De apenas 21 años, Santos Saúl Álvarez Barragán, El Canelo, ha protagonizado varios escándalos, sobre todo riñas callejeras. En estos pleitos ha lesionado a personas que incluso lo han demandado por la vía penal y aun ha estado a un paso de la cárcel.
Sus hermanos Víctor y Daniel también se han visto implicados en hechos presuntamente delictivos al sentirse amparados por los escoltas que el gobernador priista de Nayarit, Roberto Sandoval Castañeda, puso a disposición del campeón mundial superwelter del Consejo Mundial de Boxeo.
El 2 de mayo de 2008, El Canelo golpeó al albañil Carlos Gallegos Alonso, quien lo acusa de haberle fracturado la mandíbula en tres partes, según consta en la averiguación previa 1689/2008 radicada en la agencia número 2 de El Salto, Jalisco, cuya copia tiene Proceso.
De acuerdo con la declaración de Gallegos, aquel día alrededor de las 20:00 horas conducía su vehículo cuando, al llegar a un tope, un Jetta rojo que intentaba rebasarlo impactó su auto por la parte trasera. El conductor siguió maniobrando hasta que, luego de tirarle el retrovisor izquierdo, logró colocarse adelante. De repente frenó en seco, lo que provocó que el auto de Gallegos golpeara al Jetta.
“Sin bajarse del auto (Jetta, su conductor) aventó una botella de vidrio que le pegó al parabrisas de mi carro (…) ambos nos bajamos de nuestros carros –los dos íbamos acompañados, yo iba con mi primo Luis López–. Nos bajamos los cuatro, y él comenzó a decir que si no lo conocía. Yo le dije que no; (me preguntó) sí sabía que él es boxeador profesional y que le apodan Canelo.
“Me dijo: ‘Me chocaste mi juguete nuevo’. Y yo le dije: ‘¿No viste lo que le hiciste al mío?… Háblale a tránsito para arreglarnos’. De nueva cuenta me dijo que si no sabía con quién me estaba metiendo y le dijo a su acompañante: ‘Háblale a mi hermano para que traiga con qué darles’. Yo me metí al carro para apagar las luces y le di la espalda; fue cuando por detrás me llegó (…) Luego me golpeó la mandíbula con los puños y me empezó a salir demasiada sangre de la boca, ya que este sujeto me fracturó (la mandíbula) en tres partes y después se fue corriendo para su carro con el otro sujeto.”
El albañil fue atendido en el Hospital Civil de la zona metropolitana de Guadalajara, donde lo operaron. Dice que hasta el momento ha desembolsado 15 mil pesos en gastos médicos.
“Pido que se castigue al Canelo, ya que él, siendo boxeador, abusó de esa condición y me golpeó por detrás de manera cobarde; asimismo formulo querella por los daños ocasionados a mi vehículo…”
En su declaración ante la agencia especial para adolescentes de la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJEJ), el boxeador, entonces de 17 años de edad, dijo que sólo se había defendido de la agresión de tres personas que lo estaban molestando, se burlaban de él y empujaban su carro contra el suyo.
“Yo lo que hice fue defenderme. Tiré varios golpes pero no me fijé a quién le pegué. Lo que hice fue tirar a lo loco y como yo estaba siendo agredido y eran tres sujetos, yo solo no podía con ellos (…) lo que hice fue correr a mi carro y me fui a mi casa (…) es mentira lo que señala el sujeto (de que) yo le decía que si no sabía con quién se había metido.
“Fueron a mi casa la esposa del lesionado y otra muchacha y me dijeron que si no pagaba los daños me iban a perjudicar en mi carrera, que no iba a volver a boxear…”.
De acuerdo con el expediente de investigación 81/2008, en una audiencia conciliatoria Carlos Gallegos exigió 80 mil pesos como reparación del daño. El Canelo se rehusó a pagar.
En virtud de que no llegaron a un acuerdo, el agente del Ministerio Público especializado para adolescentes, Armando Vázquez, envió el expediente al juez penal en turno “a efecto de que se sirva abrir la correspondiente audiencia de vinculación a proceso en contra del adolescente Santos Saúl Álvarez Barragán (no retenido provisional), por la conducta desplegada que es considerada como delitos de lesiones calificadas, previsto y sancionado por el artículo 206, 207 fracción II, 219 fracción I en su modalidad de ventaja y alevosía del Código Penal del Estado de Jalisco aplicado a la Ley de Justicia Integral para Adolescentes en agravio de Carlos Gallegos Alonso, así como se me tenga ejecutando la acción penal y la relativa a la reparación del daño”.
