“El hombre de La Mancha”

CULIACÁN, SIN.- Basada en El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), El hombre de La Mancha es sin duda la comedia musical estadunidense que más ha calado en el gusto del público mexicano, con música de Mitch Leigh, libreto de Dale Wasserman y letras de las canciones de Joe Darion.

Se estrenó en 1965 y de inmediato se convirtió en un suceso a nivel mundial, y para el año 71 ya había alcanzado 2 mil representaciones. Recibió varios premios Tony y fue llevada al cine con Peter O’Toole y Sophia Loren en los papeles principales. La obra comenzó como un programa de televisión en 1959; más tarde el empresario Albert Marre convence a Wasserman de que la adapte como comedia musical. Hoy, después de casi 50 años, El Hombre de la Mancha conserva su frescura y magnetismo y no deja de representarse en muchos países e idiomas. En México la popularizaron Claudio Brook y Nati Mistral con enorme éxito.

La obra transcurre dentro de una prisión donde Cervantes espera el juicio del Santo Oficio por haber ofendido a la Iglesia, pero antes lo juzgan los demás reos a quienes Cervantes escenifica pasajes del Quijote. Personajes fuertes y con un carisma muy poco usual. La música es realmente buena y ha logrado establecerse en el inconsciente colectivo.

Para la propuesta del Instituto Sinaloense de Cultura (ISC), en el papel protagónico estuvo el barítono puertorriqueño Carlos Serrano, quien dirige en Culiacán un taller de ópera que cada miércoles ofrece al público un concierto operístico. Los jóvenes del taller, un cuerpo de baile y varios actores sinaloenses hicieron lo que se antojaba imposible. Dos veces se canceló el proyecto, comenta para Proceso el director orquestal Gordon Campbell, quien durante estas representaciones dirigió de maravilla a la Orquesta Sinfónica Sinaloa de las Artes.

Serrano no podía estar mejor en ese personaje, ya que tiene la edad precisa del caballero de la triste figura, y ofreció un Quijote como nunca se había escuchado, pues a este personaje suelen interpretarlo actores, no un cantante de ópera como lo es él. Aldonza (Dulcinea dentro de la mente extraviada del Quijote) fue encarnada por María Luisa Tamez, en excelente trabajo. Le ayuda su edad y aspecto de mujer madura, que contribuye a acentuar los extravíos del protagonista que la ve como un ser celestial. La Tamez, luego de una exitosa carrera como soprano, aborda ahora papeles de mezzosoprano, y la Aldonza no representa un gran reto vocal pero sí escénico.

Muy destacada la participación de la orquesta, músicos de primera los de esta asociación sinfónica; curiosa la orquestación: alientos, percusiones, dos guitarras –que aportan el sabor hispano– y un contrabajo. Aunque a ratos se extrañan las cuerdas, es la dotación típica de los musicales de esa época, y resulta brillante, caballeresca, crea un muy buen ambiente. Gustó mucho Rodolfo Arriaga en el personaje de Sancho Panza, cantando y actuando insuperablemente, y así el resto del elenco. El público llenó las dos funciones y las disfrutó en grande; hubo además otra para estudiantes y dos más en Mochis y en Mazatlán. Iluminación, vestuario, escenografía, orquesta, todo de muy alto nivel. Y el maestro Serrano: inolvidable.

Loable labor están haciendo allá Gordon Campbell y Carlos Serrano. Celebramos este ejemplo de descentralización cultural.