Economía creativa, un sistema que los gobiernos deben impulsar: Dos Santos

De los monumentos y archivos históricos hasta el diseño de moda y joyería, pasando por el cine, los videojuegos, la ópera y las fiestas tradicionales, todo parece caber en el concepto de las industrias creativas que, a decir de la economista brasileña Edna dos Santos, generan 592 billones de dólares al año en el mundo.

México, asegura la también jefa del Programa de Economía Creativa de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), ocupa el lugar 18 (primero de Latinoamérica) en la lista de los países exportadores de contenidos culturales con 4 mil millones de dólares en 2010 (los principales son China, Estados Unidos y Alemania).

Aunque, aclara, la mayoría de esos contenidos son telenovelas y programas de los consorcios televisivos, si bien hay “un potencial enorme” para las industrias de la animación, los juegos de computadoras y videojuegos. Otra realidad es también que la balanza es deficitaria, pues en el mismo 2010 se importaron 6 mil millones de dólares.

Entrevistada por Proceso, la especialista define a las industrias creativas (concepto más amplio que el de industrias culturales) o a la economía creativa como un proceso que va desde la creación, la producción y la distribución de productos o servicios en los cuales el insumo principal es el capital intelectual o la creatividad, pero además su objetivo es el mercado, y por tanto tienen un impacto en la economía.

Dicho impacto se mide a niveles macro y micro de la economía en puntos como la creación de empleo, el nivel de exportaciones e importaciones, la inclusión social “porque son sectores que interesan muchísimo a los jóvenes”, la dimensión del desarrollo, reducción de la pobreza y hasta cuestiones de género.

Divide a las industrias en cuatro grandes rubros:

1.- Conocimiento tradicional, donde entran las expresiones culturales y tradicionales (artesanías, festivales y celebraciones) y los sitios culturales (monumentos históricos, museos, librerías, archivos, etcétera).

2.- Artes, dividida en artes visuales (entre ellas pintura, escultura, antigüedades y fotografía) y artes escénicas (música en vivo, teatro, danza ópera, títeres, circo).

3.- Medios, donde caben literatura y publicaciones (libros, periódicos y prensa), audiovisuales (cine, televisión, radio) y media interactiva (contenido digital, software, videojuegos, animaciones).

4.- Creaciones funcionales, dividida en diseño (interior, gráfico, moda y joyería) y servicios creativos (arquitectura, publicidad, investigación y desarrollo creativo y servicios culturales).

–¿Implica un cambio de concepción? ¿No es difícil pensar que la cultura y el arte, cuyo valor es simbólico, sean comerciables y algo tan comercial como la moda pueda ser artística?

–Ésa es la gran cuestión. Lo que queremos es justamente cambiar esta idea. Los dos son compatibles, no es que lo cultural no tenga valor económico, en nuestra definición tiene los dos… Esta discusión entre lo económico y lo  cultural es ideológica, lo importante es que en la práctica van de la mano.

Explica que las políticas culturales del pasado han tenido problemas por esa separación, pues así los artistas no pueden vivir de su trabajo:

“La historia de que a los intelectuales no les interesa la plata no es verdad. Los grandes artistas son aquellos que pueden vivir de su trabajo, que hacen un cuadro y pueden venderlo, si no ese artista tendría que trabajar como chofer de taxi y no podría cultivar su creatividad y utilizar su talento para dar lo mejor de su producción.”

En su ensayo “La economía creativa: estímulo a la recuperación económica”, dice además que “todos consumimos productos creativos… utilizamos la computadora o los servicios de software… escuchamos la radio, vemos la televisión, vamos a una exposición, vamos al cine, al teatro, nos vestimos a la moda…”

Se le comenta que si bien el patrimonio tradicional intangible se recrea, el histórico y el arqueológico son bienes no renovables; entonces, ¿por qué razón los considera industria creativa? Responde que en torno suyo hay servicios, y éstos entran en la categoría de la creatividad.

Asimismo, debido a que en México hay un fuerte debate entre quienes ven al patrimonio cultural como una atracción turística (las propias autoridades de los institutos nacionales de Antropología e Historia y de Bellas Artes, y las titulares del Consejo Nacional para Cultura y las Artes y de la Secretaría de Turismo), y quienes han señalado que el turismo masivo le afecta y no debe explotarse de esa manera, se le cuestiona a la economista:

–¿Al meter en la comercialización de las industrias creativas un patrimonio heredado, que no se renueva, no se está corriendo un riesgo?

–No, porque queremos valorar este patrimonio. Cuando pensamos en políticas de economía creativa hay sectores que trabajan de forma transversal, por ejemplo las políticas del área de turismo, y podemos pensar también en las de la protección del patrimonio histórico.

A decir suyo, México no sólo cuenta con un patrimonio arqueológico muy rico, sino que sus museos son también un patrimonio muy importante. Se trata, agrega, de contar con políticas concertadas en el campo del turismo y de la preservación para revalorar ese acervo.

Dos Santos visitó la Ciudad de México para participar en el Festival CromaFest de animación, efectos visuales y videojuegos, realizado del 13 al 19 de febrero, con la organización de Gabriel Grinberg, director general de Incubadora de Talento, en el circuito Condesa-Roma donde a decir del creativo existen 172 productoras en esos campos.

