Fernando Ortega y Agustín Vargas
Con Pedro Aspe en su equipo, Carlos Madrazo incorpora a quien fue el orgullo financiero de la administración de Carlos Salinas de Gortari.
La tarea que Madrazo encomendó al Secretario de Hacienda de Salinas tiene la dimensión de un salvamento, ya que deberá conformar a un grupo de expertos que elaboren propuestas para superar la desaceleración económica, la cual se profundizará durante el primer semestre del próximo año.
Egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), en donde obtuvo la licenciatura en administración de empresas, y doctor en economía por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Aspe tendrá como misión proponer cambios estructurales para reactivar la economía, aportar ideas que impulsen el mercado interno y dar mayor confianza a inversionistas nacionales y extranjeros, con la idea de presentar una propuesta a Vicente Fox.
A finales del sexenio de Carlos Salinas de Gortari, el entonces secretario de Hacienda pospuso una crisis que pudo haberse desatado con el levantamiento de los zapatistas en Chiapas en 1994, los asesinatos de Luis Donaldo Colosio y Francisco Ruiz Massieu, y las debilidades de la economía, como el déficit comercial y la latente fuga de capitales.
Por eso, en octubre de 1994, el presidente Salinas aprovechó el marco de la 58 convención bancaria para expresar públicamente su reconocimiento a Pedro Aspe:
“Durante estos seis años, la economía mexicana ha recuperado su estabilidad. Las finanzas públicas, su orden, su equilibrio y su salud. Esto requirió de un esfuerzo extraordinario por parte de todos, pero en especial ha sido la conducción seria, responsable y, sobre, todo, talentosísima de las finanzas nacionales, lo que nos ha permitido arribar a puerto seguro.
“Durante la travesía enfrentamos problemas mayúsculos, internos y externos que amenazaron el logro de esa estabilidad financiera; pero la conducción firme permitió sortearlos. Por eso hoy, públicamente, expreso mi aprecio especial, mi respeto profesional y mi reconocimiento al servidor público excepcional: a Pedro Aspe.
“Sí, sí, Pedro Aspe supo guardar la serenidad en los momentos más difíciles, y quiero decirles que no fueron pocos. Supo diseñar, proponer y ejecutar soluciones eficaces a los problemas y en todo proceso mantuvo la lealtad institucional y personal que el presidente de la República aprecia sobre manera en sus colaboradores, y en especial en los miembros de su gabinete.
“Estoy seguro de que los mexicanos sabrán valorar la contribución de Pedro Aspe y sabrán expresar su reconocimiento a este gran mexicano. Muchas gracias a Pedro Aspe.”
Al dejar Aspe la Secretaría de Hacienda, se vino la peor crisis de la historia de México, que Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo, su sucesor, se atribuyeron mutuamente.
Pedro Aspe se dedicó a la academia y en 1996 ingresó al Grupo Pulsar de Alfonso Romo, para ser presidente de la firma bursátil Vector Casa de Bolsa y de la banca de inversión.
“Estoy por iniciar una actividad de tiempo completo en el sector privado, para hacer lo que conozco mejor: promover el capital y la tecnología que México necesita para desarrollar su economía en los años por venir”, dijo al asumir su nueva responsabilidad.
Allí duró cinco años. El 3 de abril de 2001 renunció al Grupo Pulsar, consorcio que atravesaba por una difícil situación financiera por sus adeudos de alrededor de mil 800 millones de dólares.
Aspe explicó que se dedicaría de tiempo completo a atender su empresa Protego Financial Advisors. Sin embargo, su salida se tomó como una señal inequívoca de que las cosas andaban mal en las empresas de Alfonso Romo.
Los problemas económicos del grupo comenzaron cuando el presidente Bush canceló programas de apoyo a la agricultura y sus proyecciones de ventas se cayeron. Además, las protestas de grupos de ecologistas contra el uso de semillas transgénicas dieron al traste con las operaciones del Grupo Savia en Canadá.
Por tal motivo, Pulsar vendió su empresa Empaques Ponderosa a la Organización Editorial Mexicana por 285 millones de dólares y se desprendió de Seguros Comercial América, la joya del grupo, en 781 millones de dólares.
En junio, Grupo Pulsar anunció la venta de la casa de bolsa Vector para seguir haciendo frente a los adeudos y a las necesidades de inversión del grupo.








