En contra de lo que han externado los amos y señores de la Universidad de Guadalajara en el sentido de que el Auditorio Telmex del Centro Cultural Universitario (CCU) tiene ganancias muy bajas, la revista electrónica Obras, especializada en arquitectura, diseño y construcción, publicó que el inmueble ha recuperado ya más de cuatro veces su inversión inicial, que fue de 560 millones de pesos. En una nota de Javier Rodríguez, la revista informa que hasta antes de marzo pasado se habían realizado ahí 363 funciones, que generaron 2 mil 700 millones de pesos. Las cifras se desprenden de los datos aportados por el director del CCU, Mauricio de Font-Reáulx, quien dijo al reportero que siguen en pie otros proyectos como la construcción de tres hoteles, tres salas de artes escénicas, centros comerciales, museo de ciencias ambientales y desarrollos de viviendas, cuya inversión se estima en 10 mil millones de pesos. Ya están concluidas la Biblioteca Juan José Arreola y la Plaza Bicentenario. Lo anterior contrasta con las escuelas y facultades de la UdeG que carecen de equipo y material.
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A propósito de la UdeG: por hacer declaraciones a este semanario “a lo güey” (Proceso Jalisco 378) el catedrático Jaime Hernández Ortiz casi se queda sin chamba. Según copia de una queja presentada ante la Comisión de Responsabilidades del Consejo del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, el maestro del Departamento de Derecho Público de la División de Ciencias Jurídicas fue intimidado por su jefe, Adrián Miranda Camarena por haber asegurado que para su reelección al frente de la Comisión Estatal de Derechos Humanos, entre los “amarres” que hizo Felipe Álvarez Cibrián estuvo la contratación de la esposa del propio Miranda, con lo cual el ombudsman obtuvo el apoyo de la División de Estudios Jurídicos.
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Aunque hace dos años apareció el libro El verdadero rostro del cardenal Juan Sandoval Íñiguez, de casi 700 páginas, no ha tenido la difusión y circulación que se esperaría. Lo que ocurre es que no se trata de la biografía, ni de un análisis, siquiera somero, de vida y obra del polémico prelado que acaba de dejar el mando de la arquidiócesis que durante casi 18 años gobernó con mano férrea. Es solamente la compilación de escritos que el mitrado hizo en publicaciones como en el ya desaparecido diario Ocho Columnas, editado por la Universidad Autónoma de Guadalajara, propiedad del grupo ultraderechista Tecos, y en el Semanario Arquidiocesano, aunque es cierto que hay artículos de carácter social, pastoral y teológico de particular interés escritos de manera sencilla y asequible a cualquier persona. El tomo en cuestión fue editado por Juan Manuel Reyes Brambila, quien durante muchos años se relacionó con la industria mueblera local a través de una publicación periódica que les hacía. En los últimos años, Reyes Brambila, quien más bien es un publirrelacionista, se ha convertido en alguien muy cercano al cardenal Sandoval, al grado de que ciertos feligreses con nexos en el Arzobispado tapatío, se refieren a él ya, irónicamente, como próximo y exitoso “banquero”, por lo menos en el sentido figurado. Se convertirá, aseguran, en el proveedor intermediario en la compraventa de las numerosas bancas que requerirá el Santuario de los Mártires, la obra magna del exarzobispo, cosa que ha causado cierto malestar en fabricantes de muebles.
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De ahí, tal vez, por algún hilo suelto que habrán encontrado en el monumental templo de concreto y acero –una bóveda de 60 metros de altura, por otros tantos o más de diámetro, sin columnas intermedias– que el nuevo arzobispo, cardenal José Francisco Robles Ortega, haya ordenado, hacerle una auditoría general a la obra que se levanta en el Cerro del Tesoro, al sur de Guadalajara, en el municipio de Tlaquepaque y muy visible a kilómetros de distancia. La revisión financiera, que no se habría hecho hasta ahora, sería esencialmente al patronato del santuario que originalmente aceptó un súper donativo de 90 millones de pesos por parte del gobernador Emilio González Márquez –con recursos públicos, por supuesto–, pero que Sandoval Íñiguez se vio precisado a ordenar la devolución del adelanto de 30 millones y rechazar los restantes 60 millones, debido a la ola de protestas que generó tan comprometedora limosna, incluso de muchísimos católicos. l
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