Editorial
La alianza para la producción, fórmula de programa de gobierno de López Portillo desde el nacimiento de su candidatura, ganó tres apellidos en el mensaje con que el presidente inició su administración hace ya dos meses Esa alianza tiene que ser popular, nacional y democrática Hasta ahora, ha de administrarse que se ha quedado en los puros sustantivos, sin que se advierta todavía la realización de actos que justifiquen la adjetivación
En efecto, a los convenios con industriales para el fomento a la generación de determinados satisfactores, ha venido añadirse ahora cuerdos con empresas comerciales para mantener estables los precios de algunos géneros mercantiles Se estima que la regeneración económica indispensable sólo puede originarse en este tratamiento a los empresarios privados
Es plausible que el gobierno concentre buena parte de sus energías en por lo menos restituir el poder de compra de los ciudadanos, ya que no parece posible mejorar el nivel de vida de las mayorías Es plausible, también, que se reconozca la insuficiencia de los medios puramente administrativos —multas y cláusulas, por lo demás aplicadas la generalidad de las veces a pequeños negocios indefensos— para enfrentar problemas de naturaleza específicamente económica
El gobierno tiene que advertir, sin embargo, que transita por un terreno resbaladizo Acciones como las descritas tiene que ver con el papel de coordinación que recientemente se quiere asignar al estado, como si su función se limitara a dar cause a las tareas de los particulares
Habrá que recordar que no es así La coordinación es una ordenación entre iguales Y no hay una relación de esta naturaleza entre el gobierno, de una parte, y los industriales y comerciantes por otra Estos tienen derecho como ciudadanos, que deben ser respetados, y una función económica que ha de ser alentada en la medida en que genere beneficios a la comunidad Pero el gobierno es una entidad soberana, que supraordena, es decir ordena desde arriba, precisamente desde la condición superior que le da su carácter soberano Naturalmente esta ubicación del estado no puede ejercerse arbitrariamente, sino a través de vías legítimas, pero no desaparece nunca
Tras estos episodios, se agranda la ausencia de pactos del gobierno con grupos populares, ausencia en la que ya hemos reparado en este mismo lugar Hasta donde puede verse, las relaciones de la actual administración con el sector obrero, pongamos por caso, resultan más bien lesivas para el interés de los trabajadores, pues consisten en que los prestadores de mano de obra se obliguen a aceptar incrementos reducidos, no mayores del 10% en sus salarios, tan ferozmente mordidos por la carestía
El otorgamiento de la concesión para un banco manejado por los gremios oficialistas no puede anotarse como un gesto de alianza con los trabajadores Se sabe en primer lugar, que la creación de un órgano financiero no cuenta entre los requerimientos más urgentes de la clase obrera Se sabe, así mismo, que el autoritarismo y la corrupción que caracterizan al movimiento laboral oficialista dificultarán en grado extremo que esa institución bancaria favorezca directamente a los trabajadores Y debe saberse, por último, que la ambigüedad palmaria que resulta de convertir en banqueros a los dirigentes del gremialismo gubernamental no hace más que subrayar la ambivalencia del populismo que hace favores y controla, al mismo tiempo a grupos populares necesitados de efectuar por ellos mismos la promoción humana que requieren








