El desastre económico, a segundo plano. Argentina: la lucha por el poder

Manolo Izquierdo

BUENOS AIRES.- La “marcha peronista”, un himno en honor del caudillo Juan Domingo Perón que llama en sus estrofas a “combatir al capital”, volvió a retumbar con fuerza en la casa de gobierno cuando Adolfo Rodríguez  Saá juró como presidente provisional en una sencilla ceremonia efectuada el domingo 23.

Habían pasado sólo 48 horas de la renuncia del presidente Fernando de la Rúa y de la ola de saqueos, protestas y disturbios que dejaron 28 muertos, decenas de heridos y cientos de detenidos.

Rodríguez Saá, a quien muchos argentinos comienzan a atribuirle una “sonrisa gardeliana”, ya había declarado la moratoria de la deuda externa de 132 mil millones de dólares y anunciando un vasto plan social que dio un giro de 180 grados a la política económica de su antecesor.

La “marcha”, cuya sola mención hace erizar la piel de los viejos “antiperonistas”, cobró nueva fuerza: “Los muchachos peronistas/todos unidos triunfaremos/y como siempre daremos/un grifo de corazón/Viva Perón/Viva Perón/A ese gran argentino/que se supo conquistar/a la gran masa del pueblo/combatiendo al capital”.

El peronismo volvía así al poder en Argentina después de un intervalo de sólo dos años tras el fin de la “década menemista”, cuando la “marcha peronista” quedó desfasada ante la ola de privatizaciones y de un neoliberalismo a ultranza que puso a Carlos Menem en el podio de los “países mimados” por el FMI y la banca mundial.

Cuentan que en plena “era menemista”, durante la fiesta del cumpleaños 62 de Menem, una de sus funcionarias de gobierno, María Julia Alsogaray, una liberal exponente de una rancia familia conservadora y antiperonista, exclamó al oír cantar la “marcha” en medio del festejo: “Muchachos, ¿hoy, cuándo piensan combatir al capital? Todos rieron nerviosamente.

Pero Menem incluso llegó a lanzar la idea de “modernizar” las estrofas del himno del Partido Justicialista fundado por el general Perón, tres veces presidente de Argentina.

Hoy, la “marcha peronista” acompaña con fuerza la carrera presidencia lanzada por la Asamblea Legislativa del domingo 22 cuando designó a Rodríguez Saá como mandatario interino hasta el 5 de abril y convocó a elecciones anticipadas para el 3 de marzo para completar el mandato del renunciante De la Rúa hasta el 2003.

Los candidatos peronistas se multiplican tras la crisis que dejó al país a la deriva, con una recesión que lleva 42 meses, una desocupación récord de 18.3% y una pobreza galopante que toca a 40% de la población, en un país que durante años se enorgullecía de sus altos estándares de vida comparados con la región y que observa impávida lo que se ha dado en llamar aquí la “latinoamericanización” de Argentina.

Arrancan

Sin tener claro el futuro económico de un país en ruinas, la clase política se concentra ahora en la lucha del poder.

“El menú de candidatos es amplio, pero la propuesta del peronismo será una sola”, dijo a Proceso Carlos Oviedo Montaña, asesor del bloque justicialista (peronista) de la Cámara de Diputados. “Ahora podemos tener, con la Ley de Lemas, 10 candidatos”.

La Asamblea Legislativa, con amplia mayoría peronista, aprobó el llamado a elecciones para el próximo 3 de marzo a través del sistema conocido como Ley de Lemas, en el que un partido o alianza (lema) puede presentar varios candidato distintos (sublemas), cuyos votos se suman al postulante más votado de su agrupación. Es una manera elegante de resolver las internas partidarias sin desgaste alguno.

Esta “interna” peronista, que se dimirá en las propias elecciones presidenciales, tendrá a varios contendientes con ambiciones de poder. El principal es el propio presidente Adolfo Rodríguez Saá, exgobernador de la central provincia de San Luis, que con un discurso populista intenta agradar a la izquierda, pero sin descuidar a la influyente clase media y a los sectores poderosos.

