La cúpula perredista rompe lanzas

La firma del Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional, el domingo 7, por la presidente nacional del PRD, Amalia García, fue el detonador de una etapa más en la serie de choques entre miembros del grupo cupular de ese partido, previa, según algunos de sus protagonistas, a una fractura de la cual resultaría difícil que el organismo sobreviva, por lo menos tal como lo conocemos.

Inmersos en una severa crisis tras la derrota presidencial en el 2000, de por sí confrontados por la desaseada elección interna de la dirigencia nacional –el año pasado-, los grupos del Partido de la Revolución Democrática (PRD) vuelven a ahondar sus desavenencias y está latente un nuevo cisma.

El altercado público y privado que Cuauhtémoc Cárdenas y Amalia García tuvieron durante la semana pasada, refleja el brete del que no pueden salir los perredistas.

Quien representó el factor de cohesión entre las corrientes, Cuauhtémoc Cárdenas, se convirtió  en causa de divergencias internas con la descalificación que hizo a la presidenta nacional del PRD, Amalia García, por haber firmado con los otros partidos el Acuerdo Político para el Desarrollo Nacional promovido por el presidente Vicente Fox, el domingo 7.

“Perdió el tiempo cuando, me parece, debió estarse ocupando de otras cosas más importantes, como las elecciones que están en puerta”, reprochó Cárdenas el miércoles 17 por la noche, en la presentación de un libro sobre la propuesta perredista en reforma fiscal.

Esa misma noche García le habló por teléfono para manifestarle su disgusto. Y al día siguiente, el jueves 18 por la mañana, se reunió con Cárdenas y, según versiones de integrantes del Comité Ejecutivo Nacional, Amalia le exigió “rectificar sus declaraciones”.

Versiones cruzadas por el reportero dijeron que el encuentro “no fue cordial” y que Cárdenas  argumentó que había hablado de esa manera porque los periodistas le habían informado que los legisladores ya había descalificado la firma del acuerdo político. “No creí que fuera a trascender tanto lo que dije”.

García calificó de “injustas” e “inoportunas” las expresiones del ingeniero, sobre todo la imputación a su desdén por la campaña de Michoacán.

-¿Qué le dijo Cárdenas?- preguntaron con insistencia los reporteros.

-Pregúntale al ingeniero, mañana (viernes) va a encabezar un acto- respondió a los reporteros.

Y la rectificación vino. A los pies del Monumento a la Revolución, donde descansas los restos del general Lázaro Cárdenas, Cuauhtémoc contestó.

-¿Hugo llamada de atención de Amalia cuando habló con usted, ingeniero?

-No, no, no, aquí no nos llamamos la atención, simplemente tenemos puntos de vista distintos  sobre un punto concreto.

-Pero ella dijo que eran injustos los juicios que usted le hizo.

-Es su punto de vista

-¿Sigue pensando que no debió firmar el acuerdo?

-Yo no he dicho eso. Yo simplemente te lo que he dicho es que el presidente de la República, el señor Vicente Fox, y el señor secretario de Gobernación, Santiago Creel, no debieron hacer perder el tiempo a los dirigentes políticos con acuerdos irrelevantes, simplemente.

-¿Fue un error de Amalia García?

-No es cuestión de Amalia García, es del señor Fox que ahora anda enseñando unas botas nuevas allá…

-¿Cómo ha trabajado Amalia en Michoacán?

-Se ha desempeñado excelentemente bien en Michoacán.

-¿Se desdice de lo que dijo?

-No me desdigo de lo que dije.

-Usted criticó a Amalia García…

-De ninguna manera he criticado a Amalia, he criticado al secretario de Gobernación porque hay muchas cosas que tienen que hacer los dirigentes políticos, entre otras cosas, atender las campañas electorales, como para que les hagan perder el tiempo con un documento cuyo contenido es irrelevante.

La pipa de la paz

García y Cárdenas asistieron a la sesión del Consejo Nacional que se efectuó el viernes 19 por la noche. A puerta cerrada, el PRD ratificó la firma del acuerdo político, pero con algunos candados, principalmente agregar a la agenda la revisión del rescate bancario y la reformulación de la Ley de Derechos Indígenas.

