El largometraje en torno al artista plástico Juan Soriano, filmado por Arturo Ripstein, aún no tiene destino.
El cineasta expone: “Hay un problema raro que me trasciende por completo.”
Cuenta que en el régimen pasado lo llamó “una dirección audiovisual de Conaculta” –entonces era la Coordinación de Medios Audiovisuales, a cuyo frente estaba Héctor Tajonar, y ahora se llama Unidad de Proyectos Especiales y su titular es Dolores Creel- con el fin de proponerle la realización de esta cinta para la serie Documentales sobre creadores eméritos.
Ya se habían hecho 20 programas de eméritos y pasaban en Canal 22.
Entonces filmó a Juan Soriano durante ocho o 10 días:
“Obtuve 18 o 20 horas de material, pero había que reducirlo a media hora, ése era el formato que me pidieron, pero la película es de una hora y media, es un largometraje, y no tenemos a quién entregarle el material porque el departamento audiovisual que me contrató se disolvió. Entonces ya nadie se hace responsable”
Director de algunos de los filmes más sobresalientes de la producción nacional, como El castillo de la pureza, El imperio de la fortuna, Mentiras piadosas, Principio y fin, La reina de la noche y Así es la vida, razona: “Lo que buscamos desesperadamente, como buena madre soltera mexicana, es al padre del proyecto, al que nos lo termine de aceptar y al que se lo entreguemos. Desde hace meses estamos buscando a ver quién levanta la mano para decirle: ‘bueno, se lo traemos a usted y ya terminemos esta negociación’. La película está concluida desde hace meses”.
-¿Hubo un guión escrito para el documental?
-No, se hizo mientras se editó. Hay dos tipos de documentales, los controlados y los no controlados. En el controlado hay una serie de pasos para el resultado y en el otro es cuando uno pone la cámara y lo que sale adelante es lo que uno tiene. Entonces el guión se va escribiendo una vez que uno edita. En ese sentido, Carlos Puente, el editor, y yo, somos los autores del guión.
La plática se efectúa en el edificio Luis Bruñel de los Estudios Churubusco. Ripstein, con un puro en la mano izquierda, dice que el documental sobre Soriano contiene opiniones del artista plástico y lo que va realizando durante la semana que estuvo con él:
“A mí me gusta mucho lo que hicimos. Soriano no sólo es un artista admirable, es un personaje fascinante. Me gusta su obra. Somos amigos desde hace años.”
-¿Qué anécdotas recupera?
-Lo malo de Juan Soriano…y cómo se nota eso, siendo un hombre absolutamente adorable. Ésos son los personajes que uno realmente admira.
Ripstein espera que alguien se ocupe en sacar adelante al documental y tenga vida.
Soriano
Al escultor y pintor Juan Soriano le gusta el largometraje. Él no intervino en nada porque “no podía imaginar qué podía ser”. Expresa por teléfono que Ripstein planeó todo:
“Me dijo que quería venir a desayunar para filmar, luego quería venir a comer y después quería ir al taller. Llevaba una cámara chica en el hombro, con ella iba y venía. Me preguntaba algo sencillo: ¿y por qué estás haciendo esto? Todo era espontáneo e improvisado.”
-¿Qué pensaba en ese momento?
-Yo decía: ‘si no trae reflectores, ¿cómo va a salir la película?’, y me respondí: ‘bueno, él es cineasta, debe saber’. Ripstein me contó que le gustaría estar en medio de mi vida. Él quería plasmar un pedazo de la vida de un pintor y escultor que trabaja todos los días de una manera absolutamente normal y con un ritmo personal.
Ripstein filmó una cena que organizó Soriano, no estaba planeada con ese fin. Y también captó al pintor con su dentista:
“Aceptó el dentista que se grabara y estaba ahí con la boca abierta y los jalones para todos lados. No se fingió nada. La pasamos muy bien. Terminó y se despidió. Al poco tiempo nos enseñó toda la película.
-¿Le gustó?
