En la década de los setenta, los capos colombianos solían referirse a sus pares mexicanos como “los magos”, por su capacidad para moverse sin que las autoridades los detectaran. Lo cierto es que las organizaciones criminales han sabido lubricar con billetes a las corporaciones policiacas para que los dejen actuar. Sólo así se explica que en el operativo histórico del martes 7 en un rancho de Tlajomulco los militares hicieran un decomiso récord de 15 toneladas de metanfetaminas y otras sustancias sin que hubiera un solo detenido.
El descubrimiento de un laboratorio de drogas sintéticas en un rancho cercano a la zona metropolitana de Guadalajara y el decomiso de 15 toneladas de metanfetaminas el martes 7 fue “fortuito”, señalan analistas locales que se dicen extrañados porque no sólo no hubo ningún detenido, sino porque el material incautado tiene un valor estimado en 58 mil millones de pesos, que equivale a 90% del presupuesto que ejerció el gobierno estatal durante 2010.
Los soldados aseguraron también cinco kilogramos de crystal, 4 mil 575 litros de otros químicos diversos, 2 mil 400 kilogramos de sosa cáustica, 20 kilos de amoniaco, así como 15 reactores metálicos, 12 tanques de gas, nueve cilindros de oxígeno, nueve termostatos y un camión de carga pesada con placas de Jalisco.
Y aun cuando el comandante de la XV Zona Militar, el general Gilberto Hernández Andreu, se apresuró a declarar que se trataba de un “decomiso histórico”, omitió decir a qué organización pertenecía el laboratorio, si bien versiones extraoficiales sostienen que el grupo afectado fue el cártel que lidera Joaquín Guzmán Loera, El Chapo.
Hernández Andreu, asegura que el operativo se desarrolló a partir de una llamada anónima en la que el interlocutor mencionó que había “actividades extrañas”, así como “fuertes olores a sustancias químicas” en las inmediaciones del rancho El Villarreal, municipio de Tlajomulco, localizado a 15 minutos de la zona metropolitana de Guadalajara y cerca de la antigua carretera a Morelia.
La propiedad tiene una superficie de una hectárea y está delimitada por una barda perimetral de cerca de tres metros de altura; además cuenta con dos portones de acceso, uno en el frente y otro en la parte posterior. Los habitantes de la delegación Buena Vista la conocen bien porque en ella suelen organizarse eventos sociales.
Según el militar, aun cuando en el rancho trabajaban 10 personas, cuando los soldados irrumpieron no había nadie; también comentó que con la droga confiscada se hubieran elaborado 13 millones de dosis.
Un éxito dudoso
La noticia sobre el inusual decomiso –el más cuantioso en los cinco años de administración calderonista, según admitió el propio gobierno federal– dio la vuelta al mundo. Sin embargo, especialistas en asuntos de seguridad y en derecho penal consultados por Proceso Jalisco insisten en que pese a la jactancia de las autoridades, el asunto exhibe la falta de coordinación institucional.
Los especialistas Jaime Dante Haro Reyes, Francisco Jiménez Reynoso y Felipe de Jesús Garibay Valle dicen que pese al cuantioso decomiso –equivalente a 90% del presupuesto ejercido pro el gobierno de Emilio González Márquez durante 2010– no hubo trabajo de inteligencia entre los niveles federal, estatal y municipal.
“A nosotros esa cifra no nos dice nada; sólo es basura que se maneja en los medios. Con ello no se entiende qué pasa con la verdadera afectación a las tripas y al cerebro del narco. En el seguimiento que hacemos desde la academia descubrimos que en el sexenio calderonista se ha publicitado hasta el cansancio la captura de cerca de 5 mil sujetos, y aunque a cada uno se le identifica como el brazo derecho del Chapo Guzmán, no pasa nada; siempre surge uno nuevo”, asienta Jiménez Reynoso.
Sin embargo vale decir que 58 mil millones de pesos significan cinco veces el monto de la deuda pública del gobierno estatal, estimada en 14 mil millones de pesos; representa también 4.5 veces la fortuna del capo sinaloense, que sobrepasa los mil millones de dólares, según la revista estadunidense Forbes.
Los tres entrevistados consideran que el desmantelamiento del narcolaboratorio y el megadecomiso obligan a las autoridades de todos los niveles a investigar a fondo y consideran que sería ingenuo que echaran las campanas al vuelo.
Garibay Valle, quien defendió a varios narcotraficantes en décadas pasadas, expresa sus dudas: “Cuando las autoridades dicen que no hay detenidos y que es el decomiso más grande en la historia del país, lo primero que uno se pregunta es dónde quedó el trabajo de inteligencia.
“Es difícil concebir que el éxito se base en una simple denuncia anónima. Aquí hay muchas dudas que no son fáciles de responder; es posible que en el fondo se trate de una venganza de algún grupo rival. Por eso prefiero no opinar sobre el ‘gran éxito’”, indica.
