Sin mencionar ni por equivocación a su partido, el candidato del PRD a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, dio el espaldarazo al candidato del Movimiento Progresista a la gubernatura, Enrique Alfaro, en su arranque de campaña.
Esto no molestó para nada a Alfaro, enfrentado con el exrector de la Universidad de Guadalajara, Raúl Padilla López, amo y señor del PRD en Jalisco.
El acto del candidato del PT, apoyado por las organizaciones Movimiento Ciudadano y Alianza Ciudadana, tuvo lugar al mediodía del 31 de marzo en la arena VFG, aunque se declaró formalmente iniciada la campaña en los primeros minutos del día 30, en la calle Francisco Silva Romero del Barrio de La Concha, en la zona de Analco.
Tanto en esa madrugada como la mañana del 31, en un desayuno con empresarios en el Club de Industriales, el expresidente municipal de Tlajomulco solicitó la cooperación económica de quien crea en su propuesta, porque carece de recursos para enfrentar las costosas campañas de sus rivales del PRI, el PAN y el PRD.
En Analco, cientos de personas esperaron la llegada del expresidente municipal de Tlajomulco en las calles adornadas con globos naranjas, verdes, amarillos y rosas. Mitigaban su impaciencia con tacos dorados, sopes, tamales, refresco, café, champurrado y pozole, con un grupo musical de fondo.
El aspirante llegó por la calle Francisco Silva Romero. Subió al templete con el candidato del Movimiento Ciudadano a la presidencia municipal de Guadalajara, Salvador Caro Cabrera. Faltaban cinco minutos para la medianoche, hora en la que los candidatos del PRI y del PAN también arrancaron.
En ese primer encuentro con aproximadamente 3 mil ciudadanos ya como candidato formal, Alfaro Ramírez dijo: “No voy a despilfarrar dinero público en la campaña, no vamos a tener miles y miles de comerciales de televisión, no vamos a tener patrocinadores de todo tipo para financiar nuestra campaña; nosotros lo que necesitamos es al pueblo; necesitamos ciudadanos libres para luchar”.
Y explicó la razón de que su campaña iniciara en la zona: “En Analco, como en muchos otros lugares de Jalisco, se ve el rostro del abandono, se manifiesta el insulto de los gobiernos que creen que los ciudadanos no importan, que la gente no tiene memoria. Aquí, el recuerdo de las explosiones del 22 de abril ( de 1992) representa un claro ejemplo del olvido y de la negligencia de los gobiernos que dejaron crecer la semilla de la desigualdad y la marginación, y ahora son incapaces de enfrentar la violencia social que ellos mismos cultivaron”.
Después remarcó en entrevista: “Sí nos hace falta dinero. Nos sobran ganas, con eso vamos a compensar”. Y apuntó sus críticas a los gastos suntuosos que desplegaron en días previos el aspirante del PRI, Jorge Aristóteles Sandoval, y del PAN, Fernando Guzmán Pérez Peláez. El abanderado de última hora del PRD, el exalcalde panista de Guadalajara (2001-2003) Fernando Garza Martínez, comenzó su campaña después de las 10 de la mañana del viernes 30.
“Allá está la política vacía: la de las poses, de las sonrisas fáciles, la política de las corbatas elegantes”, dijo Alfaro en clara alusión a Jorge Aristóteles Sandoval, quien montó un show en la plaza de armas tapatía con el candidato presidencial priista, Enrique Peña Nieto.
En cambio, dedicó el evento a los 2 millones 700 mil pobres que tiene Jalisco; los 240 mil jóvenes que no tienen oportunidad de trabajar y estudiar; los 2 millones de personas que no tienen acceso a ningún servicio de salud, y a los estudiantes que son rechazados de la UdeG.
“¡Les va a caer el pelón!”; “¡Alfaro, amigo, el pueblo está contigo!”, gritaba la asistencia. Ovaciones que se acrecentaron cuando el candidato afirmó que a mitad de su gobierno realizará un ejercicio de ratificación de mandato, tal como lo hizo durante su etapa de alcalde en Tlajomulco, y dará continuidad a los programas de uniformes y útiles escolares para la población de escasos recursos.
