Una cultura vive en sus secretos y para renovarse se alimenta de ellos. Uno de esos secretos polinizadores en la letras hispánicas y mexicanas lo encarna la figura de la poeta y escritora Sor Juana Inés de la Cruz y, en su rica obra lo contiene el alto poema misteriosamente titulado Primero Sueño, obra asediada por un sin fin de lectores, intérpretes y comentaristas que no han logrado rendir plenamente su ni su arcano idioma ni la soterrada energía que anima su constelación.
¿En dónde descansa ese enigma, evasivo como el mercurio? Diríase que se juega y despliega, en primera instancia, alrededor del principio de intermitencia natural y vital, diríase que se cifra en la ecuación dialéctica entre día y noche, sueño y vigilia, sol y luna, para sólo mencionar una tríada de ese régimen discreto y ubicuo que permea las más disímbolas manifestaciones.
Fascinado desde hace años por Sor Juana Inés de la Cruz y su alto poema arcano, el investigador, astrónomo, ingeniero e investigador interdisciplinario Américo Larralde, toma posesión de la ciudad verbal de Sor Juana en su poema irreductible inspirado por una intuición a la par científica y filológica –la de que la polígrafa mexicana enuncia su poema a la sombra de un eclipse total de luna, plenamente real y verificable–. Esta limpia intuición que cabría expresar en unas cuantas palabras, exigió a Larralde años de investigación –ha llegado a consultar inclusive las bases de datos astronómicos de la NASA–, análisis y examen juicioso de un caudal de información literaria y científica. Escudado por las armas de una filología visionaria, de un ojo crítico agudo y de una lectura capaz de disolver y cristalizar caudales de variada información, Américo Larralde ha sabido explayar este enigma y otros en la viva urdimbre de un ensayo publicado en 2006 en la Ciudad de México, un ensayo erudito y nunca exento de vivacidad que cabría definir como un ejemplo de la más eficiente y sugerente práctica filológica.
Es el ensayo que acaba de publicar el Fondo de Cultura Económica, titulado: El eclipse en el Primero Sueño de Sor Juana.