El proceso de Gallegos también estuvo plagado de anomalías y absurdos. El albañil sostiene que en la agencia de El Salto llegaron a decirle que no podían seguir con el asunto porque el expediente había sido “roído por un ratón”. Desesperada, su esposa Claudia se comunicó a Televisa Guadalajara en un intento por hacer pública esta situación y destrabar el caso.
“Mi esposa habló un jueves y no nos hicieron caso. Nos dijeron que tenían que pedir permiso para ver si podía salir una nota de eso. Pasamos todo ese día y el viernes siguiente comunicándonos al teléfono de denuncias y nada. La noche de ese día llegó alguien del Ministerio Público a decir que el sábado a las 9:30 de la mañana (El Canelo) tenía una audiencia en el tutelar de menores. Yo me imagino que los de Televisa lo alertaron.”
Gallegos dice que se quedó sin dinero porque a raíz de la lesión no pudo trabajar durante un año. “Luego nadie me contrataba, y necesitaba (recursos) para pagar lo que había pedido a rédito porque los intereses me estaban ahorcando (…) Él (El Canelo) me decía: ‘A mí no me vas a hacer nada, yo tengo comprado a todo el gobierno’, y se reía.
“Pasó el tiempo y, como ya lo iban a consignar, llorando me decía que le diera el perdón. Yo, necesitando el dinero, pues le di el perdón. Fue mi error.”
–¿Se arrepiente de haberlo perdonado?
–Sí. Ahora tiene una conducta peor. Ni se disculpó, ni me dio las gracias. Ese día con la juez fueron puras risas y burlas de su hermano. Yo quedé con la deuda de 10 mil pesos a réditos muy altos. Él no pagó ni las curaciones. Todavía tengo secuelas de las lesiones y necesito otra operación… Voy a ver si me atienden en el seguro popular.
“Sus abogados me dijeron: ‘A ver, ¿cuánto quieres’. Les dije que 80 mil. Y la misma juez me dijo: ‘No, no, no muchacho, tú aquí no vas a venir a poner las reglas. Si pides 80 te voy a decir que no porque no puedo otorgar lo que pides. Entonces le dije. ‘Bueno, pídale usted lo que cree que necesito’. Me respondió: ‘Si pides 50 mil tampoco te lo voy a dar’. Hasta la Ministerio Público que iba conmigo me dijo que la juez se vendió.
“El Canelo me dijo: ‘Te voy a dar 20’. Le dije que no. El abogado dijo que 25. Y yo les explicaba que con eso no me alcanzaba ni para los réditos. Su hermano Víctor, riéndose, dijo: ‘Si quieres te voy a dar 35’. Y acepté. Fue la necesidad la que me hizo agarrarle el dinero porque ahorita no estaría ni peleando, y quién sabe qué sería de ese muchacho. Lo hubieran metido a la cárcel. Ya había pagado una fianza y ahí estábamos para arreglarnos o que lo detuvieran y dejaran en el (consejo) tutelar.”
Amistades poderosas
La tarde del 9 de febrero pasado Víctor Alfonso Álvarez Barragán fue detenido por efectivos de la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco cuando circulaba en un Dodge Charger negro, placas RFG7746 del estado de Nayarit, sobre la carretera a Chapala, a la altura de la colonia Refugio del Valle.
En la cajuela del vehículo se encontraron dos cargadores para pistola calibre 5.7 y otro más para arma calibre 2.23 (53 cartuchos en total), además de dos fundas para ese tipo de cargador.
Víctor Alfonso se identificó como hermano de El Canelo y aseguró que los cargadores pertenecían a los escoltas que cuidan al boxeador.
Horas más tarde el teniente de infantería con licencia Éric Édgar Trejo Vázquez, adscrito a la Secretaría de Seguridad Pública de Nayarit, se presentó en las instalaciones de la procuraduría jalisciense y declaró que “estaba comisionado a la ayudantía del gobierno” de esa entidad junto con otro elemento, Jorge García Esqueda.
En un intento por acreditar la posesión y portación legal de las armas, Víctor Alfonso dijo que los agentes habían sido asignados para brindarle seguridad al Canelo; incluso mostró el oficio PEP5309-201 firmado por el coronel Silvestre Chávez García, director de la Policía Estatal Preventiva de Nayarit. Horas después recuperó su libertad.
Todo indica que la rápida solución de incidentes graves como el de Víctor Alonso Álvarez está asociada a la amistad entre El Canelo y el gobernador de Nayarit, Roberto Sandoval, que data de hace siete años. Cuando el boxeador solía tener combates a cuatro rounds.
