En los pasados Juegos Olímpicos, el taekwondo dio a México dos medallas de oro, pero al cabo de cuatro años esta disciplina se encuentra por los suelos. Ello se debe, según el medallista Guillermo Pérez, al divisionismo y las discordias que prevalecen dentro de la selección nacional de este deporte y a la actitud de los directivos, que sólo apoyan a los atletas mientras cosechan triunfos y preseas, pues eso “les salva el pellejo y justifica su trabajo”.Sin ninguna posibilidad de asistir a los Juegos Olímpicos de Londres 2012, el taekwondoista Guillermo Pérez Sandoval asegura que los dirigentes del deporte nacional lo han tratado muy mal y lamenta que en México prevalezca un sistema en el que sólo se les brinda apoyo a los atletas que tienen posibilidades de ganar una medalla.
El atleta, primer taekwondoista mexicano que consiguió una presea de oro en Beijing 2008, asegura que su desempeño sirvió para que los directivos justificaran su trabajo. Lamenta que su logro no bastara para que la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade) le mantuviera la beca de CIMA durante todo el ciclo olímpico.
En entrevista con Proceso, Pérez, de 32 años, adelanta que se retirará dentro de ocho meses. Comenta que cuando concluya el contrato que lo liga a la empresa de ropa deportiva que lo patrocina (Underarmor), anunciará la conclusión de su carrera que comenzó en 1985. Dice que se marchará contento por sus logros, pero decepcionado por la manera como se administra el deporte.
“Cuando necesitas el apoyo del gobierno porque ya diste buenos resultados, te abandonan y con la mano en la cintura te quitan los apoyos que yo creí que ya me había ganado. No es posible que te saquen de CIMA y te dejen bailando, descobijado, como si fueras una persona que no le ha aportado nada al país. Para los directivos es muy fácil: cuando ganas les salvas el pellejo y cuando no, te salen con que ya no estás dando resultados.
“Si así tratan a un medallista olímpico de oro, qué les espera a los jóvenes que vienen atrás. Esa es la forma como nuestro sistema trata a los deportistas. Por eso me voy triste, porque en lugar de que los directivos te defiendan, que digan ‘él nos representó, es un estandarte’, son los primeros que te quieren pisotear. Hay que ser servil y estar haciéndoles la barba para que aunque no les pidas te den. Después de Beijing estuvieron buscando el momento en el que me tropezara para decir: ‘Mira, ya ves que no eras tan bueno, ya ves que no estás ganando’. Eso no se vale.”
Pérez se convirtió en una molestia desde que alzó la voz para señalar que después de Beijing 2008, la Conade –que entonces dirigía Carlos Hermosillo– no había pagado el premio de 5 millones de pesos que prometió a los medallistas de oro. También dio a conocer que la empresa Homex no había cumplido su promesa de entregarle una casa y que tampoco recibió un estímulo económico ofrecido por Pemex.
Hermosillo terminó por reconocer que los patrocinadores “le quedaron mal” y que no contaba con recursos federales para pagar los premios. La pifia finalmente le costó el puesto. Su lugar lo tomó Bernardo de la Garza, quien consiguió que Banorte entregara el dinero. Homex y Pemex jamás cumplieron.
“Me voy muy inconforme con eso. No fui a ganar con el afán de que me dieran algo, pero prometen y luego sólo te dan largas. Lo hacen para ser protagonistas, para salir en la foto y después ni se acuerdan. La Conade está para proteger al atleta y a veces parece que sólo está para ponérselos a las empresas: ‘Mira, aquí está mi producto, úsalo como quieras, trátalo como quieras’.
“Para que nos entregaran el premio tuvimos que firmar un contrato y ni siquiera nos dieron copia. Fue todo a oscuras. ‘Si quieres el dinero, fírmale’. Así fue la negociación. Esos manejos te hacen pensar mal. ¿Por qué no me lo dieron para saber a qué me obligo? Al final no nos pidieron nada, pero si hubieran sido abusivos nos hubieran puesto a hacer comerciales por todos lados. Que se dejen de promesas y se establezcan acuerdos legales, pues a la hora del triunfo todos se quieren subir al barco y al momento de pagar nadie quiere aportar lo prometido.”
El declive
El atleta reconoce que después de Beijing 2008, cuando se comenzaron a utilizar los petos electrónicos, sufrió un dramático desplome en sus resultados, ya que se tuvo que implementar un nuevo sistema de entrenamiento al cual no todos los atletas se adaptaron rápidamente o por completo.
