El operador de Guzmán Pérez Peláez

Aldo Omar Santana Alcalá, quien estuvo al frente del Sindicato Único de Académicos del Colegio de Bachilleres del Estado de Jalisco hasta enero pasado, insiste en que es un error mantener a José Antonio Cabello Gil al frente de esa institución. Y arguye: no sólo se dedica a denostar a los profesores independientes, sino que incluso utiliza los fondos y las instalaciones del colegio para organizar actos proselitistas a favor de “su jefe”, el panista Fernando Guzmán Pérez Peláez, quien aspira a suceder a González Márquez.

PUERTO VALLARTA.– Lejos de atender los problemas que afectan a la comunidad académica y estudiantil del Colegio de Bachilleres de Jalisco (Cobaej), desde que llegó a la dirección de la institución José Antonio Cabello Gil ha realizado campaña política a favor del secretario general de Gobierno Fernando Guzmán Pérez Peláez, a quien él considera su jefe.

Aldo Omar Santana Alcalá, quien dejó la dirección del Sindicato Único de Académicos del Colegio de Bachilleres del Estado de Jalisco (Suacobaej) en enero pasado, comenta al corresponsal que además de atacar sistemáticamente a los dirigentes magisteriales –“comunistas” y “comecuras”, los llama– y patrocinar a un núcleo de profesores para que formen un “sindicato independiente” que le rinda pleitesía Cabello pregona de manera abierta su cercanía con Guzmán Pérez Peláez.

El exdirigente atribuye el comportamiento de Cabello Gil a sus aspiraciones políticas al lado del virtual precandidato del PAN a la gubernatura e insiste en que su permanencia en el Cobaej es un error del gobierno del estado y de la Secretaría de Educación de Jalisco (SEJ).

Dice que el funcionario debió separarse del cargo para hacer campaña, pues por la forma en que conduce contraviene la ley. Y aunque Cabello Gil diga que hace proselitismo fuera de su horario de labores, eso es poco creíble. “Ni modo que las realice a las seis de la mañana o por la noche”, puntualiza el entrevistado.

En octubre y noviembre de 2011, cuando aún estaba al frente del sindicato, Santana pidió la destitución de Cabello Gil, incluso encabezó varias movilizaciones y un plantón frente a Casa Jalisco para solicitar apoyo para sus representados y solución a los rezagos. El gobierno estatal y las autoridades educativas no atendieron las demandas de los docentes; tampoco lo hizo el funcionario “por andar en la política”, indica el exdirigente.

Y agrega: “Cabello considera que los sindicalistas del Cobaej somos un trampolín; incluso coaccionó a los administrativos de los planteles 1, 10 y 15 para que participaran en las campañas políticas del PAN para solicitar el voto a la ciudadanía; además, utiliza recursos de la institución que dirige”.

Relata al corresponsal que Guillermo Antonio Anguiano Apodaca dejó la dirección del Cobaej por su negativa a facilitar recursos económicos del colegio al Conalep para el pago de nómina de su plantilla de profesores. Cabello Gil lo sustituyó en el cargo con un propósito definido: eliminar a la oposición en el colegio y apoyar a otras instituciones educativas.

Según Santana, uno de los motivos de las inconformidades de los docentes el año pasado fue el adeudo de un millón de pesos por prestaciones. Dice que los recursos que sí existían, aunque es posible que se hayan destinando a otros fines.

También se muestra sorprendido por las arbitrariedades de Cabello Gil, quien por un lado impide a los dirigentes sindicales ingresar a los planteles para hablar de los problemas laborales y argumenta que no pueden ni deben interrumpir las clases porque afectan a los alumnos. Sin embargo, él sí las suspendió a principios de diciembre pasado en el plantel 7 Puerto Vallarta durante la reunión nacional de los Colegios de Bachilleres, de la que fue anfitrión.

En esa ocasión Cabello Gil organizó una ostentosa cena, incluso rentó una embarcación llamada La América para agasajar a sus invitados. En realidad se trató de un acto proselitista para “jalar alumnos, profesores y trabajadores del Colbaej y promover el voto a favor del PAN”, según Santana.

El exdirigente sindical lamenta que sus compañeros no hayan protestado por ese evento dispendioso que Cabello hizo con fondos de la institución y que convirtiera el plantel 7 del Colbaej en un restaurante donde se consumieron bebidas embriagantes.

Es oprobioso que eso suceda, sobre todo, insiste, ante la falta de recursos económicos en el Cobaej suspendió la beca de transporte para los estudiantes. Santana se pregunta: ¿por qué se suspendió, ¿dónde están esos recursos?, ¿por qué los alumnos afectados no han dicho nada?; pero sobre todo, ¿por qué nosotros, como docentes, lo permitimos?

Esto no puede seguir así, reitera, y propone a los docentes levantar la voz e insistir en que se sancione a Cabello Gil.

Y arremete contra el funcionario. Comenta que es falso que esté haciendo algo por el Cobaej; acaso el consumo de bebidas alcohólicas en el plantel 7 Puerto Vallarta es ayudar a una institución educativa. Esa falta es gravísima, dice, en particular porque ese plantel 7 de Puerto Vallarta ha trabajado intensamente para ganarse el renombre que tiene, por el esmero de sus profesores en preparar alumnos. “Y todo para que este señor, quien sólo está de paso, venga a echar a perder todo. Eso es reprobable”, agrega Santana.

En una carta enviada a este semanario (Proceso Jalisco 375) Cabello Gil admitió que la reunión regional de funcionarios de Colegios de Bachilleres en Puerto Vallarta los días 1, 2 y 3 de diciembre, aunque se quejó de imprecisiones con respecto al costo del evento.

Según él, las delegaciones participantes fueron las que pagaron el viaje y el hospedaje en un hotel vallartense. No obstante omitió precisar cuánto costaron el alquiler de la embarcación La América y la cena en el plantel 7 en la delegación de Las Juntas y en el cual se consumieron bebidas alcohólicas.

Hoy, los alumnos, docentes y directivos se quejan de la precariedad de los servicios en ese plantel. Dicen que el área de serigrafía carece de una plancha de secado, mientras que en la de turismo las clases de gastronomía simplemente no se pueden impartir por la falta de materia prima para elaborar los alimentos. Además, la mayoría de los salones carecen de proyectores, bocinas y otros implementos.