-Cuando me dijo que era una hora y media, pensé que era larga. Pero me sorprendió la luz y los movimientos de la cámara. Todas las imágenes las montó de una manera maravillosa. Es como una película y no es aburrida. No hay prólogo, ni hay explicación, todo se adivina por como van pasando las escenas. Él estaba muy contento del resultado y yo estaba más. Sabía de su talento y lo conozco desde hace años.
La perdición de los hombres
A finales de 1999, Ripstein se convirtió en el primer realizador latinoamericano que dirigió en tecnología de video digital con Así es la vida (Proceso, 1251).
Con ese formato nuevo rodó también en 2000, La perdición de los hombres. La cinta obtuvo en el Festival Internacional de Cine de San Sebastián la Concha de Oro a la Mejor Película, el Gran Premio del Jurado al Mejor Guión y el galardón Fipresci (Federación Internacional de la Prensa Cinematográfica).
La perdición de los hombres, escrita por Paz Alicia Garciadiego, se estrenó en México el pasado 28 de septiembre con 12 copias.
Se le pregunta a Ripstein por qué tardó tanto tiempo el estreno comercial del largometraje en el país, y aclara:
“Porque había estrenado Así es la vida tiempo atrás. Se debe dejar que pase un tiempo razonable de una película a otra para poder volver a asomar la nariz. Yo pedí que se detuviera un rato el estreno para dejar que cada cinta corra su curso.”
Es una comedia de humor negro. Parte de la muerte de un hombre pobre perpetrada por sus propios compadres. Cuenta una famosa canción ranchera mexicana:
La perdición de los hombres, son las benditas mujeres…
Actúan Carlos Chávez, Rafael Inclán, Patricia Reyes Spíndola y Luis Felipe Tovar.
El largometraje fue filmado en blanco y negro. De nuevo destacan los largos planos secuencia que caracterizan a Ripstein.
-¿Cómo logra mantener un ritmo con diálogos largos y sin un corte?
-Es fácil. Picasso decía: ‘Pintar es facilísimo o imposible’. De pronto me encontré con estos planos muy largos y me gustó, después se vuelven fáciles. Los actores con los que trabajo los creó el teatro. El teatro es puro plano secuencia, no paran. Entonces los actores saben cómo se le hace para no parar. Para ellos es fácil y generalmente grato porque sus primeras experiencias han sido por ahí.
“Al equipo técnico le cuesta más trabajo porque un plano largo cansa mucho más al fotógrafo, al operador de cámara, a los asistentes, al equipo que está alrededor, pero después de un rato la costumbre hace que sea cualquier cosa.”
-¿Por qué filma La perdición de los hombres en blanco y negro?, ¿hay una influencia de Buñuel?
-En este caso, la mirada de Buñuel hay poco. Por supuesto Buñuel hizo prácticamente toda su obra mexicana en blanco y negro. Yo crecí en este medio observando cómo se hacía el cine en blanco y negro y viendo cine en blanco y negro. De ambientes rurales conozco poco, he residido toda mi vida en el DF. Nací en la colonia Condesa y sigo viviendo ahí.
“Entonces mis conocimientos son absolutamente cinematográficos de lo que es una atmósfera rural. El paisaje mexicano para mí no tiene sentido más que en blanco y negro. Para volver a la atmósfera rural opté por el blanco y negro, tal y como la conocía.”
Contento, prosigue:
“Me dieron la oportunidad, difícil, porque a nadie le gusta el blanco y el negro o se pone trabas comerciales donde el distribuidos y el exhibidor comentan: ‘es mejor a color, no lo hagas, nadie lo ve’. Falso, completamente falso, los jóvenes lo ven en los videoclips. Ahí se usa mucho el blanco y el negro, les gusta.
“Además da otros elementos, se utiliza la imaginación para completar la imagen. Entonces se me da la oportunidad de hacerlo y por supuesto lo hago. Rodar una película de una atmósfera absolutamente rural, en blanco y negro, que es como yo la concibo, no de otro modo, es un enorme placer.”
