Sobre Las ideas de “El Nigromante”, luz en el momento crítico

De Mario Casasús

Señor director:

Leí con mucho interés el reportaje Las ideas de “El Nigromante”, luz en el momento crítico (Proceso 1847), de Judith Amador Tello; el análisis del abogado Emilio Arellano fue muy oportuno en vísperas de la visita de Benedicto XVI y ante la sumisión presidencial de Felipe de Jesús Calderón.

Para evitar el deterioro del Estado laico, resulta imprescindible estudiar a la generación de la Asamblea Constituyente de 1857: “Arellano reivindica a su tatarabuelo como el verdadero autor de las Leyes de Reforma, junto con Lino Ramírez y Valentín Gómez Farías”.

Debo sumar al relato de Judith Amador el testimonio de que mi tatarabuelo, Ignacio Manuel Altamirano, fungió como secretario y escribano de las Leyes de Reforma.

Recientemente entrevisté a Emilio Arellano: “En 1857, El Nigromante, Valentín Gómez Farías e Ignacio Manuel Altamirano se reunieron para compilar y discutir los escritos de Lino Ramírez, hasta redactar 75 proyectos de ley; los documentos originales están en la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística; cada página está firmada: ‘Ignacio Manuel Altamirano fungió como secretario y escribano de estos proyectos’, pero como Ignacio Ramírez se atrevió a criticar a Benito Juárez, el presidente se adjudicó la autoría de las Leyes de Reforma –junto con Melchor Ocampo–; ambos firmaron los decretos, pero no eran los autores intelectuales de la separación de la Iglesia con el Estado” (Clarín, 12/03/2012).

Atentamente

Mario Casasús

Periodista del Clarín de Chile