Las críticas no arredran ni a la madre ni al hijo. Graciela Terán afirma que el entrenamiento que comenzó a brindar a Eder Sánchez no es empírico, toda vez que lleva muchos años inmersa en el ámbito del atletismo, además de que ha tomado cursos especializados. De plano, ella dice que actualmente no hay nadie a quien pudiera confiar la preparación de su hijo.
A un mes de que su padre y entrenador, Víctor Sánchez Guerrero, falleció por una trombosis, el marchista mexicano Eder Sánchez justifica que su madre, Graciela Terán, tome las riendas de su preparación rumbo a los Juegos Olímpicos, pues asegura que está capacitada para desempeñar esa función, y lamenta que sus progenitores hayan sido señalados como entrenadores empíricos.
En tanto, Terán considera injusta la manera en que los medios de comunicación han cuestionado los resultados de Eder, así como el trabajo de su equipo de entrenadores, del cual ella forma parte desde hace 14 años como auxiliar técnica, ya que, a pesar de todo, ningún otro marchista mexicano posee mejores marcas. Y aunque no descarta la posibilidad de ceder su lugar, sostiene que en México no hay nadie a quien pudiera confiar la carrera de su hijo.
El subdirector de Calidad para el Deporte de la Conade, Alejandro Cárdenas, alega que Graciela Terán “no es una improvisada” y refiere que en virtud del momento difícil por el que atraviesa el deportista de 25 años, lo mejor es que se dé continuidad al programa de entrenamiento que elaboró Víctor Sánchez y, si fuera necesario, valorar la decisión después de Londres 2012.
Eder Sánchez se convirtió en el blanco de las críticas después de que en el Campeonato Mundial de Daegu 2011 no pudo refrendar el tercer lugar que obtuvo cuando tenía 23 años en Berlín 2009. Terminó en el sitio 15 con tiempo de 1 hora 23 minutos 5 segundos.
Tampoco en los Juegos Panamericanos de Guadalajara obtuvo medalla. Finalizó en el sexto sitio con un registro de 1 hora 25 minutos. Se desplomó en la meta y tuvo que recibir atención médica. Después se supo que se deshidrató durante la competencia y que sufrió fuertes calambres.
En una ocasión la reportera entrevistó a Víctor Sánchez, quien explicó que los resultados del marchista no eran para alarmar a nadie, ya que su máximo desarrollo deportivo llegará a partir de los 26 años –que cumplirá el próximo 21 de mayo– y se extenderá hasta alrededor de los 32. Dijo además que sí estaba preparado para ser entrenador de un atleta de talla mundial y que en este deporte hasta el empirismo ayuda.
“Eder lleva seis años en el top mundial. Mi conocimiento empírico, y mi poco conocimiento científico o los pocos cursos a los que he ido, me han alcanzado para mantenerlo ahí. El cuerpo va cambiando y hay etapas. Él va a entrar ahora a otra etapa, que será la mejor de su carrera, entre los 26 y los 32 años. Ahorita está pasando la crisis de los 25 años, y es normal. Esto no es científico, pero es conocimiento histórico.
“Veamos a Jefferson Pérez (tres veces campeón mundial en 2003, 2005 y 2007, y subcampeón en 1999; campeón olímpico en 1996 a los 22 años y subcampeón en 2008) por las etapas en las que empezó a desarrollarse. Él también tuvo una crisis. Platiqué varias veces con él y alguna vez manifestó que ya se iba a retirar porque hubo un tiempo en el que siempre le ganaban. En 2004 (fue cuarto en Juegos Olímpicos de Atenas) no ganó nada. Son etapas y cosas que pasan, y por mucho conocimiento científico que tengas también hay que tener ese conocimiento campirano. A ver, que se traiga a un entrenador, al más listo del mundo, que arme su grupo y que nos empiece a ganar; entonces hablamos”, retó Víctor Sánchez.
Tras el fallecimiento del entrenador, su esposa, Graciela Terán, asumió su lugar, lo que desencadenó una serie de críticas. Ella dice que a pesar de que es señalada como empírica, sí está capacitada y detalla que en universidades como la de Las Américas y la del Valle de México, así como en el Comité Olímpico Mexicano, ha tomado cursos para entrenadora de marcha y de ciencias aplicadas al deporte, además de los obligatorios del SICCED (Sistema de Capacitación y Certificación para Entrenadores Deportivos) que coordina la Conade, donde ya llegó al nivel 5.
No tiene empacho en reconocer que no tiene formación académica como entrenadora ni como profesora de educación física, sino una carrera técnica de secretaria, pero se defiende con el argumento de que fue marchista durante seis años –fue alumna del profesor Jerzy Hausleber– y durante otros 16 ha trabajado con distintos grupos.
“Siempre trato de estar documentándome. Empecé entrenando niños sordomudos en el DF, labor que realicé durante tres años en los que gané con ellos como unas 40 medallas en cada nacional. He tenido a mi cargo un grupo grande de marchistas y corredores, y trabajé en un colegio. He ido adquiriendo más experiencia. Ya son 16 años entrenando; de éstos, 14 los he pasado con Eder. Eso me respalda para hacer este trabajo. Sé lo que es esto, sé dónde estoy parada y lo voy a poder hacer. Me siento capaz porque cuando Víctor se iba a los viajes a competir, yo me quedaba con el resto del grupo”, arguye Terán.