En un video en el que pedía a los nayaritas votar por Sandoval el 3 de julio de 2011, el pugilista decía acerca del candidato del PRI: “Cuando apenas iba iniciando, él me apoyaba con mis batas, con mis cosas para pelear, moralmente también, y eso se lo agradezco muchísimo. Él apoya mucho al deporte, y eso es muy importante para todos los jóvenes de Tepic, el apoyo, el impulso”.
Fanático del boxeo, Sandoval quedó impresionado en 2005 cuando vio pelear a Álvarez, quien incluso vivió durante un tiempo en su casa.
Desde que fungía como presidente municipal de Tepic, Sandoval ha estado acompañado en sus momentos políticos más importantes por El Canelo, a quien siempre presume como un ejemplo a seguir.
“Sentimos muy de cerca cada round que duró el combate y donde demostró nuestro joven amigo que mientras se siga preparando, con esa disciplina que lo caracteriza, para alcanzar sus metas, seguramente estaremos frente al que será el ídolo de México”, declaró el 5 de diciembre de 2009, después de que Álvarez derrotó a Lanardo Tyner en Tepic.
Sandoval ha acompañado al Canelo en múltiples peleas, realizadas dentro y fuera de México, y ha estado incluso en las conferencias de prensa que ofrece para promocionar sus combates.
Más desmanes
Víctor Alfonso Álvarez se vio involucrado en otro escándalo el primer día de enero de este año. Junto con su novia, El Canelo y varios amigos entraron de madrugada a un departamento del Desarrollo Residencial Península en Puerto Vallarta, donde metieron un grupo de música de banda que perturbó el orden.
De acuerdo con reportes de la prensa local, los vecinos llamaron a la policía, pues cuando uno de los residentes le reclamó al grupo por el escándalo fue golpeado. Las mismas versiones indican que cuando los agentes vieron que en el grupo estaba El Canelo se limitaron a pedirle que se retirara del lugar. No hubo ningún detenido.
En los pueblos de El Salto y Juanacatlán, Saúl y algunos de sus hermanos son conocidos por los desmanes que organizan. Con frecuencia viajan en vehículos de lujo, participan en arrancones, andan “quemando llanta y tirando balazos” o liándose a golpes en la calle. Los habitantes de ambos lugares viven temerosos porque “de la nada” los hermanos Álvarez le buscan pleito a cualquiera.
En otra denuncia de hechos, presentada por Roberto Héctor Hernández Basualto y de la cual Proceso tiene copia, el abogado expone que el 12 de octubre de 2011 un par de sujetos llegó a su domicilio y, tras decirle que venían de parte de El Canelo y su hermano Daniel Giovanni, comenzaron a amenazarlo:
“Uno de ellos, el más bajo, me dijo: ‘le traemos un mensaje del jefe, El señor de los guantes, que más vale que le baje porque al parecer no valora la vida de su familia ni la de usted’; a lo que le contesté: ‘¿Mensaje de quién?’, a lo que respondió: ‘No se haga pendejo, El señor de los guantes, ya sabe que es El Canelo.
“’Venimos de parte de él y de su hermano Daniel’ (…) ‘Mira, cabrón, si valoras tu vida o la de tus hijos, bájale o cualquier día regresamos’ (…) ‘Sabemos dónde van a la escuela y dónde trabaja tu esposa’ (…)”.
En su querella, Hernández Basualto admite que conoce a Saúl y a su hermano Daniel, con quien trabó amistad a finales de 2010 pero la relación se fracturó en julio de 2011 por problemas personales.
El documento incluye copia de un correo electrónico que presuntamente Daniel Giovanni envió al abogado el 13 de octubre de 2011, al día siguiente de que los desconocidos acudieran a su casa, para reiterarle las amenazas:
“Rober, para que veas lo que puedo hacer, y ya te diste cuenta que estoy respaldado por mi carnal el pecoso. Ayer solo fue una advertencia, pero espérate! porque todavía no he terminado contigo, ok! porque el día que menos te lo esperes te va a pasar algo, es más no sé si a tus cosas o a tu familia o a ti, pero es para que aprendas que conmigo nadie se mete y sí cuento con el apoyo de mi carnal sabes que él tiene contactos y buenos! y lana le sobra pues ve lo que te hicimos y no puedes hacer nada! ja ja ja si te portas bien y no dices nada de lo que tú sabes igual y te perdonaré la vida, ja ja ja que al final es tu palabra contra la mía y sé que con que le diga a mi carnal que no es cierto me va a creer…”
El correo electrónico fue enviado desde una cuenta de Hotmail.








