LONDRES.- En el aniversario número 30 de la guerra de las Malvinas el jefe de gobierno del archipiélago –cargo que se rota entre los ocho miembros de la Asamblea Legislativa local–, Roger Edwards, habla con Proceso acerca de la importancia del autogobierno malvinense y dice que Argentina “comienza a ponerse más agresiva y prepotente en su retórica por su reclamo” de las islas.
El isleño (kelper) Edwards afirma que en lugar de que el país sudamericano establezca buenas relaciones con los habitantes del archipiélago, “al endurecer su posición genera enemigos entre una nueva generación de kelpers que no quieren a Argentina y que no quieren ser argentinos”.
El funcionario causó polémica el pasado 6 de marzo cuando publicó un editorial en el periódico inglés The Guardian: “Will no one listen to us Falkland islanders?” (¿Nadie nos escucha a nosotros, los isleños de las Malvinas?), donde pidió que la población malvinense “sea escuchada” por la comunidad internacional.
Según él, los isleños “no son una población implantada” sino una comunidad formada “por inmigración voluntaria y asentamientos en el curso de 200 años. No somos una colonia de Gran Bretaña, somos un territorio de ultramar británico por elección, que es algo totalmente diferente. No estamos gobernados por el Reino Unido, contamos con un gobierno propio”, continuó. El artículo finalizó con un pedido: “Que nos dejen elegir nuestro propio futuro en paz”.
Entrevistado por Proceso, Edwards es tajante: “Ese artículo fue importante y relevante como contrapunto a la retórica cada vez más agresiva que viene de Argentina.
“Los habitantes de las Malvinas tenemos el derecho a la autodeterminación, derecho protegido en las leyes internacionales y que es piedra fundacional de la Carta Orgánica de las Naciones Unidas. Somos casi autosuficientes, con una larga historia, cultura propia y a pesar de lo que dicen los argentinos, los habitantes de las Malvinas somos una mezcla de descendientes de los primeros colonos; hay habitantes de muchas partes del mundo, incluyendo personas de Sudamérica, África, Europa, Australasia y otros sitios”, sostiene.
Consideró que hay varias razones por las cuales el gobierno de Cristina Fernández redobla sus esfuerzos por el reclamo de la soberanía: “Normalmente Argentina comienza a ponerse más y más agresiva y prepotente en su retórica cuando está entrando en un área de desastre económico. Su economía se está comenzando a colapsar. Ellos subsidian enormemente los sectores de electricidad y gas para mantener a la gente contenta y francamente este sistema no es sustentable”, dice Edwards.
“También está el tema de que nosotros comenzamos a explorar recursos naturales y tuvimos un éxito limitado en materia de hidrocarburos. Esto ha enfurecido a Argentina.”
Señala que las Malvinas podrían transformarse en un “lucrativo tesoro petrolero” luego de descubrimientos de crudo por la compañía inglesa Rockhopper Exploration, que halló petróleo hace dos años en la costa norte de las islas.
Edwards admite que a los malvinenses les preocupa cada vez más el apoyo que Argentina está logrando del Mercado Común del Sur (Mercosur) y agregó que teme que países de ese grupo –Brasil, Paraguay o Uruguay– más las naciones asociadas –Bolivia, Chile, Colombia, Perú y Ecuador– además de México en calidad de observador, puedan poner cada vez más trabas a la economía malvinense.
Agrega que hay una preocupación creciente entre los kelpers por el número de medidas que el gobierno de Cristina Fernández adoptó en las últimas semanas, como la prohibición para que atraquen embarcaciones con bandera de las Falkland en puertos argentinos y de la región, sanciones a empresas que comercien con petroleras británicas que exploren en aguas de las islas y amenazas de acciones legales en cortes nacionales e internacionales contra esas petroleras que buscan crudo y gas en aguas del archipiélago.
“Respecto al contexto regional y el apoyo del Mercosur a Argentina, diría que estamos preocupados aquí en las islas, tenemos que tomar nota de esto porque es algo que empeora cada día. Todo esto es muy fastidioso. Argentina ha trabajado muy duro para ponernos bajo un bloqueo económico”, indica.
