Preocupado por el curso de las obras de restauración en Palacio Nacional y por lo que considera una falta de definición de la política cultural respecto de más de 15 mil templos, el arquitecto Sergio Zaldívar cuestiona:
“No hay nada tan valioso como lo que está en los inmuebles de propiedad federal dedicados al culto, pero se está declinando la obligatoriedad que tenía el Estado y no veo que haya programas de restauración de retablos, de los frescos del siglo XVI.”
Para el especialista, extitular de la Dirección de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) y de la Coordinación de Proyectos Especiales que llevó las obras de la Catedral Metropolitana, la Basílica, la casa del Marquéz del Apartado en el Centro Histórico y el propio Palacio Nacional en el último año, aquellas pinturas murales “conllevan el testimonio de uno de los eventos más importantes para la historia de la humanidad: la incorporación de las culturas americanas y europeas”.
Sin embargo, “han tenido mil veces menos cuidado” que los frescos de los artistas iniciadores del muralismo mexicano: “También son obras importantes las de Orozco y Rivera, pero aquellos testimonios están abandonados o semiabandonados, igual los retablos, que son una maravilla. Tanto que presumimos al turismo…pero si vemos, los recursos turísticos ya no son visitados por nadie, está fuera de todos los programas de conservación.”
Con un dejo de añoranza evoca a Francisco de la Maza, en cuya opinión un país perdía toda su vergüenza si dejaba perder su patrimonio. Y advierte Zaldívar que no se trata de verlo como “algo bonito” o como un problema, sino como una lección viva que hay que conservar.
A mediados de noviembre pasado, el arquitecto expresó escuetamente a Proceso su inconformidad porque la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ocupó, con sus oficinas, los espacios que habían sido acondicionados para galerías como parte del Plan Maestro de la Restauración de Palacio Nacional.
La apertura de las galerías, ubicadas en la zona norponiente del edificio, justo arriba de la antigua Tesorería, respondía al objetivo de ordenar la construcción y funciones del monumento, sede del Poder Ejecutivo, destinando mayores espacios a la visita del público.
Las áreas, según Zaldívar, fueron dotadas de aire acondicionado y a los vidrios se les colocó una película especial para evitar la filtración de rayos ultravioleta, de acuerdo con las exigencias internacionales de conservación de las obras en exposición. Ahora ahonda:
“Yo estaba muy halagado porque al final de la administración pasada habíamos logrado que la comunidad visitara Palacio, se hicieron dos o tres exposiciones muy exitosas, de gran repercusión, la gente entraba a Palacio y, evidentemente, revelaba un gusto por los nuevos espacios que se le daban.
“Se le quitó a Palacio la idea de esa vieja autoridad de octava delegación que parecía cuando estaban las patrullas y la gente armada. Logramos que la Secretaría de la Defensa misma abatiera sus unidades y personal; tenía más de 400 elementos que se paseaban por todos los corredores con ametralladoras y traje de campaña como si fuera Chiapas, y se retiró.”
Dentro de ese reordenamiento, asegura, se retiró también mucho personal de la Secretaría de Hacienda a edificios en otros puntos de la ciudad “más adecuados para la forma de trabajo administrativo de ahora, porque los grandes salones de Palacio no propios”.
“Paco Gil Díaz (titular de la SHCP) deshizo todo aquello y volvió a subdividir los salones en cubículos absurdos de cuatro metros de altura y dos de ancho, en tablarroca, mal iluminados, con mala ventilación, para volver a traer al personal desalojado y decirnos que está ahorrando dinero porque no paga rentas.
“Yo creo que es un ahorro mal entendido a renunciar, se dirigió a Alfonso Durazo, secretario particular de Fox, quien le sugirió hablara con el entonces secretario de la Contraloría, Carlos Rojas, “el señor de las toallas”.
“Y ‘el señor de las toallas’ parecía un buen señor, pero obviamente no tenía ni la menor idea de lo que era Palacio Nacional.”
Rojas le ofreció comentar con Fox el asunto de la conservaduría durante el viaje en avión a Davos, Suiza, adonde asistirán al Foro Económico Mundial, y tenerle una respuesta a su regreso.
“Llegó y con mucha simpleza, yo diría que poco tacto, me dijo: ‘oiga, arquitecto, lo siento mucho, voy a ser muy directo, pero fíjese que le presenté estas cosas y estaba Paco Gil ahí y dijo que a usted se llevaba muy mal con su gente, que mejor nombráramos a otra persona y el presidente estaba de mal humor y dijo: ‘déjense de tonterías, hagan otro decreto’. Y así fue como acabó esto.”
“Efectivamente, sí me he de haber llevado mal con algunas personas de Hacienda, porque ha sido la mayor depredadora de Palacio Nacional, seguramente no quien está ahorita, pero durante 30 años luche contra Hacienda, que tenía tapancos entre pisos, unidades de aire acondicionado, ponía letreros en las puertas y nunca han manejado la idea de que es un monumento simbólico para la comunidad.”
