Gritos y sombrerazos

Alberto Barranco Chavarría

Cabildeada durante seis largos meses ante las comisiones de las Cámaras de Diputados y Senadores, la iniciativa de reforma eléctrica que planteará finalmente en los próximos días el presidente Vicente Fox tendrá, sin embargo, al menos dos puntos que necesariamente convocarán a la confrontación.

Estamos hablando de prolongar hasta 50 años, frente a los 15 en promedio que se mantienen hasta hoy, la entrega a la infraestructura pública de las plantas generadoras de electricidad construidas con capital privado nacional y extranjero, y la fusión de un solo organismo de la Comisión Federal de Electricidad y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro.

La propuesta habla, concretamente, de integrarlas en un Centro de Operación del Sistema y del Mercado Eléctrico.

Según la fracción I del artículo primero transitorio del anteproyecto elaborado en la Secretaría de Energía, las empresas públicas tendrían un plazo de seis mese a partir de la publicación en el Diario Oficial del ordenamiento para transferir sus activos.

La entidad fusionante tendría una estructura de soporte con al menos dos docenas de empresas filiales o subsidiarias, en las que se limitarían las actividades de generación, transmisión y distribución, en una ruta crítica que deberá cubrirse en un lapso de dos años.

Desde un plano sesgado, pues, el gobierno foxista replantea la existencia de la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, cuya liquidación, por absurdo que parezca, se inició el 27 de septiembre de 1961, cuando el entonces presidente Adolfo López Mateos decretó la nacionalización de la industria eléctrica.

Acusada por décadas de mantener los más elevados márgenes de ineficiencia del gobierno federal, a cuya vera se reclaman subsidios anuales que en promedio se han ubicado en 23 mil millones de pesos, la empresa que abastece a la zona más poblada del país, es decir la capital y su área conurbada, más allá de los estados de México, Morelos y gran parte de Hidalgo y Tlaxcala, parecía vivir sus últimos días en el penúltimo año del gobierno zedillista, cuando llegó la contraorden…

…tras una gigantesca movilización preventiva de sus trabajadores, integrados en el combativo Sindicato Mexicano de Electricistas, tradicionalmente con bandera independiente, por más que sus dirigentes han ocupado cargos de elección popular bajo el cobijo de las siglas del PRI.

Naturalmente, la sola posibilidad de fusión de la CFE y la CLyFC provocará ahora algo más que marchas y plantones…enriquecida en el nuevo capítulo con la participación del Sindicato de Trabajadores Electricistas de la República Mexicana que encabeza el hoy opositor, tras lustros de docilidad lacayuna en las consignas del priismo en el poder, Leonardo Rodríguez Alcaine, conocido como La Güera…

…por más que el cuarto transitorio del anteproyecto habla a la letra de no afectar los derechos de los trabajadores activos, jubilados y pensionados de la Comisión Federal de Electricidad y la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, “los cuales serán respetados conforme a lo dispuesto en el artículo 123 de la Constitución y la Ley Federal del Trabajo”.

Ahora que la nueva red oficial para la integración del esquema generación-distribución-transmisión de energía eléctrica será uno de los participantes en una suerte de bolsa para mayoristas, en competencia con los generadores privados.

De acuerdo con el artículo 95 del anteproyecto, éstos recibirán concesiones por 50 años, “y podrán ser prorrogadas en una o varias ocasiones, siempre que cada una de ellas no exceda el plazo señalado…”

Si bajo el esquema actual una forma privada que construye una planta generadora está obligada a entregarla al Estado una vez recuperada con creces su inversión, lapso que se calcula en un promedio de 15 años, bajo las condiciones planteadas al usufructo podría ser de 200 años…o más.

La condición para la prórroga, en tal caso, es que la empresa nacional o extranjera hubiera cumplido con las condiciones señaladas en el Título de Concesión y lo solicite por escrito durante el quinto año anterior al vencimiento del plazo.

Casi el paraíso.

No será fácil, pues, cruzar la férrea aduana de priistas y perredistas ante el evidente entreguismo…y la posibilidad de un conflicto laboral de proporciones incalculables.

El asunto es que para el gobierno, la posibilidad significa prácticamente la única opción, en un entorno mundial recesivo, de atraer capital extranjero al país, en un margen, juran, de 15 mil millones de dólares al año.

Los gritos y los sombrerazos están tocando a la puerta.