, quien cuidaba los dineros del club. Una frase de Cruyff se volvió famosa: “El dinero tiene que estar en la cancha de juego y no en el banco”. Con ello aludía a que se debe gastar en la contratación de jugadores, siempre que ello redunde en el éxito de un club.
Sobrevaluado
Fueron pocas las voces críticas que Proceso encontró en torno a la figura de Cruyff. La mayoría de los consultados –periodistas, taxistas, abogados o diseñadores– coincide en que El Holandés Volador es el padre de la Masía, la academia de las fuerzas inferiores de donde han surgido los que hoy son estrellas del club catalán y se cuentan entre los mejores jugadores del mundo.
Sin embargo, no faltan las voces discrepantes. Una de ellas es la de Emilio Pérez de Rozas, un experimentado reportero de El Periódico, de Cataluña, que ha seguido la carrera de Cruyff desde su primera temporada como jugador, 1973-74, cuando el Ayax ganó el título de Liga. También se ocupó de él durante su etapa como entrenador del Barça, en los años ochenta.
“En Europa esa personalidad en plan Dios, Cruyff la mantiene muy apaciguada y disminuida respecto de su época más gloriosa. Pero si lo llevas a otro sitio, como en este caso a México, obviamente se verá sobredimensionada esa personalidad. Por eso es lógico que los poderosos mexicanos dueños de Chivas vean a Cruyff como un Dios de ese futbol inspirador”, sostiene Pérez de Rozas.
En cada sitio, abunda, a Cruyff se le puede ver de manera distinta. Por ejemplo, ironiza, “en Barcelona nosotros hemos cambiado a Dios (Cruyff) por su heredero, por Jesucristo (Pep Guardiola). Nosotros hemos tocado a Jesucristo, que nos ha dado 13 títulos en cuatro años. Y en ese sentido, entendemos que Dios se haya ido a otros países”.
El otro periodista disonante –que pidió el anonimato por razones contractuales– plantea:
“Cruyff sigue siendo un personaje que no pasa inadvertido. Aún más, le gusta su personaje y se vende bien por todo el mundo. A diferencia de Guardiola o de Ferguson, Cruyff vende y debe vender muy caro; debe ganar una bestialidad de dinero en cada contrato. Vende su gran éxito, que es la Masía; es decir, la apuesta por los jóvenes, que fue el mismo esquema de confiar en la cantera trasladada del Ajax.”
Es cierto, afirma Pérez de Rozas, que la “grandeza del Barca” se debe al “matrimonio del club con su cantera”. Se basa en la “filosofía” de “vamos a confiar en los jóvenes, en la gente de casa”.
Y añade: “Los historiadores del Barça siempre han dicho que los grandes equipos del club han coincidido cuando en ellos hay muchos jugadores de casa y pocos extranjeros.
“Cuando se apuesta por esa idea y se crea la Masía, ese estilo y esa personalidad ‘cruyffista’ se arraiga en el Barcelona. Él es el constructor, dueño de la primera idea, la potencia, y luego la traslada a Guardiola”.
La otra diferencia del Barça con otros grandes equipos del fútbol español, prosigue el veterano periodista, es que éstos “tienen grandísimos clubes, muy buenos jugadores, pero no todos los conjuntos cuentan con entrenadores valientes, como sí ha sido el caso del Barcelona, que se atreven a alinear a sus jugadores de casa. Esa es la enseñanza de Cruyff”, sentencia.
En el caso del Barcelona el sistema funcionó, apunta Pérez de Rozas, pero eso no quiere decir que sirva en otros sitios:
“Veo muy difícil trasladar toda esa filosofía si no existe una creencia de todos los involucrados: dueños, jugadores, banca, fuerzas básicas, afición, medios de comunicación.
Un timo
Alrededor de Cruyff se ha creado toda una estructura de entrenadores, preparadores físicos, fisioterapeutas, médicos, que él va colocando en los sitios donde mantiene contratos.
“Es ya una gran estructura que tiene el apellido Cruyff. Es una marca en sí misma, pero ya no es él directamente quien atiende los convenios”, dice un abogado cuyo despacho está cerca de los negocios del fútbol en Barcelona.
En relación con la asesoría a distancia de Cruyff con el Ajax o con Chivas de Guadalajara –ésta la atiende personalmente su yerno Todd Beane–, Pérez de Rozas sostiene: “Si yo contratase a (los escritores Juan) Villoro o a (Gabriel) García Márquez como ‘negros’ para escribir un libro, yo no aceptaría que ellos me dijeran después de cobrar: ‘Te vamos a poner a otro escritor que es magnífico’, porque yo pagué por ellos”.
Y añade: “Si tú contratas a Dios, quieres ver a Dios. Si contratas a Cruyff, yo supongo que el Ajax o Chivas querrán ver ahí a Cruyff. Me pregunto si en Chivas están conformes con que hayan llegado cuatro o cinco sumos sacerdotes en su lugar”.
El otro periodista entrevistado muestra sus dudas en torno a la efectividad de este negocio: “Veo una cierta arrogancia. ‘Compren mi nombre, porque así comprarán mi filosofía de enseñanza’. No creo que eso funcione así. Cruyff ya llegó al punto de crear un negocio y eso no fue la base del éxito del Barca o en Holanda, del Ajax”.
“Creo que es poco serio vender tu filosofía, tu método de juego, y finalmente sólo apareces para tomarte la foto. Francamente, me cuesta trabajo pensar que eso pueda redituar buenos resultados”, concluye.
El 2 de noviembre de 2009, el presidente de la federación catalana de Futbol, Jordi Casals, anunció el acuerdo alcanzado con Cruyff para que el holandés fuera el nuevo seleccionador catalán, según difundió la agencia de noticias EFE.
“Es un cargo que no está retribuido; yo se lo agradezco muchísimo y el fútbol catalán y Cataluña creo que tienen sentirse orgullosos.”
Ese mismo día, Casals adelantó que parte del acuerdo incluía convenios con la Fundación Cruyff. “Tenemos el compromiso, o él con nosotros, de colaborar con su fundación”
El 8 de abril de 2010 el presidente del Barça, Joan Laporta, impuso a Cruyff la presidencia de honor del club, pero pocos meses después entregó el cargo al nuevo presidente Sandro Rosell, sin dar mayores explicaciones.
El 15 de junio de ese año la periodista y escritora Pilar Rahola escribió un duro artículo en el periódico La Vanguardia. En su texto decía que Cruyff era la “bomba fétida de Laporta”.
Y agregó: “Son tantos los gestos de divo que nos regala Johan que tengo ganas de decirle: ‘¿Hasta cuándo, Johan, abusarás de nuestra paciencia?’”.