Zaldívar ve el asunto como resultado de la “frivolidad” con la cual Sari Bermúdez, presidenta del Conaculta, ha manejado la política cultural, especialmente en el sector del patrimonio:
“Se le está viendo como el encaje y la tira bordada y es algo mucho más sustantivo, son valores culturales esenciales del proceso de desarrollo del país, tienen que estar involucrados mucho más en aspectos de organización urbana, de organización social. Hay un mensaje cultural e intelectual en el patrimonio.
“Y si el patrimonio está identificado con el atraso, con el fracaso, y se está pudriendo entre miasmas y abandonos, pues el mensaje es muy grave en aspectos de seguridad social, de vinculación, de reconocimiento de lo que nos une como país.”
Expresa su preocupación por que los nuevos responsables de la conservación en Palacio Nacional no se opongan a “las barbaridades administrativas” o sean “obsequiosos” con lo que soliciten a costa del inmueble.
En su opinión, el conservador debe ser una especie de Ombudsman, “ombudspetrum, en este caso”, que ponga al monumento por encima de cualquier interés. Sería, además, un paso importante para iniciar el nombramiento de conservadores en otros edificios de importancia, entre ellos el Castillo de Chapultepec, la Catedral Metropolitana, el templo de Santa Prisca y el Fuerte de San Juan de Ulúa.
Adecuación provisional
En entrevista en sus oficinas de la colonia Roma, el arquitecto Xavier Cortés Rocha, director de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural, recuerda que Palacio Nacional ha sido siempre “un conjunto de edificios con múltiples usos”, que albergó a la Casa de Moneda, al Recinto Legislativo, el Museo Nacional, diversas secretarías de Estado y oficinas del presidente de la República, entre otras instituciones. Y al hablar de la desaparición de las galerías, admite:
“Ciertamente se ha pensado que Palacio Nacional debe tener una función muy importante en términos de su simbolismo, en función de que los mexicanos puedan visitarlo, recorrer los diferentes recintos y saber cuál es el papel de este conjunto monumental en la historia de México.”
De acuerdo con su información, sin embargo, las galerías se acondicionaron “provisionalmente”, en tanto se llevaba a cabo la restauración del Museo Nacional de Arte (Munal).
Pero las galerías no sólo albergaron obra del Munal. Se inauguraron en abril de 2000, meses después del cierre del museo, con la exposición Los siglos del oro en los virreinatos de América (1550-1700), procedente de España.
-Tenemos entendido que no eran galerías provisionales –interroga Proceso-, se les había dotado de los elementos exigidos para exposiciones internacionales, y, además, que había sido un logro haber sacado de ahí a Hacienda, como parte del reordenamiento propuesto en el Plan Maestro.
-Pero ese espacio podría ser utilizado para galería o para otros propósitos. No es que nadie hubiera sacado a Hacienda, no se manejan así las cosas aquí, se manejan de manera muy civilizada. Digamos que la Secretaría de Hacienda había desalojado esas áreas, entonces, se pensó que podían ser utilizadas como galerías.
“Efectivamente fueron por un tiempo utilizadas y acondicionadas como galería. Posteriormente, la Secretaría de Hacienda volvió a necesitar esas áreas y las volvió a ocupar. No es que se les hubiera sacado y que luego volviera a invadir. Eran áreas que tenía destinadas la Secretaría de Hacienda y que desalojó, como desalojó muchas otras, pero en un momento necesitó el espacio.”
Agrega que el Plan Maestro, que se ha venido desarrollando ruante más de 10 años, es “una propuesta” de la Dirección de Sitios y Monumentos, que ha servido “de guía”, pero que no contaba con la aprobación “explícita” de todos los ocupantes de Palacio.
Y no considera como un retroceso ni pérdida de inversión económica el que Hacienda haya ocupado nuevamente las galerías:
“La reestructuración ahí está, los pisos ahí están, la iluminación ahí está, el aire acondicionado se aprovecha para que la gente pueda trabajar en condiciones cómodas, o sea, no fue de ninguna manera dinero mal utilizado. Simplemente, en lugar de tener una oficina de 2.80 de alto, tienen una de cuatro. ¿Qué es un desperdicio? Pues depende de cómo lo vea.”
Narra Cortés Rocha que la preocupación de Hacienda se dio antes de su llegada a Sitios y Monumentos, cuando la dirigía el arquitecto Alfredo Velasco Covarrubias, y que el movimiento fue autorizado por el presidente de la República, Vicente Fox.
La idea de Zaldívar, cuando estuvo al frente de las obras de restauración, era adecuar los edificios Landa, ubicados en la parte posterior del edificio, para que ahí se instalaran las oficinas. De acuerdo con Cortés, esas construcciones, que datan de este siglo, aún no están listas y será hasta el próximo año cuando comiencen a realizarse las obras.
Su propósito es reunirse con el actual conservador, arquitecto Juan Urquiaga, quien no accedió a una entrevista con Proceso, para coordinar las acciones que habrán de emprenderse.
Para Cortés, la función del conservador no será de impedir ni prohibir, puesto que tanto el presidente como las secretarías que ocupan el monumento han sido siempre “muy respetuosas del espacio”, y no hay razón para pensar que puedan plantear algún proyecto que atente contra Palacio Nacional.








