José Luis Solorio Alcalá, secretario del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM), fue detenido la tarde del 1 de marzo mientras repartía volantes con sus compañeros afuera de la fábrica, sobre la carretera El Verde-El Salto, aprovechando el cambio de turno.
Los guardias privados de la planta automotriz japonesa ya habían amenazado a ese grupo de trabajadores, pero esta vez uno de los guardias lo estuvo provocando y golpeándolo con el pecho. Ahora, dice Solorio, está claro que necesitaba el contacto físico para inventar el robo de una pluma con cámara de video.
Policías de El Salto aprehendieron al líder pero no lo llevaron inmediatamente ante el Ministerio Público, sino a una casa de seguridad a espaldas de la presidencia municipal. De ahí lo trasladaron agentes estatales al edificio de la Secretaría de Seguridad Pública de Jalisco y posteriormente a las instalaciones de la Procuraduría General de Justicia (PGJ), para terminar en los separos municipales, donde rindió su declaración y pasó la noche.
Solorio permaneció detenido casi 48 horas sin que le comprobaran el delito de robo; sin embargo, el agente del MP 3 de El Salto, Itzel Ortiz, le fijó una fianza de 7 mil 500 pesos para dejarlo en libertad, lo que sucedió la madrugada del sábado 3.
El expediente de la querella 1297/2012 quedó abierto a fin de que la empresa y los vigilantes acusadores aporten pruebas de la existencia y propiedad de la supuesta pluma de video, que según el STUHM es utilizada por Honda con fines de espionaje.
Según los trabajadores inconformes, se trata de un acto de acoso más en una confrontación que arreció en febrero de 2010, cuando ellos comenzaron a organizarse para crear su propio gremio ante la ineptitud de la Confederación de Trabajadores de México (CTM), que a través de un sindicato fantasma es titular del contrato colectivo.
En ese lapso la empresa despidió al menos a cinco empleados con la intención de obligarlos a desistirse de formar su propia representación laboral, pero en abril de 2011 el juez segundo en materia laboral otorgó una sentencia a favor del STUHM: ordenó a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) que le diera el registro.
No obstante, hasta la fecha Honda no reconoce el fallo judicial y le niega a la nueva organización la titularidad del contrato colectivo de trabajo.
Trabajar empobrece
De acuerdo con el cuarto informe sobre condiciones laborales en la industria electrónica de México, que elaboró el Cereal en octubre de 2011, en la industria electrónica no existen sindicatos reales. Normalmente los trabajadores son afiliados automáticamente a organizaciones fantasma en el momento de firmar su contrato.
Ante esta grave deficiencia de representación, dice el documento, las propias maquiladoras han creado departamentos de quejas. Pero la medida no ha sido eficaz, ya que casi 2 mil empleados acuden cada año a las oficinas del Cereal a denunciar abusos.
El informe de la ONG destaca que el “sindicato” de la compañía de teléfonos celulares Nokia en la ciudad de Reynosa, Tamaulipas, actualmente afilia a cerca de mil 200 trabajadores. Desde que se creó en 1998 su secretario general es Jesús Martínez, quien nunca fue trabajador de la empresa.
Otro caso emblemático que se expone en el documento del Cereal es el despido, en octubre de 2010, de tres trabajadoras de la maquiladora Jabil, ubicada en Zapopan, por exigir un incremento salarial de 9% que se concedió a todos sus compañeros. Esta demanda también iba dirigida a Blackberry, para la cual producían los equipos. El telón de fondo, expone el reporte, es que en Jabil existe un sindicato que los trabajadores ni conocen.
El Cereal documenta asimismo violaciones a los derechos laborales en otras empresas del ramo, como la armadora de computadoras Lenovo instalada en Apodaca, Nuevo León. Ahí 65% de los trabajadores son temporales; a su vez Phillips y Benchmark, con instalaciones en Guadalajara, tienen mil 200 trabajadores, de los cuales la mitad son contratados a través de la agencia Azanza.
De las 19 empresas evaluadas por el Cereal, sólo Sanmina SCI recibió la calificación de excelente por su disposición al diálogo, eficiencia en la resolución de los casos, cambios estructurales para mejorar las condiciones de trabajo y los testimonios de los trabajadores. BlackBerry, Foxconn, Celestica, Dell, Nokia, Jabil, Apolotran y Benchmark arrojaron malos resultados en los mismos rubros.
En el documento se resalta que los obreros mejor pagados en la industria electrónica global son los estadunidenses, con salario diario de 80 dólares y una capacidad de compra de 100%. Para efectos del estudio, el Cereal seleccionó a países en desarrollo porque las grandes compañías instalan ahí sus plantas maquiladoras, atraídas por el bajo costo de la mano de obra. Naciones como China, Tailandia y Filipinas pagan a sus obreros aproximadamente seis dólares diarios, pero su poder adquisitivo es mucho mayor que el de un mexicano, que gana en promedio 8.3 dólares diarios pero sólo tiene un poder de compra de 50%, en tanto que los chinos poseen 90% y los filipinos 80%.
Para dar una idea comparativa del sueldo que perciben los empleados de este ramo industrial en el país, el Cereal señala que el costo promedio de un smartphone (teléfono móvil con internet, cámara fotográfica y de video) es de 9 mil pesos, de los cuales 22% corresponden a los insumos materiales, 0.1% al salario del trabajador y 76.5% a la ganancia de la empresa. En este tabulador, cada trabajador mexicano recibe nueve pesos por teléfono ensamblado.