“Con un buen desempeño en los próximos tres meses, Rodríguez Saá, intentará competir para el 2003 (en las siguientes elecciones presidenciales), aunque algunos de sus seguidores insisten en que será candidato el 3 de marzo”, dijo a Proceso el analista Rosendo Fraga, titular del Centro de Estudios para una Nueva Mayoría, que realizó la más reciente encuesta de las preferencias electorales de los argentinos para los próximos comicios.

Rodríguez de Saá “entrega poder en el gabinete a las distintas facciones del peronismo, concediendo al populismo la mayor parte de las áreas y busca contender a la izquierda entregándole otras áreas como justicia y derechos humanos. Trata así, durante un breve periodo, de satisfacer a todos evitando las definiciones más críticas”, afirmó Fraga.

Moratoria de la deuda externa, creación de 1 millón de puestos de trabajo, fin del recorte de 13% en los salarios de jubilados y estatales (decretando por el anterior gobierno para cumplir con la política de “déficit cero”) son algunas de las medidas dispuestas por el mandatario que han puesto en alerta a los demás postulantes en carrera dentro del periodismo.

Los nombres son desconocidos fuera de las fronteras de Argentina, salvo en el caso del expiloto de Fórmula 1 y actual gobernador de la rica provincia de Santa Fe, al noroeste de Buenos Aires, Carlos Alberto Reutemann.

El Lole –tal es su apodo desde su época de piloto de Ferrari- duda aún sobre su candidatura, ya que apostaba todas sus fichas para el 2003. “Es prematuro tomar algún tipo de decisión. Hay que dejar transcurrir algunos días para hacer una evaluación de tipo político hacia futuro”, afirmó el hoy gobernador justicialista, amigo de Menem.

Lole es un gran administrador y en las encuestas le pelea a cualquiera. Es el que tiene mejor imagen”, aseguró Oviedo Montaña.

En primera fila parten los gobernadores de las dos provincias más importantes del país: Carlos Ruckauf (de Buenos Aires, que concentra el mayor caudal electoral) y José Manuel de la Sota (de Córdoba, tradicional bastión de la Unión Cívica Radical, UCR, en el centro del país). Raukauf fue vicepresidente en el segundo gobierno de Carlos Menem, de quien está distanciado. Fue ministro de Isabel Perón (1974-76), cuando aún no había cumplido 30 años, y embajador en Italia en el primer tramo del gobierno de Menem.

“Ruckauf y De la Sota son los que más chances tienen”, dijo Fraga durante su entrevista con Proceso.

De la Sota ganó la gubernatura hace dos años con la promesa de rebajar impuestos. Cultiva excelentes relaciones con la embajada de Estados Unidos y con los organismos financieros internacionales. Sus vínculos  se extienden hacia Francia e Italia. En la década “menemista” ocupó  la embajada en Brasil. Parece el mejor posicionado de los candidatos, aunque sus ideas polítcas y económicas son desconocidas por el electorado.

Según la más reciente encuesta del Centro de Estudios para una Nueva Mayoría, De la Sota es el político con mejor imagen, con 31% de adhesiones. Le sigue Reutermann con 28% y Ruckauf, lejos con 16%.

Pero hay otros candidatos que no se dan por vencidos. Otro gobernador, Néstor Kirchner, de la sureña provincia de Santa Cruz, ya anunció su postulación. Es considerado en la escena peronista como el más “progresista” y coquetea con sectores del Frente País Solidario (Frepaso) que gobernó junto a la UCR en la Alianza que llevó al poder a De la Rúa en 1999.

Ramón Puerta, quien sucedió a De la Rúa antes de pasar el timón a Rodríguez Saá, planea postularse después de que abandonó el poder sin desgastes en su brevísima gestión de 48 horas.

En una posición expectante está el exgobernador de Buenos Aires y exvicepresidente Eduardo Duhalde, que perdió con De la Rúa en las últimas elecciones presidenciales. Duhalde fue uno de los que salió mejor parado en los comicios legislativos del 14 de octubre, en los que fue electo senador, pero en el seno del peronismo para haber sido relegado a un segundo plano.

“Dehalde y Menem fueron los grandes perdedores”, ilustró Oviedo Montaña. El sondeo de Nueva Mayoría ubicó a Duhalde con 14% de imagen positiva, sólo un punto debajo del expresidente.

