Barrios violentos

En sólo unos meses una joven como hay muchas en los barrios de la zona metropolitana, Cindy Paola, renunció a sus vanos intentos por inscribirse en una licenciatura de la Universidad de Guadalajara y se incorporó a un curso distinto: aprendió a utilizar rifles de asalto en Zacatecas. Capturada junto con el presunto cabecilla de una célula del Cártel del Milenio, la joven de 19 años es una muestra viviente de la dramática descomposición del entorno urbano en Jalisco.

 

 

Con la mirada clavada en el suelo, Cindy Paola Soto Ildefonso, una vecina de la colonia El Sauz a quien le dicen La Chiquita, apareció sentada en una silla frente a las cámaras de televisión en horario estelar: eran los noticiarios del miércoles 7.

Ese día la joven de 19 años fue presentada como una delincuente de alta peligrosidad y ella reconoció que fue entrenada en Zacatecas para usar fusiles de asalto. Apenas en 2011 se esmeraba por ingresar a la Facultad de Medicina de la Universidad de Guadalajara, tras obtener un promedio de 9.2 en su certificado de bachillerato.

Cindy fue identificada por la Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco (PGJ) como integrante de una célula del Cártel del Milenio que encabezaba Francisco Daniel Yeme Gómez, El Pacorro. A éste se le atribuyen 87 asesinatos en la zona metropolitana de Guadalajara y otros municipios, además de decenas de secuestros por los que obtuvo cifras millonarias.

A Yeme Gómez se le señala también como uno de los responsables de la matanza de los Arcos del Milenio, donde la madrugada del 24 de noviembre de 2011 aparecieron abandonados 26 cadáveres. El multihomicidio se adjudicó a la alianza Milenio-Zetas.

Cindy Paola y El Pacorro vivían en la colonia El Sauz, un fraccionamiento en la falda del Cerro del Tesoro, municipio de Tlaquepaque, en el sur del área metropolitana. Ahí se les consideraba una especie de antihéroes. Vecinos entrevistados por este medio dicen que Yeme Gómez tenía su centro de operaciones en la colonia pero “nadie se atrevía a hablar por temor”.

El Sauz concentra a más de 50 mil habitantes, la mayoría en edificios multifamiliares construidos por el Infonavit hace dos décadas. Su ubicación, en los límites de Guadalajara y Tlaquepaque, propicia que al menos en apariencia se diluyan las facultades de los gobiernos de ambos municipios y el resultado es un territorio donde la violencia y la inseguridad han provocado el abandono de decenas de departamentos.

Ahí vivió Cindy Paola Soto hasta inicios de 2012, que al no ser aceptada en la Facultad de Medicina de la UdeG, en agosto del año pasado buscó inscribirse en la carrera de Negocios Internacionales, de la misma casa de estudios. Fracasó de nuevo y así, de pronto, se convirtió en una nini, pues no tenía trabajo ni encontró lugar para estudiar.

El responsable de la Coordinación Escolar de la UdeG, Roberto Rivas Montiel, reconoce que la joven fue rechazada en cuatro ocasiones; dos a nivel preparatoria y otras dos cuando realizó trámites para ingresar a la licenciatura. El funcionario aclara que Cindy Paola salió de la secundaria con un promedio de 6.

Informa asimismo que a Cindy se le complicaron el tercer y el cuarto intento de cursar una licenciatura por sus bajas calificaciones en los exámenes de admisión. En febrero del año pasado sólo obtuvo 53 puntos de 100, al postularse para la Facultad de Medicina. Seis meses después, consiguió sólo 48 puntos en su tentativa de entrar en Negocios Internacionales.

Hace tres semanas, el miércoles 7, Cindy Paola fue presentada ante los medios de comunicación como una delincuente ligada a secuestros. Según la PGJ, se dedicaba a cuidar las viviendas de los delincuentes y a realizar actividades domésticas en casas de seguridad que rentaba la mencionada célula del Cártel del Milenio por 10 mil pesos mensuales.

