Señor director:
Escribo esta carta sin ánimo de corregir a nadie (¡líbreme Dios de semejante despropósito!), mucho menos a mi amadísimo poeta JEP, sobre una frase que aparece en el Inventario de Proceso 1852, del pasado 29 de abril, que ha venido siendo lugar común escuchar en cada conmemoración de la batalla del 5 de mayo. Dice allí que Zaragoza pudo informar por telégrafo: “Las armas nacionales se han cubierto de gloria”.
Cabe precisar que en el telegrama que envía Zaragoza al general Miguel Blanco se lee textualmente: “Puebla, mayo 5 de 1862. Recibido en México a las 5 y 49 minutos de la tarde.- E.S. Ministro de la Guerra.- Las armas del Supremo Gobierno se han cubierto de gloria…” (Partes de la Batalla del 5 de mayo, Salazar Monroy, MCMXIX, Puebla).
Esto, que a primera vista parecería baladí, no lo es tanto. Zaragoza no pudo haber usado el término “armas nacionales”, porque lo que estaba en disputa era, precisamente, el derecho de ejercer la titularidad de la nación, aún en germen. Dicho de otro modo: Las veces que los conservadores se alzaran en triunfo, supondrían, también, que eran un triunfo de las “armas nacionales”.
Todo lo anterior, sólo para agradecer a JEP la amable compañía dominical de sus hipertextos literarios.
Atentamente
Manuel Salazar Ávila