Ante los consejeros perredistas de todo el país, García confío en resolver los conflictos con base en la búsqueda de los consensos  y auguró: “Podemos construir la unidad, mas no la unanimidad”.

Pero las lanzas de combate ya se habían roto días antes entre los tres grupos que se disputan no sólo el timón nacional del partido, sino también la posibilidad de lanzar la candidatura presidencial de 2006.

Aunque después del Sexto Congreso, Nacional, realizado en abril en Zacatecas, las corrientes de García –“Los Amalios”-, de Jesús Ortega y Jesús Zambrano –“Los Chuchos”-, y de Cárdenas y Rosario Robles –“Los Rosarios”- se habían cuidado de no evidenciar sus problemas, un artículo firmado por Imanol Ordorika y Adolfo Gilly, publicado en La Jornada el 9 de octubre, así como la renuncia como consejero nacional de Gilberto López y Rivas, un día después, en protesta por la firma del pacto con Fox, apagaron la pipa de la paz que sólo duró encendida seis meses.

Según Ordorika y Gilly, con la firma del acuerdo García y toda la directiva nacional del PRD “subordinado” al partido a la política de Fox, convirtiéndose en una “leal oposición de Su Majestad” y dejando a un lado la posibilidad de constituirse en una “oposición republicana”.

Además, la acusaron de romper con los principios e ideales que dieron origen al PRD, como la solución pacífica de los conflictos internacionales. “La firma del acuerdo político de Fox-PAN-PRI-PRD tuvo como adecuada música de fondo el estruendo de las bombas sobre el territorio de Afganistán”.

En entrevista con Proceso, el jueves 11, antes de su encontronazo con Cárdenas, García se defiende a las críticas de “entreguista” y, recordando su militancia en el Partido Comunista, revira: “Antes ni nos doblaron ni nos compraron, y ahora no nos van a doblar ni nos van a comprar”.

Argumenta, además, que cuenta con el mandado del Congreso Nacional de Zacatecas y de los Consejos Nacionales para buscar alianzas y acuerdos con otras fuerzas políticas del gobierno.

Pero sobre todo esgrime un aspecto que para ella y otros grupos internos es fundamental: que el PRD deje atrás, de una vez por todas, la imagen de un partido “violento” y se forme la imagen de un partido de propuestas.

“Hay un tema que flota en el aire, especialmente en el PRD. ¿Por qué firmar un acuerdo de esa naturaleza, cuál es la razón? Aparte de las causas nacionales, de los temas de la agenda nacional, se pregunta: ¿Por qué firmar un acuerdo donde están Fox, PAN, PRI y otros?”, inquiere a sí misma la zacatecana y ataja:

“Yo dijo que porque es fundamental que el PRD muestre ante la ciudadanía, incluso tomando en cuenta las elecciones en Michoacán, que se trata de una fuerza política responsable, que tiene certeza de que sus propuestas son sólidas  y que no tiene miedo de sentarse con nadie, podemos sentarnos con cualquiera.”

Distante de la sociedad

Un acuerdo tácito entre los perredistas era que habrían de esperar que pasaran las elecciones de Michoacán para no pelear por la dirigencia nacional. Sin embargo, Ordorika señala que ya no era necesario esperar para criticar al actual CEN.

“No quiero decir con esto que la dirección esté actuando o no, pero al imagen es que está ausente, alejada, de las grandes preocupaciones de la sociedad mexicana, que no están siendo planteadas por la dirección política”, precisa, en entrevista, el miércoles 10.

Explica: “Creo que la apuesta de la dirección por mantener la imagen del PRD a través de su accionar en la esfera de la clase política mexicana genera un espejismo en la propia directiva. Como si tuviera una enorme incidencia en lo que está ocurriendo, como si se tuviera capacidad para definir el rumbo nacional o estar en contacto con los temas centrales de la vida del tacto con los temas centrales de la vida del país. Esto no sé si realmente ocurre, pero si acontece es un espacio tan reducido y alejado del conjunto de la ciudadanía que lo único que hace es contribuir al alejamiento del PRD de la sociedad”.