El caso de Menem, actual presidente del Partido Justicialista y quien en su periodo de 10 años aplicó un liberalismo a ultranza, es un gran signo de interrogación. Está inhabilitado para presentarse el 3 d marzo (legalmente sólo podría hacerlo después de cuatro años de haber dejado la Presidencia), pero algunos “menemistas” insisten en que harán lo imposible para lograr que el Poder Judicial acepte su candidatura.

Menem prefiere aplacar a sus seguidores. En Santiago de Chile, donde pasó la Navidad junto a su esposa chilena, la exmiss universo Cecilia Bolocco, dijo que no se presentará en marzo, pero advirtió que sigue “firme” su candidatura para el 2003.

“Actualmente, el peronismo es la fuerza con más chances de ganar las elecciones. Fuera del peronismo, la figura con más posibilidades es Elisa Carrió”, dijo Fraga.

Los tapados

Elisa Lilita Carrió era hasta hace un año diputada nacional de El Chaco, una de las más pobres del país. Con una imagen más cercana a la de una ama de casa de barrio que a una legisladora, Carrió pasó de la noche a la mañana del anonimato a ser una piedra en el zapato de la UCR con su discurso combativo que la distanció tanto del peronismo como de la UCR. Bastó que se transformara en una tenaz opositora al gobierno para que su popularidad se disparara, especialmente en la clase media tradicionalmente de centroizquierda. Su imagen subió aún más cuando fue expulsada de las filas de la UCR.

“Su imagen positiva es de 31%, aunque tiene más rechazo que De la Sota. Sólo una reconstrucción de a Alianza que vincule a Carrió con la UCR podría hacerla competir (con el peronismo), pero eso es improbable”, dijo Fraga.

Carrió fundió el partido Altarnativa para una República de Iguales (ARI). Su agrupación cuenta con la estructura del Partido Socialista Democrático (PDS), que se desligó a tiempo de la Alianza que llevó al poder a De la Rúa. En las elecciones de octubre, ARI fue segunda fuerza en la Capital Federal y tercera en todo el país.

Una encuesta realizada por la consultora CEOP asegura que Carrió obtendría el mayor número de votos individuales (11%), pero sería superada por el conjunto del espectro peronista, que englobaría 35% a través de sus diferentes fórmulas.

“No veo a Carrió con posibilidades. Pero la izquierda puede hacer una gran elección”, aseveró Oviedo Montaña.

Y es que la atomizada izquierda argentina, que ganó espacio en las legislativas de octubre, no se presenta como un adversario de riesgo para el peronismo.

Se descuenta la candidatura del trotskista Luis Zamora, que ganó el respeto de los argentinos tras renunciar a una jugosísima jubilación de privilegio tras su paso anterior por el Congreso. Prefirió retomar su antiguo trabajo de vendedor de libros antes de vivir del Estado, tal como lo hace la mayoría de los exlegisladores.

Patricia Walsh, candidata de la alianza Izquierda Unida (comunistas y otras agrupaciones) recorte 4% de simpatías en el sondeo de CEOP.

El caso más dramático se presenta en el antiguo oficialismo. Por el lado del Frepaso aún no se conocen nombres que puedan competir contra el peronismo y todo parece indicar que apoyarán la candidatura de Carrió ante el descrédito de haber sido socios de un gobierno que terminó vapuleado por sus propios votantes.

Pero la realidad más dura se presenta en las filas del partido Unión Cívica Radical (UCR). Tuvo que abandonar el gobierno las dos veces que llegó al poder desde la recuperación de la democracia en 1983. Primero con Raúl Alfonsín, en 1989, y ahora con De la Rúa. Participar en los comicios podría significar el golpe más duro en toda su historia. “El partido, sumamente desgastado tras el fracaso de De la Rúa, no tiene hoy ningún candidato con buena imagen”, dijo Fraga.

El radicalismo se debate hoy entre no participar en las elecciones o hacerlo de una manera simbólica a través del gobernador de la norteña provincia de El Chaco, Ángel Rozas, o del senador Rodolfo Terragno. “Nos sentimos responsables, pero no condenados por el error de un afiliado de la UCR”, dijo Rozas en alusión de De la Rúa.

