La entidad tuvo que padecer una segunda escalada de balaceras en varias regiones e incendios de autobuses y automóviles, para que la Secretaría General de Gobierno –de donde acaba de salir Fernando Guzmán para candidatearse por el PAN– retomara la propuesta del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de establecer una alerta preventiva. Sin embargo, el gobernador Emilio González y el presidente Felipe Calderón se despacharon con tranquilizadores discursos, sin tomar en cuenta lo que vivieron y vieron miles de jaliscienses.
En los comunicados de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) sobre la captura de Erick Valencia y Tony Montana no se menciona que haya fallecido nadie ni se reportan heridos que no sean estos cabecillas. Sin embargo, algunos testigos vieron cómo los militares llevaron a una persona en camilla hasta un helicóptero verde olivo.
Incluso hay fotos de aficionados y de reporteros gráficos donde se aprecia el momento en que la nave despega del campo de futbol del colegio Los Altos. Adentro del aparato se ve a un hombre tendido con el rostro al piso de la unidad y el resto del cuerpo cubierto por una sábana azul. Algunos de los presentes aseguraron que el sujeto iba inerte, ya sea herido o muerto, y era resguardado por un soldado.
Según la Sedena, El 85 recibió heridas en la mano derecha cuando intentó lanzar una granada contra los militares que lo cercaron. También Otoniel Mendoza fue alcanzado por esquirlas. No obstante, las primeras versiones de la captura, difundidas por la cadena de radio Notisistema, aseguraron que el enfrentamiento en Lomas Altas dejó dos presuntos delincuentes muertos, dato que no ha sido negado ni confirmado oficialmente.
Al presentar el lunes 12 en la Ciudad de México a los dos líderes del CJNG, la Sedena informó que este grupo delictivo ya logró extender su influencia a los estados de Veracruz, Guerrero, Morelos y Michoacán. Precisamente a Erick Valencia se le atribuye la responsabilidad por la muerte de 35 presuntos zetas, cuyos cuerpos fueron abandonados en Boca del Río, Veracruz, el 20 de septiembre de 2011.
A Valencia y sus cómplices, que forman parte del cártel del Chapo Guzmán, se les aseguraron 37 armas largas y seis cortas (como 19 fusiles AR-15, dos ametralladoras, dos fusiles Barrett), así como tres granadas de fragmentación, 119 cargadores, 69 mil cartuchos de diferentes calibres, silenciadores, equipo de comunicación, vestuario de combate y vehículos de lujo.
A su vez, integrantes de cuerpos de seguridad consultados por este semanario comentan que además de una represalia por la detención de Erick Valencia, los narcobloqueos pudieron servir como una “cortina de humo” para garantizar la huida de connotados delincuentes que se encontraban en territorio tapatío y lograron escapar al conocerse del operativo militar contra los líderes del CJNG.
La versión concuerda con el testimonio obtenido por la reportera de El Occidental, Elsa Arenas. El chofer de un tráiler le dijo que, como a las 4 de la tarde del viernes 9, se dirigía al Mercado del Mar, en Zapopan, por la carretera Guadalajara-Tepic. A la altura de Rancho Contento tres sujetos con armas de alto poder lo forzaron a dar vuelta en U para que el vehículo quedara atravesado. Luego “esperaron a que pasara alguien”, después “dijeron que ya había pasado uno y otro” y le prendieron fuego al tráiler, con lo que bloquearon totalmente la vía.
Aunque ninguna autoridad ha mencionado la posibilidad de que otros criminales hubiesen escapado del operativo militar, el bloqueo sobre la carretera a Nogales provocó un congestionamiento de más de siete kilómetros que se prolongó hasta después de las 21:00 horas.
El sábado 10 se registró un nuevo intento de bloqueo en el municipio de El Salto, sobre la carretera a El Verde. Los delincuentes pretendieron incendiar un camión.
El mismo día se confirmó el fallecimiento de una niña que fue alcanzada por una bala durante un tiroteo en el cruce de Pino y Naranjo, colonia El Fresno. El lugar esta a no más de tres cuadras de donde le prendieron fuego a otro autobús urbano: entre las avenidas Lázaro Cárdenas y Cruz del Sur. Los testigos afirmaron que los responsables del ataque viajaban en una camioneta gris e iban disparando en todas direcciones.
La niña falleció cuando era atendida en el área de pediatría del Hospital Civil Fray Antonio Alcalde. El gobierno de Jalisco difundió inicialmente que la menor fue herida casualmente en una balacera provocada por un incidente de tránsito entre dos particulares; por lo tanto, negó que el deceso estuviera ligado a los narcobloqueos, pero la familia de la menor no concuerda con esta versión y exige a las autoridades que esclarezcan plenamente el crimen.
Ese sábado se confirmó asimismo que la persona fallecida en un autobús de la línea Turquesa era su conductor, Moisés Corona López, con lo cual se desechó la versión de que era uno de los delincuentes que incendió la unidad en el cruce de Guaymas y Las Torres.