Comenta que cuando dejó de ganar en los eventos importantes y quedó fuera del Mundial de 2009, el riesgo de perder la beca se hizo latente. En 2010, luego de que no calificó a los Juegos Centroamericanos, se reunió con los integrantes de CIMA para ofrecerles una explicación técnica de los malos resultados. Consiguió que le mantuvieran la beca para prepararse rumbo a los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011. Como no logró su pase, en agosto fue dado de baja de la lista de beneficiarios del fideicomiso.
El taekwondoista considera que las autoridades deportivas deberían cobijar a los campeones olímpicos, mantenerles la beca hasta el siguiente ciclo olímpico y quitárselas sólo si no califican. En el sistema actual, afirma, al deportista se le lleva a la ruina, pues al carecer de apoyo económico está condenado al fracaso.
Desde 2010, Pérez ha sobrevivido gracias a una beca mensual que le otorga la Fundación Telmex. También lamenta que no haya más ayuda de la iniciativa privada, pero entiende que por tantas “transas”, los empresarios prefieren nos arriesgar su dinero.
“Todos los malos manejos de las personas que han estado a cargo del deporte lo han afectado y las empresas no le quieren entrar. Si aportan 10 pesos, al deportista le llegan 50 centavos. Por eso prefieren el contacto directo con los atletas, pero no todos tienen la facilidad de estar cerca de los empresarios, quienes muchas veces, sin dudarlo, te dicen ‘ahí está lo que necesitas’.”
En muchas ocasiones, sostiene Guillermo, la permanencia de un atleta en CIMA obedece a la buena relación que éste mantenga con las autoridades deportivas y no sólo a los parámetros que marca el fideicomiso, los cuales, asegura, “no son congruentes”.
Comenta que después de que tuvo un desencuentro con Bernardo de la Garza, ya no hubo forma de que continuara con la beca, a pesar de que seguía entrenando y compitiendo para tratar de calificar a Londres 2012.
Con motivo de los festejos del Bicentenario, en los que la Conade derrochó por lo menos 40 millones de pesos en unas simples exhibiciones deportivas un fin de semana, Pérez criticó a De la Garza por traer al multimedallista olímpico Michael Phelps, en vez de presumir a los medallistas olímpicos y mundiales mexicanos.
“Me habló por teléfono muy molesto y me dijo que no se valía, que él estaba trabajando y construyendo muchas cosas para que yo lo derrumbara con un comentario así. Le dije: ‘¿Cómo puedes traer a un extranjero a que lo alabemos cuando estamos festejando la Independencia, así sea el mejor del mundo? Estás pensando en quedar bien con otra gente y no con la tuya. Eso es malinchismo’. Nos dimos un buen agarrón y salimos mal de esa plática. Le expresé que a nosotros como medallistas olímpicos vigentes nos estaban haciendo a un lado.”
–¿Se rompió la relación con De la Garza?
–Por completo. Yo no estaba de acuerdo con el show que se hizo. Le dije: “No tengo que callarme por quedar bien contigo ni tengo que alabarte porque eres el del deporte o no voy a decir lo que pienso porque me vas a quitar la beca”. Como que le dolió y de ahí en adelante nuestra relación fue por medio de Alejandro Cárdenas (subdirector de Calidad para el Deporte).
“Él hablaba conmigo y decía que tenía toda la intención de ayudar, pero todo quedaba en el aire. Me prometía 10 mil cosas y al final de cuentas sólo cumplía la mitad de una. Entiendo que su labor es prometer mil cosas y no cumplir ninguna. Nunca me ha gustado estar encima de los dirigentes ni hacerles la barba; tal vez ese fue el motivo por el que ya no me quiso ayudar. Bernardo dice que me dio un gran respaldo después de 2008 cuando no gané nada. Me lo decía como si me hiciera un favor al no quitarme la beca. Finalmente hay muchos a los que los deberían sacar y no lo hacen como en el caso de Iridia Salazar, quien ya no venía ni a entrenar y siguió teniendo el apoyo mucho tiempo.”
Enconos
El taekwondo mexicano se encuentra por los suelos, afirma Pérez, y prueba de ello es que durante el Mundial de Corea del Sur 2011 obtuvo los peores resultados de su historia al no lograr ninguna medalla. Desde 2008 esta disciplina deportiva va de mal en peor, lamenta el deportista.
Según el michoacano los malos resultados obedecen a que ahora se utilizan petos electrónicos, por lo que fue necesario cambiar el sistema de entrenamiento y concentrarse en tirar más patadas a la cabeza. Dice que con ese nuevo instrumento los golpes no se marcan igual, ya que antes se precisaba de mucha fuerza y ahora con el simple hecho de que un competidor se acerque a su rival y haga un leve contacto con cualquier parte del cuerpo se marca el punto. Esto ocasiona que se marquen más puntos y que incluso los atletas rehúyan el combate.