El caso de Terragno simboliza el desconcierto que reina en la UCR. Fue electo senador por la Capital Federal en octubre con un discurso opositor al gobierno de su propio partido. “Todavía no hemos hecho una evaluación sobre las elecciones”, dijo a Proceso el jefe del bloque radical en la Cámara de Diputados, el legislador Horacio Pernasetti.

Antes, la UCR buscará por todos los medios cancelar los comicios para reposicionarse en el 2003. Para ello, se propone denunciar la “nulidad” de la Ley de Lemas, que fue aprobada por una Asamblea Legislativa de mayoría peronista. La UCR sostiene que la Ley de Lemas no está prevista por la Constitución, por lo que carece de Validez y sólo busca la resolución de la elección interna peronista, y propicia que Rodríguez Saá siga en la Presidencia hasta el 2003.

“Las elecciones tienen vicio de nulidad. No son oportunas. Pienso que no habrá comicios. Van a recapacitar y permitir que Rodríguez Saá concluya el mandato de De la Rúa”, dijo Pernasetti.

La desesperada jugada del radicalismo tuvo eco en algunos miembros del gabinete presidencial. El ministro de Trabajo, Oraldo Britos, puso en duda las elecciones en caso de que Rodríguez Saá “concrete todo” lo que propone desde su asunción. “Los tiempos dirán”, dijo.

El flamante asesor presidencial Carlos Grosso, un exalcalde de Buenos Aires que durante años fue el símbolo de la corrupción política del “menemismo”, se sumó a la idea de la UCR: “Si el presidente realiza muy bien su tarea, el pueblo dirá: ‘¿Para qué vamos a cambiar de guía?’”.

Candidatos del futbol

Por las dudas Pernasetti lanzó una advertencia a la dirigencia peronista que insiste en las elecciones ante el fuerte rechazo de la población hacía los políticos. “Quienes piensas en un triunfo contundente se equivocan. La gente está contra toda la dirigencia política y sindical. ¿Qué legitimidad tendría entonces un presidente surgido sin gran apoyo popular?, se preguntó.

Rosendo Fraga intentó una respuesta a su interrogante: “La Ley Lemas y el hecho de que el nuevo presidente no tendrá ni siquiera dos años de mandato, plantean que el nuevo gobierno será necesariamente “débil”, sostuvo.

Pero más allá de las dudas de si habrá o no elecciones, la población empieza a mirar hacia los costados buscando un candidato independiente que pueda interpretar sus objetivos y desligarse de la “vieja dirigencia”.

Uno de esos “tapados” podría ser el presidente del popular club de futbol Boca Juniors, Mauricio Macri, exitoso empresario, hijo del fundador del poderoso grupo Socma, el emigrante italiano Franco Macri.

“Macri analiza la posibilidad de lanzamiento pero como candidato a vicepresidente en uno de los sublemas del peronismo junto al expresidentes provisional Ramón Puerta”, dijo a Proceso Ezequiel Fernández Moores, uno de los más prestigiosos periodistas deportivos del país.

“Ya tiene su propio equipo de asesores de imagen y hasta su propia fundación política: Creer y Creer. Macri prepara el terreno para una próxima candidatura a la alcaldía de Buenos Aires o, quien sabe, a la Presidencia en 2003”, puntualizó.

El mundo del futbol también tiene a otro eventual candidato: el exentrenador de la Selección Nacional campeona del mundo en México 86, Carlos Salvador Vilardo, que lanzó su Partido de la Unidad en el 2000 con la mirada puesta en 2003.

A casi dos meses de las cruciales elecciones, la población mira con desconfianza a los mismos políticos  que gobiernan el país desde hace años. Y no creen que, por esta única vez, dejen de lado sus apetitos personales y sectoriales de poder para dar respuestas a la mayor crisis socioeconómica argentina en los últimos 50 años.

Pero “para los políticos, la elección del 3 de marzo ha pasado a ser la cuestión central”, dijo Fraga. Una opinión que parece reforzar el temor a una avalancha de votos en blanco, o de “protesta” (11% según la encuesta de CEOP) que lleve a la Casa Rosada a un nuevo presidente debilitado por la desconfianza del grueso de los 37 millones de argentinos.