Ante la autoridad, la joven declaró que el año pasado desistió de entrar a la universidad y viajó a Zacatecas para recibir entrenamiento en el manejo de fusiles de asalto AK-47 y R-15. Admitió que sus instructores fueron sujetos ligados al hampa, pero no identificó a ninguno por su nombre ni señaló a que organización delictiva pertenecen. No obstante, las autoridades federales han informado que en Zacatecas predominan Los Zetas.

Ante las preguntas que los periodistas le dirigieron en las instalaciones de la PGJ, Cindy Paola se mostró evasiva; no dio detalles sobre sus actividades ni reveló la causa de la herida que tenía en un tobillo:

–¿Te golpearon o te torturaron durante la detención? –se le cuestionó, pero su reacción fue un largo silencio.

La Chiquita quedó a disposición de un Juzgado Penal igual que otros nueve detenidos, entre ellos María Fernanda Saab García, de 20 años y originaria del Distrito Federal, quien fue reconocida como la pareja sentimental de El Pacorro. María Fernanda se justificó. Dijo que en cualquier familia puede suceder que alguien se relacione con la gente ligada a la mafia, y que ya dentro de ésta, “si te quieres salir, sabes que no lo puedes hacer o te van a matar”.

Muertos a racimos

 

En un recorrido por El Sauz, pocos vecinos reconocen tímidamente que les tocó conocer a Cindy Paola o que la vieron a veces en calles y comercios de la zona. Ellos tampoco entran en detalles: “Sabemos que ella es de aquí y que a últimas fechas andaba con la gente de la maña, pero no podemos decir nada más por temor a la seguridad de nuestras familias”, suelta un vendedor ambulante.

El Sauz tiene el aspecto de una colonia de trabajadores. Abundan los puestos callejeros, carros abandonados y casi todos los muros y cortinas de negocios están pintarrajeados. En la escalera de los edificios suele acumularse la basura y en algunos se ven muebles desechados de los departamentos.

En unas pocas de las viviendas abandonadas cuelgan anuncios de venta que aparentan estar ahí desde hace mucho tiempo. En internet esos inmuebles se ofrecen a precios que van de 280 a 310 mil pesos, pero hay escaso interés. Los residentes consultados por el reportero dicen que decenas de familias optaron por dejar sus propiedades y rentar casas en otras zonas, dada la inseguridad de este fraccionamiento.

Los maestros que trabajan en escuelas públicas se quejan de que la violencia es tal que obliga a policías municipales y personal docente a mantenerse siempre en alerta.

La directora de la escuela Idolina Gaona de Cosío Vidaurri, Carmelita Haro, dice que a inicios de enero pasado vivió una de las fases más difíciles de su vida profesional. Se desató una serie de rumores en el sentido de que una banda de criminales iba a empezar a secuestrar y asesinar a los niños, en supuesta represalia por la detención o el asesinato de algunos de sus integrantes. “Yo no sé de dónde salió esa versión, pero hubo momentos difíciles en que los padres venían por sus hijos para llevárselos casi por la fuerza, pero afortunadamente nada de eso fue cierto”.

Otros vecinos aseguran que la psicosis se originó porque en un muro de la parroquia de El Padre Eterno, sobre la avenida Torres Bodet, apareció una manta con amenazas contra las autoridades y los escolares. Agregan que lo mismo ocurrió después en Miravalle y otras colonias de la zona metropolitana.

Aunque el reportero no pudo encontrar ninguna de esas mantas, encontró testimonios y documentos sobre los abundantes asesinatos y robos en El Sauz. Por ejemplo, el 21 de febrero de 2011, frente al edificio 3010 de la avenida Patria fue asesinado Juan Zamora de la Cruz, El Banana. El 24 de junio del mismo año la Policía de Tlaquepaque detuvo a Martín Damián, vecino de Isla Gomera 4520, un adicto y distribuidor de drogas a quien se le atribuye el asesinato de jóvenes.