–La responsabilidad que ha asumido es aún más grande que la de su esposo, quien ya era criticado por esos resultados en los que se esperaba más de Eder. ¿Está usted preparada para lo que venga en caso de que su hijo no cumpla con las expectativas?
–Ya sé que si no doy resultados me van a comer, pero yo le diría que Eder es el único atleta que se ha mantenido seis años dentro de los primeros ocho del mundo y eso no ha sido valorado (por los medios de comunicación). Se le exige mucho a Eder. ¿Qué se le exige a los demás atletas o a los demás entrenadores? Discúlpenme pero la marcha nacional no sólo es Eder. Hay muchos marchistas y muchos entrenadores. Hay algunos que con 1 hora 27 minutos calificaron a la Copa del Mundo, cuando Eder camina los 20 kilómetros en 1 hora 21 minutos.
“¿Qué otro entrenador en México ha mantenido a un atleta así, sin contar a Hausleber? Nadie. Los demás atletas tampoco se han mantenido. Es injusta la forma como han tratado a Eder y a mi esposo porque desgraciadamente las fallas que ha tenido fueron en competencias importantes. Lo critican pero no se dan cuenta que es un ser humano con necesidades, que también le pasan cosas. Hay que analizar muchos factores, como que en estos seis años tampoco se ha lesionado. En el otro grupo que siempre se va a Bolivia (el que encabeza el exandarín Raúl González) todos están lesionados. ¿Dónde está la capacidad?”, cuestiona Terán.
–¿Sería capaz de renunciar al cargo de entrenadora si eso ayuda a que Eder retome el nivel que alcanzó en 2009?
–Tal vez. Pero para mí, sin ofender a mis compañeros, en México no hay un entrenador bueno a quien confiarle a mi hijo. Si yo tengo pocos cursos y diplomados en universidades más o menos buenas y en el COM; ellos ni siquiera se han presentado a esos cursos. Eder ya decidirá si quiere otro entrenador, pero ya tenemos tanto tiempo en este deporte que los conocemos a todos y los mismos atletas se dan cuenta quién es quién.
No es una improvisada
Terán refiere que el mismo programa de entrenamiento que en noviembre pasado diseñó Víctor Sánchez será el que ella aplicará con Eder pues tiene vigencia de un año. Ese plan de trabajo está diseñado para que el andarín compita en la Copa del Mundo que tendrá lugar en Saranks, Rusia, el 12 y 13 de mayo, donde deberá refrendar la marca A de la IAAF de 1 hora 22 minutos 30 segundos y además terminar entre los tres mejores mexicanos que participarán.
“Graciela no es una entrenadora improvisada”, ataja Alejandro Cárdenas. “Tiene varios años de experiencia y en este momento es la mejor opción. No porque es la mamá de Eder toma el lugar de Víctor, sino porque conoce el programa de entrenamiento. Esto pasó (la muerte de Sánchez) en un año muy complicado porque estamos a cuatro meses de Juegos Olímpicos. Olvídate de que perdió a su entrenador, perdió a su papá. Por eso es delicado el tema. Lo que haga o deje de hacer Graciela no va a influir en el resultado. Eder sabe que no puede estar experimentando. Seguirá con ese programa y creo que va a tener el mejor resultado de su vida. No se trata de ver si esta decisión es un error, sino de apoyar al atleta en este último lapso. En unos meses sabremos si las decisiones que se tomaron fueron acertadas o no”, expone.
–Ya está en México trabajando el entrenador José Alvarado, quien fue artífice de los buenos resultados que ha tenido la marcha de Guatemala. ¿Han considerado la posibilidad de que él pudiera apoyar a Eder?
–Graciela nos pidió que la apoyara Carlos Mercenario (medallista de plata en Barcelona 92) porque es de su confianza. Sí pensamos en esa opción, pero ahora no es posible. He platicado con Eder y sólo se tiene que concentrar en continuar con su plan. De ahí no sabemos qué puede pasar, si pasando los Juegos Olímpicos se tomarán decisiones respecto a cambio de entrenadores o qué.
“Alvarado fue entrenador de Víctor y de Graciela, pero ahora está encabezando otro proyecto, que es la formación de una escuela de marcha que nos lleve en unos cinco a seis años a tener muy buenos juveniles. Va a detectar talentos y a formar una cantera para tener bases sólidas y ya no sólo depender de uno o dos marchistas.”
A partir del próximo 14 de abril, Sánchez Terán comenzará la segunda fase de su preparación. Si califica a los Juegos Olímpicos, dos meses antes de que éstos se inicien comenzará con el plan de trabajo específico para esa competencia, en la que se espera que los marchistas caminen los 20 kilómetros mínimo entre 1 hora 18 minutos y 1 hora 19 minutos.