“No tengo idea de cómo van a hacerlo, porque estamos totalmente confiados en nuestro estatus como territorio de ultramar del Reino Unido, país que reconoce esa soberanía. Tenemos el derecho de redactar nuestras leyes, dar licencias (para la pesca y la exploración de hidrocarburos) y obtener los beneficios económicos derivados de la explotación de nuestros recursos”, agrega.
Opiniones divididas
Argentina, que insiste en resolver la disputa de soberanía por la vía diplomática, denunció el pasado 10 de febrero ante la ONU la “militarización” del Atlántico sur por parte de Londres, tras el anuncio del inminente envío del destructor Dauntless a la zona y la estancia del príncipe Guillermo para una misión de entrenamiento como piloto de helicópteros, que duró seis semanas, de febrero hasta el 21 de marzo.
Edwards cuenta a Proceso que en los noventa, cuando Guido di Tella era canciller en el gobierno de Carlos Menem, “había una serie de negociaciones entre Argentina y los kelpers para cooperar en las áreas de pesca, exploración de hidrocarburos, vuelos, etcétera.
“Pero lentamente, uno a uno, Argentina ha cancelado unilateralmente todos esos acuerdos. El único que sigue vigente es el de los vuelos de la compañía aérea LAN Chile que llega una vez por semana, y que ahora quieren suspender y reemplazar con vuelos sólo desde Buenos Aires a Puerto Stanley (o Puerto Argentino), ofrecimiento que no nos han hecho a nosotros”, destaca.
Para Edwards el problema es que muchos de los países que apoyan el reclamo de Argentina, principalmente los del Mercosur, “lo hacen porque responden a una pregunta muy simple: ¿Apoya usted el derecho a las negociaciones con Gran Bretaña por las Malvinas? Y ellos dicen, por supuesto que sí, en lugar de la guerra, apoyamos las negociaciones. Es una pregunta muy simple, pero capciosa.
“Argentina, después de haber perdido la guerra de 1982, incluyó en su Constitución que la soberanía de las islas Malvinas pertenece a Argentina. ¿Cómo podemos negociar si existe una salida predeterminada para ellos? Es una tontería”, considera.
“Nuestra economía va bien, nuestros jóvenes que están educándose en el extranjero regresan a las islas donde encuentran trabajo. No tenemos desempleo, nuestras reservas económicas superan las previsiones y gastos anuales; que un país no esté endeudado es algo único en el mundo”, agrega.
En el contexto del 30 aniversario de la guerra, el periódico inglés The Guardian publicó el pasado 21 de marzo una encuesta que indicó que la mayoría de los británicos –61%– está de acuerdo con defender “a toda costa” las Malvinas si son “invadidas” por Argentina.
Pero 32% de los consultados cree que el Reino Unido “debería estar listo para negociar con Argentina un traspaso eventual de la soberanía de un territorio distante, de una época perdida”. Dos tercios de los británicos cree que las acusaciones por parte de Argentina acerca de que Gran Bretaña es “imperialista” y “militariza” el Atlántico sur son equivocadas. Según el sondeo, hay una clara mayoría a favor de la defensa de las Malvinas.
Sólo entre los más jóvenes, de 18 a 24 años, hubo una posición completamente diferente acerca del futuro de las islas. Un 49% de ellos –nacidos después de la guerra de 1982– está a favor de negociar con Argentina, mientras que 39% se opone.
En la entrevista con este semanario Edwards considera que el sondeo muestra que muchos jóvenes británicos “no entienden la historia o la ideología detrás de la cuestión de las Malvinas”.
“Debemos recordarles que hace 30 años hubo una guerra, ha pasado toda una generación de jóvenes que nacieron después del conflicto. Puedo comprender que los británicos menores de 30 años no entiendan lo que pasó en 1982, pero es lógico que los mayores apoyen la defensa de las Malvinas contra una invasión argentina porque vivieron lo que pasó entonces. Ellos recuerdan el conflicto.”