El impacto
Paz Alicia Garciadiego cuenta que en San Sebastián gustó La perdición de los hombres por su humor fresco y novedoso:
“Los europeos estaban impresionados. El humor negro en relación con la muerte les fascinó. En España les llamó la atención los diálogos, la recuperación del español mexicano. En España se subtituló en español, para ellos era ininteligible, no saben qué es carretilla, reata, nopal, escuincle, móndrigo (que se dejó de usar en España en el siglo XII).”
-¿Fueron complicados los planos secuencia?
-Es difícil. La secuencia de las dos mujeres con el cadáver dura como 10 minutos y es muy complicada. En todo ese tiempo Carlos Chávez no se mueve para nada. El manejo de la cámara es precioso. Las actrices quedaron fatigadas.
Garciadiego comenzó a trabajar con Ripstein en El imperio de la fortuna (1985), adaptación de El gallo de oro, de Juan Rulfo.
“Primero fuimos sólo compañeros de trabajo, en la primera cinta que escribí no éramos pareja, eso se dio años después. Llevamos 11 películas. Tenemos una visión del mundo muy similar. No es la suma de dos visiones, hay una parte que es de él y otra que es mía y se combinan. A los dos nos interesan las mismas historias y tenemos el mismo tono para contarlas.”
Recuerda que una noche vio en la televisión el documental de una madre de Estados Unidos, que mata a sus hijos y al día siguiente les hace una fiesta infantil en su tumba:
“Eso me impactó. En la mañana siguiente le dije: ‘no sabes lo que vi en la noche’, y él me dijo: ‘no sabes lo que vi yo’. Habíamos visto lo mismo. Somos muy parecidos.”
-¿Cuál es su película consentida?
-Es muy difícil realizar una medición. Les tengo cariño a ciertas, a las que tuvieron problemas y nos ha costado mucho esfuerzo rodarlas, pero no por el resultado. Me gustan secuencias de algunas, por ejemplo el final de Principio y fin me encanta. Mi consentida, por razones extracinematográficas, es Mentiras piadosas (1988) porque se realizó contra viento y marea. Contra el burócrata que no quería que se hiciera.”
La cinta más difícil
La actriz Patricia Reyes Spíndola revela: “La película que me ha parecido más difícil es ésta (La perdición de los hombres) porque el personaje era complicado, tenía un monólogo muy largo. Además, los planos secuencia son interminables. Como ahora Ripstein no tiene el problema de que se le acaba el rollo, pues los planos secuencia son interminables.”
-¿Qué ha aprendido del trabajo de Ripstein?
-Gracias a él me he vuelto una actriz internacional. En Europa conocen mi trabajo, Francia, España, también en Argentina, Colombia y Venezuela. Por sus películas he logrado tener un lugar en el cine internacional. Me han invitado a muchos festivales internacionales, no sólo a competir, sino como jurado. Me ha permitido una proyección que yo no me imaginaba.
“Por otro lado, es una delicia trabajar con Ripstein, es muy preciso, muy sensible. En el cine se requiere de es exigencia que él manifiesta en cada película.”
Del equipo Ripstein-Garcíadiego, Reyes Spíndola comenta:
“Es una mancuerna infernal, les digo que el cine mexicano descanse en Paz y Rip.”
El actor Carlos Chávez, quien protagonizó al hombre muerto, llevaba 20 años de no hacer un estelar y 15 de no trabajar con Ripstein:
“No fue difícil actual en este largometraje, pero sí hay un gran compromiso con Arturo porque es muy riguroso en su trabajo. En los planos secuencia no hay manera de equivocarse ni de cortarle. La película es teatral, es casi teatro filmado.”
En la charla con este seminario, se le recordó a Ripstein que en 1991 hizo La mujer del puerto –una versión libre de la cinta homónima de Arcady Boytler (1933)- y no se ha estrenado en México:
“Tuvo una fortuna extraordinaria fuera del país, la ha visto todo el mundo. De mis películas es la más conocida. En México no se estrenó. Hay que preguntarle al productor Hugo Scherer por qué. Le he insistido en que me la dé y me deje estrenarla y siempre me dice: sí, sí, pero no pasa nada. La película está ahí guardada en algún lado y me da mucha pena porque es lo mejor que he hecho”,
Y no quiso hablar más de ese proyecto.








