Igual que en los años ochenta cuando un satélite doméstico mexicano, el Morelos, fue lanzado al espacio, hoy el pronto advenimiento del apagón analógico se dará como un proyecto dirigido por las empresas líderes y que beneficiará a muy pocos sectores, siempre los más favorecidos.
La razón de esto es doble: por un lado, el Poder Legislativo no ha resuelto la puesta al día de la ley con un espíritu democratizador; por otro, las condiciones económicas de la mayoría de la gente hacen muy precaria esa transición.
A poco menos de tres años, según documento firmado por Rodrigo Gómez y Gabriel Sosa (investigadores) y Jorge Bravo y Primavera Téllez-Girón (ayudantes), sólo 15% del parque televisivo del país posee dispositivos para captar la señal digital. En 2009 había 1 millón 600 mil hogares con dispositivos digitales, de los cuales la mitad son suscriptores de sistemas de paga. La misma fuente señala 8 millones 260 mil suscriptores en el país, lo que corresponde a una penetración de 28.5%.
Por el lado de los canales disponibles, la relación analógico digital era muy desequilibrada, 63 de los primeros contra 729 en total. Hay que señalar además que estas cifras sólo hablan de permisos y concesiones, no de diferencias en los contenidos de los canales. La mayor parte de ellos corresponden al canal espejo otorgado a lo ya existente. No más de ocho son frecuencias nuevas, por ejemplo el 20 de TVUNAM, el 21 para el Gobierno de la Ciudad, el de la Universidad de Guadalajara. La televisión pública que crea un contrapeso, así sea marginal, a la privada se encuentra en muy malas condiciones para digitalizar sus equipos de transmisión. Si bien en 2007 ya casi todos producían en digital, solamente Canal 22 tenía muy avanzada la reconversión tecnológica y presupuesto para completarla.
Cierto que la convergencia que supone lo digital hace factible que la televisión, la radio, el cine puedan ser recibidos en la pantalla de la computadora. Todo lo que se necesita es una conexión a internet en banda ancha. El crecimiento de las suscripciones a la red tampoco aseguran el acceso a la señal digital televisiva de manera universal. El documento Los medios digitales: México, publicado por la Open Society Foundation, señala que en 2009 había un total de 7.4 millones de hogares con computadora y 5.1 millones tenían conexión a internet. La telefonía fija y móvil son otros aparatos que posibilitan la recepción digital. Sin embargo en el primer caso el operador mayoritario Telmex no tiene permiso en su título de concesión para ofrecer este servicio. En el caso de la telefonía móvil no se ha discutido el punto pero aún con las tabletas 4G las imágenes en dichas pantallas son muy pequeñas. Además de que en México el ancho de banda llega sólo a 3G. En este punto hay un cuello de botella, pues mientras que alrededor de un 80% de la población posee un teléfono celular, una mínima parte de éstos cuenta con conexión a internet de banda ancha.
En suma, el interesante documento citado permite ver la carencia de programación para el ingreso de las nuevas tecnologías, la manera desordenada en que se mantienen y la enorme desigualdad entre quienes adquieren y usan estos dispositivos y aquellos que deben conformarse con quedar otra vez marginados.








