Las campañas del desencanto

Transcurrido el primer mes de campaña electoral, los candidatos a la gubernatura no han transmitido ningún mensaje convincente, lo que acentúa el desencanto entre la ciudadanía, según apuntan los expertos en política consultados por este semanario.

Aun cuando Enrique Alfaro, del Movimiento Ciudadano, y Aristóteles Sandoval, abanderado del PRI, ya expusieron sus propuestas: el primero puso énfasis en la educación y la seguridad; el segundo habló del “modelo endógeno” de desarrollo y de salud, pero ninguno convence. En contraste, el panista Fernando Guzmán Pérez Peláez y Fernando Garza, ahora impulsado por el PRD, optaron por esperar hasta mediados de mayo en busca de un mayor impacto entre el electorado.

Para Jorge Rocha Quintero, coordinador de la maestría en Política y Gestión Pública del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO), la falta de propuestas serias y el desaire ciudadano a los candidatos impiden conocer la viabilidad de sus proyectos: “Las campañas sólo acentúan el tema de la rentabilidad mediática por encima de la viabilidad práctica”.

Respecto de la primera propuesta de Aristóteles, el experto en desarrollo local sustentable dice: “Si bien es interesante y es un fenómeno de tendencia mundial, no nos ha dicho públicamente cuál es su diagnóstico para cada región ni cuáles son las vocaciones que pretende impulsar en cada una de ellas. Hasta ahora su modelo sólo es meramente mediático”.

En cuanto al rubro de salud, del que habló el priista el lunes 16, cuando se comprometió a requipar los centros de salud con nuevas tecnologías, a restructurar y construir nuevos centros hospitalarios, así como a implementar una aerotransportación de emergencia, el investigador del ITESO las califica de “propuestas banales”. Y matiza: no deben formar parte de una campaña electoral, sino ser parte de trabajo de un gobierno instalado.

“No pueden definirse como propuestas, son acciones que forman parte del ejercicio de gobierno obligatorio, dado que la salud es un derecho fundamental. Lo que pasa es que, como ciudadanos, se nos olvida cuáles son nuestros derechos. Por eso no pueden definirse como propuestas, sino como una obligación de gobierno.”

Respecto de la propuesta de salud de los candidatos, su colega Angélica Cázares Alvarado, de la Universidad de Guadalajara y experta en ciencias económico-administrativas, sostiene que a los candidatos se les escapa el tema de la obesidad, que afecta principalmente a la población infantil en Jalisco.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud 2006, la más reciente, en Jalisco más de 27% de los niños de primaria presenta obesidad y sobrepeso; en los adolescentes la cifra se eleva a 33%, y entre los adultos la principal enfermedad es la insuficiencia renal, y 80% de ellos tuvieron problemas de obesidad.

Rocha critica a Alfaro porque, dice, intenta crear un oligopolio en la educación pública y deja fuera a las universidades privadas. Y se pregunta: ¿Por qué no invertir en becas para que los estudiantes puedan estudiar en universidades privadas? Además, el candidato del Movimiento Ciudadano tampoco ha dicho nada sobre la calidad de la educación.

Su colega Cázares Alvarado comenta por separado que el tema de la educación debe involucrar políticas de desarrollo social más allá de la creación de un nuevo centro universitario para el estado, como lo propone el candidato.

“El tema de la educación va más allá de una buena voluntad –expone Cázares Alvarado–; además, gran parte (de su instrumentación) depende de la destinación de los recursos federales. En este caso habrá que preguntarse con qué fin busca el candidato crear una institución que compita con la Universidad de Guadalajara.

“De ser así, qué hacer con la sobreoferta de los egresados si persiste el problema del desempleo, derivado también de una saturación de las carreras tradicionales y una evidente necesidad de reorientar a los estudiantes hacia otros sectores, como las ciencias.”

