Rostros y memoria

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Los primeros días de febrero apareció en línea la página web The Composites, creada por el canadiense Brian Joseph Davis y cuya dirección es https://thecomposites.tumblr.com/. En ella ha elaborado varios retratos de algunos personajes literarios, como Emma Bovary de Madame Bovary (Gustave Flaubert), Humbert Humbert de Lolita (Vladimir Navokov), Daisy Buchanan de El Gran Gatsby (F. Scott Fitzgerald), Sam Spade de El halcón maltés (Dashiell Hammet) y Edward Rochester de Jane Eyre (Charlotte Brontë), entre otros.

Para hacer estos perfiles de los protagonistas Davis ha recurrido al programa Faced ID, con más de 10 mil características faciales. La recreación es hecha a partir de las descripciones que aparecen en las novelas. De esta manera el remedo de Aomame, personaje de la novela 1Q84 de Haruki Murakami, lo concibe a partir de los siguientes detalles: “Ni un gramo de más… La oreja izquierda mucho más grande que la derecha, pero su pelo siempre cubriéndoselas… Labios formando una recta y fina línea… Naríz pequeña y estrecha, mejillas algo salidas, frente ancha y ojos alargados… Su cara tiene una agradable forma ovalada”.

El rostro reconstruido sería así:

Los resultados, como puede apreciarse, son grotescos frente a lo imaginado por el lector, pero la curiosidad ha llevado a miles de consultas para saber qué semblante tienen los protagonistas.

 

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En la novela Morir más de una vez (Tusquets Editores. Col. Andanzas; México, 2011. 230 pp.), Álvaro Uribe trabaja sobre el recuerdo. La historia se inicia cuando el personaje central, Manuel Artigas, alter ego del autor, vive una situación extrema que lo enfrenta con la muerte. El impacto es tal que empieza a rememorar lo vivido durante su juventud en Francia, los amigos que tuvo, las aventuras, los amores pasajeros, la amistad con una mujer mayor, las pasiones propias y de los conocidos… Luego narra la enfermedad que años después sufrió, así como las operaciones y las quimioterapias a las que fue sometido.

Para Uribe la evocación permite vivir con más intensidad. El traer un suceso o persona a la memoria lleva a revivir lo pasado y olvidado. La invocación recupera tanto experiencias como emociones que le permiten al sujeto comprender la existencia y darse cuenta de su fugacidad. La conciencia adquirida lo lleva a vivir con más intensidad, y en el caso de padecer una enfermedad, enfrentarla. Morir más de una vez es una fina novela que prueba la excelencia narrativa de Uribe.