MÉXICO, D.F. (apro).- El gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens, afirmó que los países desarrollados “deben aplicar medidas dolorosas, pero necesarias” para evitar que la crisis arrastre al resto del mundo.
Durante la inauguración de la primera reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del Grupo de los 20 (G-20), celebrada en el hotel Presidente Intercontinental, Carstens advirtió:
“Para llegar a una solución definitiva y rápida, los países deben tomar acciones necesarias aunque dolorosas, y la comunidad internacional debe sumarse a este esfuerzo y apoyarlos y facilitarles una solución”.
En la comida, en la que el gobernador de Banxico compartió la mesa con el secretario de Hacienda (SHCP), José Antonio Meade; el director del Instituto Internacional de Finanzas (IIF), Charles Dallara; Manuel Medina Mora, director de Citigroup, y con el presidente de BBVA, Francisco González, Carstens advirtió que las acciones pueden tener un costo alto, pero es preferente realizarlas.
Dejó en claro que “los problemas que enfrentan muchos países europeos tienen una solución si actúan de forma decidida y a tiempo”.
Luego advirtió que “nadie quiere que la crisis nos arrastre definitivamente, más bien hay que tener soluciones que no sean refutadas”.
Enfatizó que las naciones europeas enfrentan un problema de credibilidad que se traduce en incertidumbre económica y financiera. Por ese motivo, hizo un llamado a esos países a actuar con decisión.
“La credibilidad incrementa con mayores apoyos financieros para estimular la inversión y el desarrollo”, señaló.
Resaltó que los programas de ajustes sin crecimiento económico son efímeros, especialmente si los países no pueden hacer la corrección con la tasa de cambio; por lo tanto, el programa de ajuste tendrá que ir acompañado de reformas estructurales que requieran avances rápidos en productividad.
El otrora secretario de Hacienda aprovechó para poner el ejemplo de las lecciones aprendidas por México en décadas pasadas, ante las profundas crisis económicas.
“Si hoy México goza de una posición económica y financiera sólida, en gran medida se debe al aprendizaje de las recurrentes crisis que azotaron al país en décadas pasadas”, acotó.
Luego siguió con las recomendaciones:
“Los países deudores deben estar en una relación muy constructiva con los acreedores, que permita solucionar los problemas e incrementar los flujos de capital y, por tanto, crear una reestructura, la cual ya ha sido relacionada bajo los auspicios del Instituto Internacional de Finanzas”.
Finalmente, Carstens envió un mensaje de esperanza para encontrar acuerdos en las reuniones del G-20, que preside México, y así plantear propuestas para salir de la crisis, que según él, es más grave que la severidad y magnitud de la llamada Gran Depresión ocurrida en 1929.
“México buscará desde la presidencia del G-20 promover la solución y acuerdos del actual entorno económico, por lo que espera que no haya fronteras entre naciones y sí un espacio de libertad”, acotó.
Por su parte, José Antonio Meade, titular de Hacienda, descartó que en esta reunión del G-20 se logre llegar a un acuerdo para dotar de mayores recursos al Fondo Monetario Internacional (FMI).
Entrevistado antes del acto inaugural, Meade aclaró que “el tema central de esta reunión será hacer un corte para ver cómo va este proceso. Desde el inicio de las reuniones del G-20 se identificó la importancia de corregir algunos desbalances, y el tema principal es cuánto se ha avanzado en este proceso”.









