Arteaga describe el nuevo Museo de Arte Latinoamericano; Diego y Frida, en 2002

¿Quién podría pensar que la construcción de un museo degrada la calidad de vida de un barrio? Pues así ocurrió con el nuevo Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires (MALBA).

Al teléfono, desde la capital de Argentina, el arquitecto, curador, historiador y crítico de arte mexicano, Agustín Arteaga, director del naciente museo, cuenta ese detalle que a la distancia parece chisco, al hablar del origen del proyecto, de los objetivos de la institución, sus actividades y su acervo conformado por el coleccionista Eduardo F. Constantini.

Tras años de reunir obra, el empresario bonaerense decidió, hace cinco años, levantar un museo. Se convocó a un concurso arquitectónico, en el marco de la VII Bienal de Arquitectura de Buenos Aires. De entre 430 trabajos de 45 países, el jurado internacional eligió el diseño de los jóvenes arquitectos cordobeses Gastón Atelman, Martín Fourcade y Alfredo Tapia.

Mediante otro concurso fue seleccionado como director del museo el historiador de arte mexicano Agustín Arteaga, quien se desempeñó aquí como director del Museo de Palacio de Bellas Artes y coordinador Nacional de Artes Plásticas, entre otros puestos.

Le tocó entonces definir la misión del MALVA, sus objetivos, líneas de acción y modelo de operatividad, así como diseñar los programas de exposiciones y actividades culturales, dado que se ha perfilado como un centro cultural con vocación de servicio social.

Además De los altibajos y problemas de un proyecto de esta envergadura, tuvieron que enfrentar a algunos vecinos del barrio que consideraban que el museo degradaría la calidad de vida del lugar e impactaría negativamente en el ambiente.

Incluso, narra Arteaga, necesitaron la aprobación del Congreso local en donde el proyecto fue tratado en términos urbanístico y nunca se consideró su impacto o beneficio cultural, ni contó con opiniones a favor o en contra de la comisión de cultura de la Legislatura.

“Es una cosa extrañísima, pero, bueno, ya está resuelto, ya está inaugurado y estamos muy contentos  porque la colección es espléndida”, dice el director, tras presumir del éxito que a una semana de su inauguración ha tenido entre el público, y de los beneficios que ahora le reconoce los vecinos.

Grandes íconos

La colección comenzó a conformarse en 1971 cuando Constantini tenía unos 23 años de edad. Él mismo cuenta en la página WEB del MALBA:

“Pasados mis 20 años, frente a la heladería Paco, que estaba en Acassuso sobre la avenida el Libertador, en la vidriera de una galería llamada Atelier, que tampoco existe hoy, me sedujo un retrato de un chico pintado al óleo por un tal Antonio Berni; la dueña, muy cálida, me enseñó que todavía era muy joven para poder tener los recursos suficientes y me enseñó quién era Berni, pero me propuso, en vez, que me comprada dos obras más accesibles pagándoselas en cuotas. Desde entonces, debo decir que nunca me separé de mis cuadros, que empezaron a acrecer en número y en importancia a medida que también  yo fui creciendo, que aumentó mi presupuesto y mejoró mi conocimiento.”

Hoy, la colección Constantini cuenta con 228 obras…229, aclara Arteaga, pues para la inauguración recibieron su primera donación, una escultura del artista mexicano Javier Martín.

Son pinturas, esculturas y dibujos de 78 artistas; Roberto Antonio Berni, Guillermo Kuitca y Antonio Seguí, de Argentina; Lygia Clark, de Brasil; Fernando Botero, de Colombia; Wilfredo Lam y Amelia Peláez, de Cuba; Roberto Matta, de Chile; Frida Kahlo, David Alfaro Siqueiros, Diego Rivera, Remedios Varo y Francisco Zúñiga, de México; Rafael Barradas, Pedro Figari y Joaquín Torres García, de Uruguay, entre ellos.

Arteaga admite que “numéricamente es una colección discreta”, pero ensalza las cualidades artísticas y estéticas de las obras, solicitadas por eso para diversas muestras en numerosos museos, entre ellos el Museum of Modern Art de Nueva York, Estados Unidos; el Centre Georges Pompidou, de París, Francia, y el Kunsthalle de Colonia, Alemania.

“Cuando se comenzó la colección, el principio fue la excelencia, tratar de incorporar sólo aquellas piezas que fueron verdaderamente trascendentales en la producción de un artista. Todas son de primera línea y podemos decir hoy día que contamos con obras de resistencia que si quisiéramos adquirir ahora, sería muy complicado por la situación del mercado.”

Añade que no les interesa “acumular firmas, sino realmente obras maestras”, aunque ciertamente cuentan con “grandes íconos” que les permiten incorporar a otros artistas que no han sido reconocidos fuera de sus países, dado que la misión del MALBA es “estudiar, conservar y difundir el arte en América Latina, pero, sobre todo, ayudar al reposicionamiento del arte latinoamericano dentro de la historia del arte occidental”.

Si bien ahora el presupuesto del museo tendrá como prioridad sus programas de actividades y mantenimiento, Arteaga no descarta el crecimiento de la colección y planea ya las estrategias de adquisición de obra sustanciales para los objetivos del museo.

Presencia de México

Uno de los propósitos del recinto es estrechar los vínculos entre los países latinoamericanos. Y han empezado con México. Anuncia Arteaga que la primera exposición producida por el MALBA, Lasar Segall. Un expresionista brasileño, planeada para presentarse el próximo año, se exhibirá antes en el Museo de Arte Moderno (MAM) de la Cuidad de México, que diseñará a su vez, el programa educativo paralelo a la muestra en el museo argentino.

Para octubre del año 2002 se prepara la exposición Diego Rivera y Frida Kahlo, para la cual se trabaja ya con los museos Dolores Olmedo Patiño, Nacional de Arte y MAM, del Distrito Federal, y Diego Rivera, de Guanajuato, además de otras colecciones de Chile, España, Hawai, Japón y Venezuela.

Según Arteaga, será una exposición antológica retrospectiva “de gran envergadura”, a inaugurarse en el marco de la Reunión Mundial de Federaciones de Asociaciones de Amigos de los Museos, que tendrá como sede el MALBA.

Para el próximo lunes 5 de noviembre se espera, además, la asistencia del escritor Carlos Fuentes, quien presentará su nueva novela Instinto de Inez.

El MALVA dio comienzo a sus actividades con la muestra Arte en América Latina conformada por el acervo Constantini y 55 piezas más de diversas colecciones, entre ellas las de la Fundación Andrés Blaisten y la Galería Arvil, de México, cedidas en comodato. El conjunto aborda temas como: Cambio de Siglo XIX-XX, Despuntar la Modernidad, La Preocupación por lo Social, Poética de lo Surreal y La Nueva Figuración.

Con la construcción de 9 mil 500 metros cuadraos, 2 mil 600 de ellos para exposiciones, el MALBA se anuncia como “el primer museo argentino del siglo XXI”. Arteaga se explaya al describir las cualidades del inmueble: tecnología de punta, sistemas “verdaderamente novedosos”, de prevención de incendios y seguridad, de control de humedad y temperatura, carga y descarga, y un equipo de 35 milímetros y Dolby estéreo para incorporar al cine como un tema del arte del siglo XX.

En suma, dice Arteaga,, “un museo deslumbrante”.