Advierte que él no representa la voz de ningún grupo allegado a Cuauhtémoc Cárdenas, sino que es una posición particular. Lo mismo dice López Rivas.

Considera urgente dar un “viraje” en el rumbo que ha tomado el PRD, sin esperar el cambio de la directiva previsto para marzo del 2001 y tampoco el resultado de la elección en Michoacán, en noviembre: “No podemos esperar porque la erosión del PRD es muy grande y la ciudadanía, con justa razón, ya le está cobrando al partido su voto por la reforma indígena y la firma de una cuerdo político que no tiene ningún contenido”.

Y lanza una advertencia: “De continuar esto, el PRD va a su descomposición, no a su desaparición formal (…) Eso es lo preocupante, no el desgajamiento de un segmento o de una corriente política, sino lo que ocurre por debajo, la erosión, la falta de credibilidad, la falta de liderazgo, la simple descomposición política del PRD”.

Gilberto López Rivas, más pragmático para definir su posición, sostiene que desde hace tiempo  se ven en la militancia  “muchas insatisfacciones, descontentos e indignación” con las decisiones tomadas por la dirigencia de Amalia García.

“No queremos seguir siendo cómplices de decisiones que se toman en las alturas del partido, nosotros queremos mantener la frente en alto sobre la militancia y por eso renuncié al Consejo Nacional”, explica en entrevista el exmiembro de la Cocopa.

¿Cuál traición?

Jesús Zambrano no oculta su disgusto por las expresiones de Cárdenas, que considera “inoportunas”, pero sobre todo las posiciones de Ordorika y Gilly.

Secretario general del PRD, considera como “extremosas descalificaciones” las críticas que Cárdenas, Guilly y Ordorika hicieron a la directiva tras la firma del acuerdo político: “Está muy claro que las descalificaciones se dan ya en la perspectiva de la lucha por la dirección del partido, por ver qué fuerza quedará al frente del PRD a partir de las elecciones de marzo. Por eso desgraciadamente no estamos ante un debate de altura, sino ante descalificaciones que nos hacen recordar los peores vicios de la izquierda marginal mexicana”, sostiene Zambrano, que acepta la crítica por la forma secreta en que se gestó el acuerdo político.

-Se dice que traicionaron los principios o fundamentos del PRD y que se subordinan a la política de Fox.

-Que digan en dónde, en qué cosas se traicionan los principios del PRD o cómo nos subordinamos a Fox. En el fondo, aunque se diga que no, la discusión sigue siendo si el PRD está dispuesto o no a lucrar acuerdos con fuerzas diferentes.

Zambrano dice con coraje: “Estoy convencido de que quienes acusa de traición a la dirección del partido, actúan con gran ligereza e irresponsabilidad. Hay algunos que se comportan como guerrilleros de papel, que sienten que traen en el bolsillo una especie de certificado de autenticidad revolucionaria y que son incorruptibles. Fuera de ellos todos los demás son susceptibles de cometer actos de traición o de corromperse.

“Pero es pertinente recordar que hay quienes venimos de luchas tan largas, que empezamos en aquellos tiempos en los cuales estaba prohibida la disidencia y que algunos como yo, en lo personal, con las armas en la mano (perteneció a la Liga 23 de Septiembre), buscamos abrirle camino a la transformación política de México. Tenemos en nuestro haber toda una trayectoria de lucha que habla más que mil palabras acerca del cuál ha sido nuestro proyecto. Después de que hemos abierto el camino de la democratización del país, después de muchos muertos que quedaron en el camino, sería una estupidez pensar que traicionamos nuestra propia historia y todo el esfuerzo que hemos hecho.”

Pero precisa: “Cuando me refiero a los que nos descalifican y acusan de traidores, actuando como guerrillero de papel, me refiero principalmente a Ordorika y a Gilly. De cualquier manera hay que reconocer que las declaraciones del ingeniero Cárdenas son mesuradas frente a lo que dicen ellos, pero me parece que no fueron oportunas en términos de los tiempos políticos que estamos viviendo de cara al proceso de Michoacán”.