GUADALAJARA, JAL. (Proceso).- Tras la polémica que se desató en torno a la película Memorias de mis putas tristes, dirigida por Henning Carlsen (Dinamarca), escrita por Jean-Clude Carrière (Francia) y basada en la novela homónima de Gabriel García Márquez, ya no se venderán derechos de los libros del Premio Nobel de Literatura para la pantalla grande, según la productora cinematográfica Raquel Guajardo.
A decir suyo, “es el último largometraje” que se filma sobre una obra del escritor colombiano:
“Ya no se están vendiendo los derechos de sus publicaciones. Tuvimos suerte de adquirir los de este volumen. Después de la disputa desatada en la preproducción de esta película, ya no venderán nada, según nos dijo Carmen Balcells, la agente literaria de García Márquez. El escritor ya está grande y no quiere la familia que hablen de que las películas son malas, en fin. Se sabe que las críticas son para él por ser el creador.
“Pero como nosotros ya teníamos pagada una parte de los derechos, ya no se podía echar atrás nada porque les iba a costar a ellos y a nosotros.”
Memoria…, que se proyectó en el Festival Internacional de Cine en esta ciudad, se estrenará el 27 de abril en las salas comerciales, primero en el Distrito Federal y Monterrey y después en todo el país.
Guajardo niega que el francés Jean-Clude Carrière (guionista de Luis Buñuel y quien aparece en los créditos de Memorias… como escritor del texto cinematográfico) haya declarado al diario Reforma “no estar involucrado en el proyecto”.
El filme intentó rodarse hacia 2009 en Puebla, durante el gobierno de Mario Marín, involucrado en un caso de pederastia. Por lo cual ONG, la periodista Lydia Cacho, la directora de la Coalición Regional contra el tráfico de Mujeres y Niñas de América Latina y el Caribe Teresa Ulloa, y la productora de cine Bertha Navarro, acusaron a todos los involucrados en la producción y a García Márquez de promover la trata de niñas. Por ello, la cinta perdió financiamiento en Puebla y de Foprocine, a decir del también productor Vicente Aldape.
Guajardo cuenta que el autor de Cien años de soledad ya vio la película y le gustó.