El lunes 12 el procurador de justicia del estado, Tomás Coronado Olmos, declaró a los medios que cuatro de los 16 detenidos por los narcobloqueos fueron puestos en libertad al comprobarse que son ajenos a los hechos. Ellos son Arturo Santana Santiago, de 49 años y su hijo José Andrés Santana Aranda, de 21, ambos comerciantes ambulantes; Juan Carlos Villalobos Valdés, de 25 años, yerno del primero y repartidor de agua purificada, así como Cristian Jiménez, de 26 y vecino de los anteriores.
Entre esos 16 detenidos iniciales se encuentra Martín Mora, un policía de Zapopan en activo que actuaba como fiador de las casas de seguridad que rentaba el CJNG. El procurador aclaró que otros cuatro sujetos fueron capturados ese fin de semana, después de asegurar cuatro casas de seguridad en Zapopan.
Una de éstas se ubica en la calle Las Palmas, colonia Vicente Guerrero, otra en la calle Andador, colonia El Tigre; una más en la calle Luis Orozco, en Río Blanco –donde se localizó un cadáver aún no identificado y tres osamentas en una fosa clandestina– y la última en Tomás Balcázar, colonia Paseos del Sol.
Entre los detenidos destaca Juan Antonio Dávila Palacios, recién llegado de Sonora; Joaquín Valdés Campos, oriundo de Guerrero; Luis Alberto Infante López, originario de Tabasco. También se identifico a Ricardo Loera Damián, abatido por policías de Zapopan en San Juan de Ocotán.
El domingo 11, en una gira relámpago por Hostotipaquillo, el presidente Felipe Calderón ofreció más apoyo a Jalisco en materia de seguridad. Aparentemente la visita a la entidad se decidió de último momento con el pretexto de supervisar obras en la presa La Yesca, y se realizó en medio de un enorme dispositivo de seguridad en el que no se permitía tomar fotos sin autorización del Estado Mayor Presidencial.
Frente a Calderón, el gobernador Emilio González de plano ignoró el supuesto tema de la gira: el avance en la construcción de la presa. Directamente quiso lavar la imagen de su administración:
“Hemos sido agredidos en Jalisco por delincuentes que buscan lucrar con la tranquilidad de nuestras familias (…), con la salud y con el patrimonio de los jaliscienses. Ante esta agresión perpetrada por grupos delictivos (…) hemos dado muestra de lo que es un trabajo coordinado entre corporaciones municipales, las distintas dependencias del gobierno del estado, y por supuesto siempre con el apoyo del gobierno federal, hemos dado respuesta rápida a esta agresión sufrida por los jaliscienses”.
González minimizó las decenas de ataques públicos del viernes 9 al calificarlos de “dos efímeros” narcobloqueos. Los mandatarios estatal y federal no recorrieron la presa y nadie aventuró la fecha de entrega de la megaobra, sólo se informó que ya se encuentra en su etapa final.
Los “efímeros” narcobloqueos tuvieron lugar en los siguientes puntos de Guadalajara: calle Miguel Blanco, entre Camarena y Rayón; avenidas Enrique Díaz de León y Maestros, Cruz del Sur y Lázaro Cárdenas; Colón e Isla Raza, junto a una estación del Tren Eléctrico Urbano; Raza, entre Cozumel e Isla Antigua; Puerto Guaymas y Las Torres, 5 de Mayo y Periférico; López Mateos y San Agustín, a poca distancia de un cuartel militar; Jesús García y Pablo Cassals (aquí bloqueó la circulación el estallido de una granada de fragmentación).
Fuera de la capital se registraron bloqueos en Sayula, carretera a San Gabriel, donde hubo balacera y quema de un camión Thornton; carretera libre a Ciudad Guzmán, en el crucero a Atoyac, donde los delincuentes incendiaron una decena de vehículos; carretera Jiquilpan, Michoacán-Manzanillo, Colima; carretera Tototlán-Atotonilco y Tototlán-Ocotlán; carretera a Nogales, cerca de Rancho Contento; dos bloqueos más por la carretera al Aeropuerto Internacional de Guadalajara; la “Carretera del Amor”, entre San Ignacio Cerro Gordo-Capilla de Guadalupe, entre Tepatitlán y Arandas; y finalmente otro en la carretera libre a Los Altos, cerca de El Arroyo de Enmedio, municipio de Tonalá.
Tardía reacción
El presidente del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública del Estado de Jalisco, Jorge Bicieg Ocampo, aseguró el martes 6 que a raíz de los primeros narcobloqueos en Guadalajara, cometidos entre la noche del 31 de enero y la madrugada del 1 de febrero de 2011, ese organismo propuso un sistema de alerta para reducir o evitar daños por atentados de este tipo, pero el gobierno estatal no lo aceptó.