“De acuerdo con mis tiempos de este año, que no se espere nada de mí en Juegos Olímpicos”, suelta Eder Sánchez. “Estoy caminando sobre 1 hora 21 minutos y los otros sobre 1 hora 17 minutos y 1 hora 18 minutos. Y no te digo eso de que no se espere nada en un mal plan, sino porque con 1.21 no tengo para pelear nada. Hasta después de la Copa del Mundo, que va a estar muy competida, podría decir a qué puedo aspirar.”
–Hay una presión muy fuerte porque en dos competencias importantes no dio el resultado que, de acuerdo con sus tiempos, se esperaba. Otra vez todos los reflectores estarán puestos sobre usted.
–Los atletas no tenemos la culpa de que se nos pongan los reflectores. Hay algunos medios que no saben manejar la información y otros que nos cuelgan las medallas, y eso está muy mal porque presionan al atleta y engañan al público. El atleta entra en conflicto y si no lo sabe controlar va a haber un mal resultado. En mi caso he tenido una gran presión de los medios porque me han colgado la medalla en muchas competencias en las que no saben ni cómo estoy, no saben si he padecido una enfermedad.
“Se supone que los comentaristas tienen una preparación, que saben de deportes, y gente que se supone que es experta se ha expresado de lo peor, como Enrique Garay, de TV Azteca, que se mofó cuando mi padre acababa de fallecer preguntando que cómo es posible que todavía tuviera un sueldo y diciendo que yo ya no debería estar becado. Es un comentarista que veía con respeto porque vale la pena lo que dice, pero para mí ya no. Si me critican a mí no me importa, pero si se meten con mi familia no lo tolero y más si es sobre algo que me está doliendo.”
–¿No se siente agobiado por no haber podido consolidar su carrera, es decir, ir más allá de ese tercer lugar mundial?
–No puedes tener a un atleta siempre al ciento por ciento. Le tienes que dar al cuerpo su reposo. De 14 años que he estado entrenando muy duro, a los 15 años mi cuerpo me pide descansar porque ha sido una gran carga de trabajo para el corazón. Voy para 26 años y no me desespero. Sé que así como he tenido malos resultados también he tenido muy buenos, y no me preocupo. Mi sueño, el de mi padre y de toda mi familia es una medalla olímpica. Y no vamos a parar de luchar por ella
–Hay gran preocupación por su carrera, sobre todo para que no se repita el caso de Noé Hernández, que después de ganar medalla olímpica puso a su novia de entrenadora y terminó por retirarse por los malos resultados.
–Hay una gran diferencia: la preparación académica y experiencia que tiene mi madre. Lleva toda su vida en el atletismo. Si no tuviera eso la Federación y la Conade la hubieran rechazado. No tengo ni que defenderla. Sus papeles la avalan.
–Incluso su papá ya estaba siendo cuestionado porque parecía que ya le quedaba grande un atleta de la talla de usted.
–Hay mucha envidia con mi padre porque nunca se le pudo superar. Los entrenadores contemporáneos no lo superaron porque mi papá hizo atletas desde cero. No era empírico, tenía todo fundamentado académicamente. No era un entrenador que salió de la nada. No voy a decir que no me entraban algunas dudas, pero siempre me daba una explicación de lo que me ponía a hacer, de cómo me iba a sentir, y me dejaba sorprendido porque todo salía como él lo decía. Muchos compañeros que entrenaron con él pueden contar la historia de cómo los levantó de la nada.
–¿Qué está haciendo para superar el hecho de que perdió a su entrenador, que además por ser su padre es aún más importante?
–Me siento mejor. Lo extraño en los entrenamientos, pero sé que mi papá está bien y no me siento tan mal. Sí estoy triste, pero como él me dijo: “Ya te dejé hecho y te toca seguir solo”. Eso me da mucha confianza. No me deja duda de que puedo hacerlo. No estoy mal psicológicamente como para necesitar ayuda. De todas maneras nunca he trabajado con un sicólogo porque simplemente no me gusta. No confío en personas que no conozco. No le encuentro la función y no me hallo. No tengo ni necesito ayuda psicológica.
Antes de que Eder partiera al Challenge de Caminata 2012 –que tuvo lugar en Chihuahua del 3 al 5 de marzo– Víctor Sánchez cayó enfermo debido a una trombosis, razón por la cual se le sometió a un coma inducido. Ya no pudo acompañar a su hijo, con quien habló por última vez vía telefónica. Le dijo que se sentía muy mal, pero le pidió que no fuera al hospital y que se concentrara en la competencia. Como si supiera que iba a morir, Sánchez Guerrero se despidió de su hijo.
La mañana del lunes 12 de marzo, la hermana de Eder llegó apurada a las instalaciones del Centro Deportivo Olímpico Mexicano (CDOM) donde estaba entrenando. Se llevó a su hermano al Hospital Central Militar pues el estado de salud de Víctor Sánchez había empeorado.
“Falleció en mis manos. Lo atacó una neumonía y, como estaba en coma, su cuerpo no tenía defensas. Parecía que sólo me estaba esperando. Estuve tres minutos agarrándole su mano, su pecho, su cabeza y se le fue el pulso. Le dije: ‘Vete tranquilo. Yo me hago cargo de todo. Descansa papá. Luego nos vemos’.”