Educación y salud, puntos críticos

 

El año pasado, la Revista Iberoamericana de Educación Superior publicó un ensayo de Wietse Vries y Yadira Navarro titulado ¿Profesionistas del futuro o futuros taxistas?, en el que se muestra un panorama desalentador para los egresados de las universidades.

De acuerdo con Vries y Navarro, las universidades fungen como “fábricas de desempleo”. Y aportan cifras. En 2009, por ejemplo, 45% de los más de 7.8 millones de profesionistas nacionales trabajan en actividades ajenas a su carrera; muchos han tenido que habilitarse como taxistas, comerciantes o aceptar empleos marginales.

La sobreoferta de egresados de las licenciaturas de educación y salud, indica la investigación, convierten a esas áreas en las peor pagadas. En contraste, las carreras de economía y creación de empresas o derecho son mucho mejor remuneradas.

Las investigadoras aluden al proyecto de investigación internacional llamado El profesional flexible en la sociedad del conocimiento (Proflex), según el cual en México los salarios promedio de los egresados son más bajos que otros países de Latinoamérica, como Chile y Uruguay, donde un profesionista gana 859 dólares en promedio cada mes.

“En tema de la educación se tiene que acompañar con un proyecto laboral y diversas estrategias de desarrollo social, para tener claro cuál es el fin y cómo fortalecer las carreras que necesita cada región del estado, generando a su vez empleos remunerables para los nuevos egresados”, afirman Vries y Navarro.

Por lo que atañe a la seguridad, la segunda propuesta de su decálogo, Alfaro aprovechó la semana del lunes 16 al sábado 21 para hablar de los cinco puntos básicos: impulsar un mando único metropolitano; ampliar el programa de videovigilancia; abatir la impunidad en los delitos de alto impacto; dar mayores incentivos a policías, y prevenir la violencia intrafamiliar que, dijo, pueden cambiar de manera eficaz la seguridad de los jaliscienses.

Incluso adelantó que, de llegar a la gubernatura, pondría al frente de su gabinete de seguridad al investigador Guillermo Zepeda Lecuona, adscrito al ITESO, donde actualmente coordina el Proyecto Seguridad Ciudadana y Justicia Penal en Jalisco.

En entrevista con Proceso Jalisco, el investigador de la UdeG Dante Haro Reyes, experto en seguridad, considera un acierto que Alfaro piense llamar a un académico a su gabinete de seguridad. No obstante lo critica porque, dice, no ha dicho cuál va a ser su plan de trabajo ni cómo integrará a la ciudadanía.

Y aun cuando afirma que va a reducir 100% la impunidad en su primer año de gobierno, Alfaro aun no define cómo piensa hacerlo, sobre todo los delitos que no se denuncian, insiste Haro Reyes.

“Buscar la profesionalización de la policía e implementar el mando único no depende de él, sino de las reformas que se le hagan a la Secretaría de Seguridad Pública federal, así como a los artículos 115 y 123 constitucionales. Esa tarea es competencia del Legislativo federal”, comenta el investigador.

En relación con la implementación de un mando único para la ZMG, Haro recuerda que los municipios más vulnerables no se encuentran ahí, sino en municipios como La Huerta, Ciudad Guzmán, Bolaños y Colotlán. “Ahí sí valdría integrar un mando único como medida inmediata y no en la ZMG”, resume.

Dice que a largo plazo se debe fortalecer la policía municipal que ya ha sido rebasada por la delincuencia. Según él, esas son las zonas más abandonadas, más violentas, por lo que se les debe poner especial atención.

Haro también menciona el problema de las drogas en el estado: Alfaro “no ha tocado el tema de los narcolaboratorios y la producción de las metanfetaminas en la que Jalisco es rey. Me sorprende que a estas alturas en su propuesta de educación no haya hablado sobre el consumo de drogas ni de las medidas de prevención en las escuelas; tampoco sabemos qué va a hacer con quienes ya están sumergidos en la adicción”.