Señor director:
De nueva cuenta expreso mi admiración por el semanario que dirige usted, ya que hace una aproximación directa a lo acontecido en las últimas semanas (Proceso 1298, Los muertos, y Proceso 1299, Guerra en nombre de Dios).
Aunque todo ser racional debe reprobar los atentados terroristas, es importante señalar también que el gobierno estadunidense y su población han cosechado lo que han sembrado: el primero, por las políticas que sigue, calificadas por muchos como “terrorismo de Estado”; y el segundo, por alentar, apoyar y creer en el primero sin ejercer la razón y la inteligencia.
Estados Unidos siempre ha explotado a los desposeídos y ha exterminado a grupos sociales que no comparten sus intereses y posturas. Ha apoyado dictaduras y ha planeado y financiado golpes de Estado.
Habría que hacer un recuento de sus intervenciones desde Alaska hasta la Patagonia, empezando por el exterminio de los “pieles rojas” y las agresiones y despojos contra México, para seguir con sus acciones en Guatemala, Honduras, Nicaragua, Chile, Panamá, Uruguay, etcétera. Así mismo, no deben olvidarse las bombas atómicas contra Hiroshima y Nagasaki ni la Tormenta del Desierto contra Irak, donde Estados Unidos atacó hospitales y edificios de vivienda.
Es cierto que un sector de la población estadunidense –una minoría- lucha por la verdadera democracia, por los derechos humanos y por el fin de toda clase de discriminación y de racismo. Sin embargo, es a estos verdaderos luchadores a los que corresponde hacer un análisis objetivo de lo que ocurre, además de concientizar a la población sobre su propia responsabilidad en lo acontecido. (Carta resumida)
ATENTAMENTE
Aarón G. Romero R.
Distrito Federal.








