En Campeche, mucha vigilancia, poca eficacia

Martín Morita

CIUDAD DEL CARMEN, CAMP.- La mañana del domingo 7 de octubre, una avioneta Cessna no identificada sobrevoló durante varios minutos la Sonda de Campeche, muy cerca de las plataformas petroleras y de Cayo Arcas, desde donde se exportan a diario miles de barriles de crudo.

Algunos “bultos”, posiblemente paquetes de cocaína, fueron arrojados al mar desde la aeronave, la cual fue vista por trabajadores de Petróleos Mexicanos (Pemex) y elementos de la Armada de México, que de inmediato se movilizaron en lanchas y helicópteros, pero no lograron interceptar a la avioneta ni hallar al sospechoso cargamento.

Por tal incidente, que podría ser considerado como “rutinario” hasta hace unas semanas –debido a que esa zona es señalada como una de las principales rutas del narcotráfico internacional-, en esta ocasión dejó en claro la vulnerabilidad de los denominados “puntos estratégicos” de México, aún pese al dispositivo de seguridad que el gobierno federal, por medio del Ejército y la Secretaría Marina, puso en marcha en todas las instalaciones marítimas y terrestres de Pemex a partir de los ataques terroristas a Estados Unidos del 11 de septiembre.

“La situación es de alto, más bien diría muchísimo riesgo en esta región del país”, admite el contralmirante José Ángel Cuevas Larragoity, jefe del Estad Mayor de la V Zona Naval Militar con sede en esta isla y quien coordina las acciones de estos 2 mil elementos de la Armada de México asignados para cuidar las instalaciones petroleras terrestres y marítimas de Campeche, estado que genera más de 75% de la producción nacional de petróleo y 45% de gas natural.

En entrevista con Proceso, Cuevas Larragoity cuenta que, salvo una “falsa amenaza” sobre la supuesta colocación de una bomba en el edificio del Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) en esta ciudad, hasta el momento “podemos afirmar que el reporte es sin novedad”.

Informa que hay unos 2 mil elementos de la Armada de México asignados en esta región del Golfo de México y que se mantienen en “estado de alerta”.

En los alrededores del muelle de Laguna Azul, del que todos los días salen las barcazas que transportan cargamentos de productos, así como empleados de Pemex y de empresas nacionales y extranjeras que trabajan para la paraestatal hacia la zona petrolera de alta mar, se observa a cientos de infantes de marina que llegaron en los últimos días.

Cueva de Larragoity informa también que cuentan con 15 helicópteros Puma artillados y aviones de caza e intercepción tipo Pilatus; tres buques dragaminas que están de manera permanente en la llamada “zona de exclusión” –en la que supuestamente está prohibida la navegación de embarcaciones ajenas a la actividad petrolera, así como la restricción de vuelos-; tres acorazados que se encuentran en el puerto de abrigo, pero “listos para entrar en acción en cualquier momento”, y 12 mil millas de la “zona de exclusión” cuentan con helicópteros.

A pesar del dispositivo de seguridad, en el muelle de Laguna Azul, las embarcaciones están prácticamente sin vigilancia, al alcance de cualquier persona ajena a la actividad petrolera.

Más aun: Acompañado de un extrabajador de Pemex, este reportero pido ingresar en cuatro de los cinco “sitios estratégicos” de Pemex –sólo faltó “el polvorín”- sin mayor dificultad. El caso más extremo fue en el helipuerto, donde bastó con mostrar una licencia de manejo al guardia de la entrada para poder acceder al edificio y llegar a la zona de abordaje, ante al indiferencia de los marinos destacados en el lugar.

En ese muelle ningún elemento de seguridad de Pemex ni de los más de 15 infantes de la Armada de México que custodian el lugar se percataron del ingreso del reportero y su acompañante, quienes lograron llegar hasta el punto de embarque, pasando por todas las oficinas de Pemex y de las empresas nacionales y extranjeras que operan en la Sonda.