El 15 de mayo de 2011 dos jóvenes cayeron acribillados por desconocidos en el cruce de Islas Bálticas e Islas Maracas. El 10 de mayo de 2011 fue asesinado de cinco balazos Jonathan Gómez, El Solder, de 23 años. Estaba señalado como participante en el homicidio de Kevin Jorge Esparza, El Que Paique, de 16 años, cuyo cuerpo se encontró frente al número 4535 de la calle Isla Mexicana.

Tres años antes, el 15 de enero de 2008, se halló a Humberto Gutiérrez Hernández, de 41 años, asesinado a golpes cerca del edificio K, sobre la calle Isla Gomera número 4075 e Isla Zanzíbar. Y el 6 de febrero de 2011 fue asesinada María Esmeralda Morales, de 23 años, en el interior del 3059 de la avenida Patria, en la misma colonia. Ella trabajaba en un bar.

De igual forma, el 3 de enero de 2011 Raúl González García, de 17 años y vecino de Isla Gomera, recibió varios balazos en el tórax cuando estaba en la calle Ahuehuetes.

Consultado sobre el fenómeno de la violencia extrema en colonias como El Sauz, el investigador Mario Gerardo Cervantes, de la UdeG, asegura que ante la crisis permanente que se padece en la zona metropolitana hace falta impulsar proyectos integrales que les den respuestas a los jóvenes que buscan integrarse a la vida productiva o a la educación superior.

Para la directora de primaria Carmelita Haro, lo que pasa en El Sauz sólo se puede entender como un rompimiento en el tejido social, que tiene su origen en el surgimiento de una generación de ciudadanos marcada por la pobreza, por la necesidad de que el padre y la madre trabajen para sacar adelante a la familia.

Enfatiza que esta es una de las causas de que muchos de los alumnos de los planteles escolares queden más expuestos a los riesgos de la calle o de plano se dediquen a la vagancia.

Al respecto Nicolás Martínez, pedagogo especializado en el estudio del sistema penitenciario, urge a las autoridades a promover grandes cambios en el sistema de justicia penal y se pronuncia por desarrollar un plan integral de prevención del delito, ya que los niveles de violencia que se desataron en núcleos urbanos como El Sauz representan sólo un anticipo de los tiempos difíciles que se avecinan en el estado.

En junio de 2011 la PGJ detuvo a Juan Pablo Guevara Sánchez, El Guevara o El Bird, de 21 años y también vecino de El Sauz, que aceptó trabajar como asesino a sueldo para el cártel de La Resistencia o del Milenio. Confesó que mató a 19 personas.

Con la declaración de Guevara la fiscalía logró esclarecer otros 13 asesinatos cometidos en distintas colonias. Dos de las víctimas fueron las niñas Betzabet y Evelin Hernández García, baleadas a las afueras de una tienda de abarrotes y durante un tiroteo entre narcomenudistas en la colonia El Fresno el 11 de enero de 2011. Ahí también perdieron la vida los hermanos Gustavo y Francisco Díaz de la Torre.

En diciembre de 2010, según las autoridades, el sicario encabezó un ataque al antro Lydo’s Show Center y otro contra el Butter Club de la avenida López Mateos, en febrero de 2011. En este último fallecieron seis personas, entre ellas un colombiano, varios venezolanos y un vendedor de flores.

Otros 40 clientes del establecimiento quedaron heridos en el ataque con armas de fuego y granadas de fragmentación. Según Guevara, el motivo del atentado fue que los extranjeros estaban invadiendo el “territorio” de la Resistencia.

El Guevara e Iván Sánchez, El Dumbo, fueron detenidos el 24 de junio del año pasado en Loma Bonita tras enfrentarse con policías de Zapopan, a los que arrojaron una granada de fragmentación.