Participaron Carlos Guzmán, de Pro México; Laura Velázquez, secretaria de Desarrollo Económico del Distrito Federal; Nuria Preciado, directora gerente de Segovia Capital Europea de la Cultura; Eduardo Cruz Vázquez, director de Diplomado Cultura y Negocios de la UAM Xochimilco; e Ishtar Cardona, de 17 Instituto de Estudios Críticos. Cabe señalar que sobre el tema de la sustentabilidad en el arte se llevó a cabo otro encuentro los días 17 y 18 de febrero, pero éste organizado por La Nana, Fábrica de Artes.

Al ritmo de los Stones

 

Respecto del medio audiovisual que pese a la brecha digital cuenta con un público y la piratería hace accesible a la población las producciones, Dos Santos comenta que la problemática de este mercado no es exclusiva de México, sino del mundo:

“Pasa por una fase de transformación. Mucha gente ha dicho que la industria de la música está en crisis, y yo digo: no está en crisis, porque nunca se había escuchado tanta música como hoy, está en transformación, lo que cambia es la forma de comercializar estos productos.”

En su texto comenta que según un estudio en momentos de crisis los estadunidenses consumen más productos creativos. En 2009 la asistencia a los cines aumentó un 5.5%, pues la gente “necesita una válvula de escape”. En Francia también se dio el fenómeno y la asistencia a exposiciones aumentó.

“Lo que pasa es que la legislación de la propiedad intelectual está muy desfasada y no es problema de un país, es de la comunidad internacional que debe negociar en el contexto de la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI) y repensarla en un contexto más amplio, no sólo de los derechos de autor, también los del dominio público.

“El debate es muy amplio y políticamente muy sensible. Es saber qué debemos compartir y qué debemos proteger. Hay dos corrientes y aquí hablamos no solamente de productos sino de conocimientos –estamos en el contexto de las sociedades del conocimiento–, y cómo podemos compartir este conocimiento: libre acceso o proteger. Es un debate muy amplio con todo lo que está sucediendo.”

Recuerda que cuando se crearon las leyes de propiedad intelectual no había internet, por ello no cubren esa parte y ello obliga a repensar los conceptos de propiedad intelectual. Y en el momento actual (con la llamada Stop Online Piracy Act/ Acta de cese a la piratería en línea SOPA, propuesta por Estados Unidos) le parece fascinante la discusión.

La especialista relata que fue en Inglaterra donde surgió el concepto de economía creativa. El entonces primer ministro Tony Blair creó un equipo. Se pensaba que lo más importante era el sector económico, pero bastaba ver el impacto de la música de los Beatles, los Rolling Stones, la industria literaria, el teatro, los musicales, la moda. Y se creó un programa de industrias creativas.

Cuenta que ahora Brasil tiene también una Secretaría de Economía Creativa (fundada en abril de 2011) a fin de crear políticas públicas concertadas, considerando que no es un campo exclusivo de la cultura sino también de economía, tecnología, telecomunicaciones y educación, entre otros.

En su opinión, el Estado debe trabajar con el sector privado y la sociedad civil, y crear las políticas para impulsar las industrias creativas. El gobierno no debe ser visto como “proveedor de todo”, pero es importante que facilite, por ejemplo, tener banda ancha, sin ella “determinados tipos de software no se pueden utilizar para hacer videos, videojuegos y animación”.

Y “para que haya banda ancha es necesario una infraestructura. Ahí está el papel de las políticas públicas: proporcionar el acceso a tecnologías que faciliten el trabajo a los creadores. Otro ejemplo seria tener mecanismos de financiamiento para atender la demanda de los artistas independientes y de las microempresas. Porque cuando hablamos de economía creativa hablamos de jóvenes que empiezan en el mercado, que tienen ganas de hacer cosas pero no saben bien cómo ir a un banco a solicitar financiamiento”.

Lamenta que la banca comercial no se dé cuenta del valor de los proyectos culturales. Agrega que es importante integrar las políticas culturales con las educativas, para que cuando los jóvenes egresen de las escuelas tengan las condiciones para ingresar al mercado de la economía creativa y no sólo para expresar su creatividad, que puedan hacer un plan de negocios, crear una pequeña empresa con las condiciones para sobrevivir:

“Cuando pensamos en economía creativa tenemos una visión bastante amplia: es mucho más que un sector, es una estrategia que puede ayudar a los gobiernos en sus políticas de crecimiento, en sus políticas de empleo principalmente, y también en políticas de inserción social.”

A decir suyo se debe trabajar de forma integrada pues se viven momentos de crisis en los cuales los gobiernos con déficit público ya no pueden financiar o subsidiar la cultura.

–¿Llegó a su fin el Estado que organizaba, financiaba, hacia leyes, tenía por ejemplo su Orquesta Sinfónica Nacional o una compañía de danza o teatro?

–No, no siento que se acaba, creo que puede convivir de forma paralela, lo difícil es que los gobiernos no tienen presupuesto para seguir financiando. Pienso que el Estado tiene un papel muy importante y por eso trabajamos con los gobiernos para colocar las políticas públicas, pero deben asociarse con el sector privado y trabajar de la mano, también con la sociedad civil.