El jueves 12 de abril murió Ariel Ramírez, director fundador de la revista literaria El Perro Azul, nacida en Cuernavaca en 2003, que en sus 38 números ha conjuntado plumas prestigiadas y colaboraciones de artistas plásticos destacados como Vlady, Liliana Mercenario Pomeroy y Guillermo Monroy, y el fotógrafo Manuel Peñafiel.
Entre los escritores, los poetas Javier Sicilia, Helena Paz, Gloria Ríos, Félix García y Frida Varinia, el narrador René Avilés Fabila, el cuentista Francisco Hinojosa, el cronista Herman Bellinghausen, la ensayista y biógrafa de Elena Garro Patricia Rosas Lopátregui, además de numerosas entrevistas con intelectuales; por ejemplo, una de las pocas que otorgó el filósofo Ricardo Guerra, otras a Elena Garro cuando en Cuernavaca no se le conocía prácticamente (vivía en París), y a Carlos Monsiváis (inédita) que aparece en el número que circula.
Ariel Ramírez murió a los 32 años, pero en su breve vida obtuvo, junto con Óscar López (coordinador general de la revista), logros en la cultura cuernavascense. Uno fundamental: sacó la cultura a la calle. El librero Mauricio Achar, en buena medida, hizo posible este proyecto permitiendo que El Perro Azul se vendiese en su librería Gandhi Colorines. Achar creyó en el proyecto desde sus inicios. Y consiguió lo que otras revistas no pueden tener: independencia, pues se consolidó en el estado.
En Cuernavaca ya, al igual que en el Distrito Federal, Puebla y Xalapa, entre otras ciudades, la cultura de la calle convive con los quehaceres cotidianos. Eso no sucedía antes de El Perro Azul.
Ariel Ramírez, Óscar López y El Perro Azul abrieron los portones y dejaron correr las aguas de la poesía, el arte y el espíritu libre. No obstante, la inercia y el silencio continuaron. En buena medida, generaron la tristeza que postró a Ariel Ramírez y causó su muerte. El Perro Azul, por cuestiones financieras –no disponía de ninguna beca– dejó de publicarse; sin embargo, continuará. Entre octubre y noviembre pasado, Ramírez y López habían inaugurado la Galería de Artes Espacio Azul, con los primeros bocetos de Vlady para los murales de la Biblioteca Miguel Ledo de Tejada. Y montaron la obra de Óscar Dave: La marcha fúnebre. Le siguieron muestras fotográficas y pictóricas, cuyos fines siempre estuvieron encaminados a la promoción de arte y literatura.
El Perro Azul, de Ariel Ramírez, vive. l
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(*) Actual director de El Perro Azul.