“A unos estilos se les facilita más y a otros menos. María (Espinoza, también campeona olímpica en Beijing) y yo éramos de mucha fuerza y presionar. Al equipo mexicano le ha costado trabajo acoplarse. En esa transición nos ha ido muy mal. Todavía en el Mundial de 2009 se ganaron dos medallas (Damián Villa e Idulio Islas obtuvieron plata). Se presentó otro problema, pues como no se sabía cuál marca (de petos) iba a ser la oficial nosotros usábamos LaJust. Al final quedaron los Daedo y son los que ya se están estandarizando. Tuvimos que acostumbrarnos a esos que igual tienen sus fallas, aunque el sensor está mejor. Esa innovación nos perjudicó a muchos, ya que cambió completamente el estilo de pelea y para mí, que tengo 27 años haciéndolo de una manera, es como empezar de nuevo.”
–¿A qué se debe la crisis que ocasionó la fractura en la selección nacional?
–El primer detonante fue la falta de resultados de los atletas con experiencia. Yo no califiqué al Mundial 2009 y María no ganó medalla. Estuvo mal manejado por María y por Pedro Gato (preparador físico cubano) porque empezaron a dividir el grupo. A ella siempre le iba bien y creo que le pegó la inseguridad de no sentirse fuerte por no marcar puntos y ver que las peleas se complican y sólo ganas por un puntito. Hubo roces y vino la división. María se salió del equipo y se fue con Gato. Al ser objetivos vemos que algunos se acomodan con los petos y nosotros no, pero ella no lo entendió así. Prefirió echar culpas, decir que los entrenadores no la ayudaban y que no estaba a gusto.
“Lo que nos ayudó para Beijing es que se trabajó en equipo. Entrenadores, fisiatras, psicólogos. Todo se hizo en beneficio de nosotros dos que estábamos con el entrenador José Luis Onofre. Nos ayudaron a que se diera el resultado. Para el Mundial 2011 ya había mucha división, y ahí está el resultado. Apenas estamos cerrando filas los que nos quedamos con Onofre para tratar de que la discordia no afectara la obtención de medallas en los Juegos Olímpicos.”
–¿Cómo tomó el resto del equipo la salida de María que con el apoyo del titular de la Conade se separó y se fue con Pedro Gato a entrenar a otra parte?
–A mí me dio mucho coraje. De por sí a ella siempre la ha manipulado Pedro Gato. En Beijing, Pedro era de mucho gritar y decir haz esto o lo otro, cuando ella tenía de coach a Onofre. Gato queriendo ser protagonista siempre se metía. Conmigo no pasaba así porque yo no lo permití. No éramos muy afines y no me dejaba envolver porque habla mucho. Lo escuchaba y asimilaba lo que creía que estaba bien y lo demás lo desechaba. Sin embargo, María es más joven y más influenciable. La convenció y ella cree que todo lo que ha logrado es gracias a Gato. Por eso tomó la decisión de irse con él.
“Me molestó la manera en que ella se fue. Un día le mandó decir a Onofre que ya se iba. No tuvo el valor de agradecerle su apoyo ni le dijo que se iba porque no estaba a gusto. Nunca dio la cara. A nosotros tampoco nos comentó que se marchaba del equipo. Nada más se fue. Vio que el barco se estaba hundiendo y se salvó. Se volvió a repetir lo que había sucedido antes: que dos grupos divididos concurrieron a los Olímpicos. En Atenas, Víctor Estrada y su grupo y, por otro lado, los Salazar. Hace cuatro años, los de Onofre y los Salazar. Desafortunadamente ella decidió volver a hacerlo e irse por el mismo camino.”
–¿Quién mandó a los medios esa carta anónima en la que acusaron a Onofre de “cosechar” el trabajo de Gato y de ni siquiera tener la capacidad para elaborar los programas de entrenamiento? ¿Es verdad eso?
–Cuando la vi traté de buscar el origen: viene de Gato o de los Salazar. Estoy seguro que no fue nadie del grupo de Onofre. Quien diga que todo fue magia de Gato se equivoca. El trabajo para Beijing no lo hizo una sola persona. Tampoco puedo decir que Onofre hizo todo. Varias personas colaboraron. Cuando el ambiente está tranquilo y lo disfrutas todo sale bien. Cuando el entorno es negativo, tenso y hay estrés, las cosas no resultan bien para nadie.
“Onofre sabe hacer equipo con todos y motivar a los chavos. Quizá no es el mejor entrenador desde el punto de vista técnico, pero sabe hacer equipo y aprovechar lo mejor de cada deportista. La pura preparación física no hace a un campeón”, concluye.








