Héctor Garduño ve coincidencias entre Sicilia, Ackerman y AMLO

Señor director:

Como asiduo lector de Proceso, quiero decirle que el numero 1841 me ha causado optimismo por las coincidencias del artículo de John Ackerman (Ciudadanía anulada) y el ensayo de Javier Sicilia (Krauze y el diálogo desde la Conspiratio) con el Nuevo Proyecto de Nación (NPN) de Andrés Manuel López Obrador. Apunto sólo dos de esas coincidencias a guisa de ejemplo.

Ackerman dice: “La gran pregunta (…) es cuál (candidato) encabezará un gobierno más propicio para el florecimiento de una sociedad combativa y exigente”.

Y en las páginas 50-54 del NPN podemos leer: “EI mundo se entiende mejor cuando lo vemos como una contienda permanente entre tres poderes: el político (partidos y estados), el económico (empresas, corporaciones y mercados) y el social (comunidades, cooperativas, sindicatos, barrios, gremios)  (…) En suma, se trata de erigir un poder social cuya fuerza sea lo suficientemente amplia para cambiar y democratizar el poder político”.

A su vez, Sicilia apunta que “vivimos un parteaguas civilizatorio en el que las construcciones históricas que señorearon al mundo desde la Revolución Francesa: Estado liberal y sus variantes totalitarias –incluyo en ellas al mercado tal y como hoy los Estados liberales lo conciben y protegen– entraron en crisis y se desmoronan como un día se desmoronaron el imperio romano, el mundo feudal, las monarquías absolutas…”.

EI paralelismo de esa analogía es aún más contundente cuando leemos el subcapítulo del NPN titulado: “Efectos del neoliberalismo: devastación, desmoralización y desintegración nacional”.

La conclusión del ensayo de Sicilia va de la mano con la gran pregunta de Ackerman: “Obligar al poder del Estado y al poder económico a autolimitarse desde cualquier tradición cuya base sea lo humano, es mantener viva la savia de la diversidad de la vida política y de sus proporciones, sin la cual lo humano y el mundo en el que vive dejarán de existir”.

Igualmente, concuerdo con Ackerman en su observación de que “las elecciones presidenciales no son para escoger dioses ni emitir cheques en blanco (…) En lugar de anular nuestra ciudadanía (con un voto en blanco) deberíamos participar activamente en esta decisión, así como, simultáneamente, exigir a cada paso y en cada momento el cumplimiento de una agenda social de avanzada por el nuevo gobierno federal”.

El hecho de que varios empresarios del norte, Cuauhtémoc Cárdenas, Enrique Krauze y otros le hayan manifestado su apoyo a López Obrador o al menos que están dispuestos a escucharlo –pese a las diferencias que han tenido con él– lo veo como el inicio de una reconciliación, basada en las coincidencias, para reconstruir el tejido social que conduzca a la regeneración de México.

Como miembro del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad, y también como afiliado de Morena, invito a los lectores a hacer otro tanto con el ánimo de participar en la transformación de México. (Carta resumida.)

Atentamente

Héctor Garduño Velasco