A la mañana siguiente, ante al menos 400 empresarios, entre los que destacó el presidente de la Coparmex, Óscar Benavides, el candidato del PT definió su plataforma de 10 principios básicos para revertir la realidad que describió en el barrio de Analco:
Cambiar el modelo de educación en Jalisco y liberarlo de los poderes fácticos; combatir la desigualdad a través de políticas sociales comprometidas y responsables; crear una verdadera visión de seguridad ciudadana, y fomentar la competitividad y el desarrollo económico.
También consideró necesario impulsar el desarrollo regional; crear infraestructura estratégica con proyectos que van desde la gestión del agua hasta la movilidad, y generar un nuevo modelo de gobierno autónomo, eficaz y digno, que no justifique su ineptitud en la falta de presupuesto.
Igualmente, dijo que su proyecto pretende estimular la democracia participativa a través de mecanismos directos como los presupuestos participativos y la consulta para la revocación de mandato; trazar una política ambiental transversal y responsable, y combatir la corrupción y la impunidad.
Aclaró que después de la Semana Santa explicará bien cómo desarrollará cada uno de estos ejes de gobierno. Por lo pronto, alardeó, “estamos listos para la batalla, vamos a levantar la voz, vamos a levantar el ánimo, vamos a ganar la elección y vamos a cambiar la historia de Jalisco”.
Round de tanteo
Aproximadamente 15 mil personas arribaron en camiones foráneos al centro de espectáculos VFG, en Tlajomulco, municipio que Alfaro gobernó los dos últimos años.
El acto estaba programado a las 12:00 horas, pero el candidato presidencial de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, llegó con media hora de retraso. Pero parecía más tiempo, ya que desde las 10 de la mañana lo esperaban hombres, mujeres y niños, a quienes en la entrada se les entregaron banderas naranja del Movimiento Ciudadano, botellas de agua sin etiqueta y camisetas blancas con letras también naranja: “Alfaro gobernador”.
Instalada en el escenario, una megapantalla reproducía tomas de las gradas, donde los asistentes –muchos de la tercera edad– se movían al ritmo del mariachi. En especial las mujeres, con pendones o banderas, bailaban las clásicas rancheras y las baladas interpretadas por Alejandro Fernández, el hijo del dueño de la arena VFG, Vicente Fernández.
Como AMLO no llegaba, en varias ocasiones los asistentes se unieron en una rechifla, pero de inmediato el mariachi saturaba la arena de su música y a la gente no le quedaba otro remedio que seguir bailando. Así ocurrió al menos cuatro veces.
Cuando al fin se anunció la llegada de Alfaro Ramírez y de López Obrador, la gente se puso de pie y muchos se arremolinaban alrededor de ellos para darles la mano.
Ya en el templete, Alfaro dijo: “Nos estamos enfrentando a intereses muy poderosos, los que quieren que nadie cambie. Nosotros tenemos en nuestras manos que el movimiento llegue al último rincón de Jalisco”. Luego comentó que le daba gusto iniciar su campaña en Tlajomulco, donde, añadió, “pusimos el ejemplo de que se pueden hacer las cosas diferentes”.
Consideró que dicho inicio era aún mejor porque lo hacía con un líder al que admira y del que se siente orgulloso: López Obrador.
Mientras Alfaro pedía que los asistentes se convirtieran en portavoces de su movimiento, una señora de la tercera edad insistía en llamar su atención. No paró de gritar hasta que Alfaro la vio y la saludó. Ella le dio las gracias por los lentes que le obsequió, dijo, con dinero de su propio bolsillo.
Cuando llegó su turno, López Obrador mencionó que Alfaro piensa bien porque tiene las tres “C”: cabeza, corazón y carácter… Reiteró su apoyo al candidato a la gubernatura y recordó: “Yo dije que iba a apoyar al que resultara mejor posicionado en las encuestas, y él ganó tres, por lo tanto, yo apoyo a Enrique Alfaro”.
Añadió que los adversarios del PRI y el PAN “no son pieza” para gobernar Jalisco, ya que el panista Guzmán Pérez Peláez tiene una gran capacidad para crear conflictos, y el priista Sandoval Díaz deja una enorme deuda.
“El candidato del PRI –señaló AMLO– está dejando Guadalajara casi quebrada, con una deuda de 2 mil 800 millones de pesos, más 600 millones que debe de indemnizaciones. Está gastándose 70% del presupuesto en nómina. Queda claro que a Guadalajara no la supo gobernar.”