De manera similar se expresa su colega Haro Reyes: “Desde luego es un gran decomiso. Los datos que tenemos (los estudiosos del tema de seguridad) nos indican que en 2004 se decomisaron 11 toneladas de metanfetaminas a nivel mundial, por lo que el aseguramiento de 15 toneladas en una sola acción es un dato estremecedor”.
Y advierte que Jalisco se convirtió en un paraíso para la producción y distribución de droga sintética, todo ello con la complacencia de autoridades federales, estatales y de los municipios.
“Tlajomulco es importante por sus conexiones de carreteras, sus accesos al puerto de Manzanillo, a la parte norte del litoral del Pacífico mexicano y a su conexión terrestre con la región central, sur o norte del país. Todo ese andamiaje y la infraestructura con que se cuenta en materia de vías de comunicación facilitan las condiciones para que, junto con Sinaloa, Jalisco ocupe uno de los primeros lugares en producción de drogas sintéticas”, comenta Haro Reyes.
Desde hace años Jalisco ganó notoriedad dentro y fuera del país en ese aspecto, dice el entrevistado. Recuerda incluso que fue por ello que Ignacio Coronel, lugarteniente del Chapo Guzmán, conocido como El Rey del Crystal, se trasladó de Sinaloa a Colinas de San Javier, en Zapopan, donde el 29 de julio de 2010 fue abatido por un contingente militar.
Jiménez Reynoso sostiene también que Jalisco se convirtió en un edén para la producción y distribución de drogas por su conexión con buena parte del país. “Eso resulta estratégico tanto para la producción como para la distribución de enervantes”, asegura.
Las preguntas
Jaime Dante Haro dice que la acción del martes 7 en el rancho El Villarreal es un golpe fabuloso al narcotráfico, pero insiste en que también deja en evidencia la falta de coordinación entre los cuerpos de seguridad.
“La propia Procuraduría General de Justicia de Jalisco y la Secretaría de Seguridad Pública de la entidad nos dan la razón porque queda de manifiesto que tanto el Ejército, como la Marina, la Procuraduría General de la República y la Policía Federal trabajan por su parte.”
A ello se debe, indica, que en el operativo militar no haya caído ninguna persona ligada a las organizaciones criminales: “Muy bien –dice–, desmantelaron un gran narcolaboratorio, pero quién nos asegura que no existen muchos más: dónde está el desmantelamiento de la estructura financiera, el arraigo de personas o de la detención de alguno de los criminales. De eso no se sabe nada”.
Según el entrevistado, aun cuando el decomiso fue cuantioso, sólo representa una pérdida para los narcotraficantes, quienes tardarán dos o tres años en recuperarse de este golpe.
Hoy el rancho El Villarreal, famoso por las bodas, fiestas de XV años, bautizos y seminarios que se realizaron en sus instalaciones, está incautado y no se sabe quiénes son sus propietarios.
En los promocionales subidos al portal de Youtube aparecen Raúl Díaz, como el encargado de las contrataciones, y el número de su celular, así como Santiago Villarreal, quien al parecer radica en Los Ángeles, California, pero no se precisa si él es el propietario del inmueble.
En lo que va del año, las autoridades han decomisado ocho narcolaboratorios en el estado, cuatro de ellos en Tlajomulco, incluidos los de los ranchos Los Hernández y El Ventarrón, descubiertos por los militares apenas en enero. En el primero se decomisó más de una tonelada de precursores químicos, mientras que en el segundo –un predio de 18 hectáreas que cuenta con depósito de agua y una pista de aterrizaje– se incautaron 19 toneladas de sustancias químicas y equipo para la producción industrial de drogas.
El miércoles 8, un día después del decomiso en el rancho El Villarreal, elementos del Ejército localizaron otro narcolaboratorio en El Tezontle, un predio de cinco hectáreas ubicado a menos de dos kilómetros de El Ventarrón. Ahí confiscaron 400 kilos de metanfetaminas, 675 kilos de sustancias químicas, dos reactores, secadoras, un tanque de gas y otro de oxígeno.
Según los académicos entrevistados, en 2010 Jalisco cerró sus estadísticas con el reporte del decomiso de 57 narcolaboratorios, muy cerca de las cifras aportadas por Sinaloa, que ocupa el primer lugar en decomisos con 68 narcofábricas.
Haro Reyes relata que a finales de los setenta e inicios de los ochenta los narcos colombianos se referían a sus pares mexicanos como “los magos”, por su capacidad para desaparecer o volverse invisibles para la policía. Esa fama aún persiste y es la que los hace actuar sin que nadie los detecte, como sucedió en el operativo militar del martes 7 en Tlajomulco.