Sólo a raíz de los destrozos del viernes 9 por los más de 20 ataques a vehículos, personas y vialidades, la Secretaría General de Gobierno, que encabeza Víctor Manuel González Romero, retomó la iniciativa y se la envió al consejo para su “visto bueno” final.
Para Bicieg los actos delictivos suscitados tras la captura de los líderes del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) Erick Valencia, El 85, y de su lugarteniente Otoniel Mendoza, Tony Montana, hubieran causado menos daño si desde aquella ocasión se hubiera instalado el dispositivo, también llamado semáforo de seguridad. Éste se empolvó en la burocracia del gobierno de Emilio González Márquez, más preocupado por sacar adelante los Juegos Panamericanos y obras de relumbrón como el Puente Atirantado.
Francisco Gutiérrez Rodríguez, experto en salud mental y en psicología criminal, asegura en entrevista que el estallido delictivo es el inicio de una “escalda simétrica”: una lucha de poder a poder, en donde todos los niveles de la violencia tienden a la alza.
“Debemos ser conscientes de que este no será el único evento, y menos podemos lanzar las campanas al vuelo ni creer que ya no va a pasar nada y todo volvió a la calma”, destaca. A su juicio, las autoridades cayeron en varios errores.
El principal, dice, fue que “hubo ausencia de comunicación directa hacia los ciudadanos; se registró desconcierto entre las autoridades porque las instituciones de inmediato debieron conformar un centro de información con mando único. Por eso la sociedad constituyó sus propios canales de comunicación, como las redes sociales, y la reacción fue muy diversa”.
Lo peor es que de esa forma se permitió que los atentados cumplieran uno de sus probables objetivos: sembrar el pánico en toda la ciudad. Varias personas vivieron largas horas de ansiedad por su seguridad y la de su familia. El experto recuerda que miles de usuarios del transporte urbano quedaron varados al suspenderse el servicio por varias horas.
Un hecho similar se reportó principalmente en las regiones Sur y Los Altos. En la primera, en Ciudad Guzmán, Sayula y San Gabriel y en Los Altos, en Capilla de Guadalupe, entre Arandas y Tepatitlán. Las pérdidas en el sector del transporte se estiman en 13 millones de pesos.
Según los reportes obtenidos por los medios de comunicación, ese viernes unos 30 hombres fuertemente armados bajaron a varias personas de sus autos en la carretera libre Guadalajara-Ciudad Guzmán, precisamente en el crucero hacia la cabecera municipal de Atoyac. Ahí los malhechores incendiaron nueve vehículos, tanto de carga como de uso particular.
Gutiérrez Rodríguez destaca que durante los narcobloqueos se saturaron las líneas telefónicas y algunas empresas proveedoras de este servicio tuvieron problemas de enlace. Fueron los propios ciudadanos o trabajadores de calle, dice, quienes acabaron supliendo a las autoridades para poner un poco de orden ante el caos que se presentaba en la ciudad. También a través de las redes sociales y de mensajes en celulares se advertía sobre cierres de carreteras o bloqueos.
“Las autoridades creen que se trata sólo de un evento aislado, que no repercute en la organización psicológica de las personas. La información (oficial) que se maneja va en el sentido de que ya se tiene todo bajo control y hasta ahí quedan las cosas”. No obstante, el psicólogo advierte que el gobierno está desdeñando una parte vital: la prevención de nuevos ataques de esta naturaleza.
Desde su punto de vista, “es urgente que se conforme un centro de operaciones multidisciplinario que diseñe estrategias, condense información y permita orientar y ofrecer una respuesta oportuna y veraz a los ciudadanos. Solamente una acción como esta puede evitar que se presente una crisis masiva”.
Consultado aparte, el diputado local priista Sergio Chávez Dávalos, titular de Comisión de Seguridad, considera que Jalisco es “frágil” en este aspecto y coincide con la propuesta de Gutiérrez Rodríguez.
–¿A partir de la reacción que se ve en Jalisco, luego de la detención de los lideres del CJNG, usted ha pensado cuál podría ser el escenario ante el posible cerco al Chapo Guzmán o su detención de alguien de un perfil parecido? –se le plantea al especialista en salud mental y psicología criminal.
–Podría convertirse en un gran caos, en términos sociales, porque ahora nos queda claro que el nivel de coordinación de las diferentes autoridades muestra improvisación.
Estos ataques públicos, aclara, bien pueden interpretarse como una especie de advertencia o “una llamada de atención por las diversas acciones de la autoridad y los recientes decomisos de droga, no necesaria o únicamente por la detención de Erick Valencia y de Tony Montana”.
A decir del especialista, los narcobloqueos también pueden interpretarse como una respuesta violenta a la ruptura de acuerdos entre poderes, por ejemplo de funcionarios con el hampa. En este escenario, “esto es generar terror psicológico y tratar de decirle al gobierno: ‘yo puedo apoderarme de tu capacidad de maniobra y esto (los narcobloqueos) es lo que puede ocurrir si alteras la forma de operar’”. (Con información de Jorge Covarrubias.)








