En Guadalajara el presidente Felipe Calderón afirmaba que el proyecto Ciudad Creativa Digital contribuía en el combate al narco. La retórica produjo una reacción inesperada: un empresario se levantó y cuestionó cómo un proyecto así puede resolver el problema de la violencia, hasta cuándo la guerra, cuántos muertos más. Calderón “debatió” sin prestar el micrófono y acusó a la “gente como tú”, como el atrevido, de oponerse a que el gobierno enfrente a la delincuencia. En entrevista, Tonatiuh Moreno, la voz discordante en el festín verbal del presidente, explica sus razones.
“Tengo miedo. Mi mamá está muy angustiada, pero el mío fue un grito de desesperación”, dice Tonatiuh Manuel Moreno Ramos, caricaturista, creador de animaciones en línea y videojuegos.
Aún tiene los ojos enrojecidos, como si hubiera dormido poco la noche anterior. Es el martes 31 de enero, más de 24 horas después de que él interpelara al presidente Calderón durante la presentación del proyecto Ciudad Creativa Digital en Expo Guadalajara: “¡Hey, Felipe! ¿Y la guerra cuándo se acaba? ¿Cuántos muertos más? ¿Cuando se acabe la guerra a dónde te vas a ir a vivir?”
Calderón, interrumpido justo cuando hablaba de reconstruir el tejido social para evitar que el crimen organizado siguiera reclutando gente, respondió que a la mejor se quedaba a vivir en Guadalajara. “Pero voy a decir una cosa: las muertes que hay en el país son por las organizaciones criminales; están reclutando jóvenes como tú y muchos otros para las adicciones, para las bandas criminales, para matar a nuestros jóvenes”.
Una lluvia de aplausos de los demás presentes eclipsó la voz de Tonatiuh, que no se vio convencido y emplazó a Calderón: “Te veo en la salida”. La respuesta presidencial: “De una vez platicamos, mi estimado”. Y otra vez, aplausos de apoyo al señor presidente.
Ahora Tonatiuh Moreno, de 38 años, teme no sólo a las posibles represalias gubernamentales, sino incluso a la reacción de los defensores de Calderón, ya que al término del acto varios de su gremio, entre ellos una joven, le reclamaron el supuesto mal que pudo hacerle a la iniciativa de Ciudad Creativa Digital. Y un fortachón con barba de candado le gritó: “¡Güevón, mejor ponte a trabajar!”. Otros lo amenazaron con retirarle posibles negocios.
Empresario originario de El Grullo y radicado desde niño en Guadalajara, donde hizo sus estudios básicos en escuelas públicas y la carrera de ciencias de la comunicación en el ITESO, exmonero de La Jornada y del semanario Diez, Moreno Ramos admite:
“Sí, tengo miedo de quedarme sin trabajo. La verdad, me la pensé mucho antes porque muchas cosas están en riesgo. Existe el peligro de perder lo poquito que uno gana y por eso nadie habla. Si tuviéramos algo de dignidad y de conciencia, deberíamos hablar y decir lo que pensamos.”
Dice que alguien le preguntó qué interés lo movía y hasta pareció sugerirle algún vínculo. “Nada (extraño) me mueve –reitera–, estoy aprovechando la libertad de expresión. No tengo ningún familiar muerto ni herido”.
Esbelto, de pelo renegrido cortado como miliciano, bigote abundante, barba incipiente, refiere que el miedo le empezó cuando “me rodearon, aunque con cierto respeto, como 14 del Estado Mayor Presidencial. Tenía un poco de temor de que al salir me levantaran y llamé a los periodistas. Pero si el sentido era de diálogo, de alguna manera querían mantener las apariencias”.
–¿Cómo se le ocurrió increpar ahí a Calderón? –pregunta el reportero.
–Pocas veces tiene uno la oportunidad de ver al presidente de frente y yo traía esas preguntas desde hace mucho, desde el principio, cuando se manejó la retórica de la guerra. Entonces mi pregunta es, bueno, cuándo se acaba la guerra. Cuando invade un país, cuando se retira o se rinde el enemigo sabe uno que se acabó la guerra. En este caso yo no veo que vaya a haber alguna señal.
“¿Cómo vamos a ver que se está ganando la guerra contra el narco? ¿Las cifras de tantos detenidos y tantos muertos? Para mí eso no indica nada, es un indicador, nada más. De esos detenidos no sabemos cuántos salen libres después, y si son reales los que están deteniendo. Y aun así no importa cuánta gente detengas o cuánta gente encarceles si sigue existiendo el problema.
“Me acordé de una historieta de Asterix donde los romanos quieren hacer un claro en el bosque para construir algo; le pagan a alguien para que tale los árboles y entonces el cuate llega y les presenta todos los árboles: ‘Miren todos los árboles que he quitado’. Pero en la noche los galos volvían a sembrar árboles. Llegaban y decían: ‘Bueno, quitan los árboles pero sigue estando aquí el bosque’. Es como si contratas a alguien para que te limpie un terreno y llegas y sigue estando sucio. Yo digo que no importa la cantidad de detenidos y muertos si no se ve un cambio en el asunto este de la violencia.”
–¿Crees que la guerra contra el narco fue o ha sido un fracaso aparte de tantos muertos, falta de oficio, de estrategia, de inteligencia?
–Efectivamente. Una de las cosas que dijo Calderón fue que “gente como tú, que piensa quedarse cruzada de brazos”… No, hay que atacar a la delincuencia pero hacerlo con más inteligencia. El aspecto financiero podría haber sido un buen lado para atacar al narcotráfico. También se me hace muy sospechoso que por un lado hay cárteles que no tocan tanto como otros, entonces, yo creo que sí ha sido un problema.
–Por lo que dijiste ayer, ¿crees que tus preguntas pueden ser interpretadas como el desahogo de mucha gente inconforme con lo que ocurre?
–Precisamente eso. En el momento en que lo dije me sentí muy solo porque me abucheó la gente que estaba ahí y los supuestos colegas del mundo de la animación. Pero después mucha gente me ha dicho que expresé algo que mucha gente quiere decir, que cuestioné cosas que mucha gente quisiera plantearle (al presidente); entonces creo que serví de voz para que se dijera algo de lo que mucha gente quisiera manifestar.
–¿Crees que tenga repercusión algún día, que más gente se sume y esto cambie?
–No tengo esperanza de que algún día cambie (Calderón), lo va a seguir haciendo. Lo que sí puede cambiar, y yo puedo contribuir, es que haya más expresión de la gente y que se crea menos en estas cosas del gobierno. A mí me parece que el problema es estructural y que el sistema que estamos viviendo es intrínsecamente injusto; que intrínsecamente promueve corrupción y delincuencia.
“No son accidentales esas cosas; están sucediendo porque la estructura social no sólo las permite sino las favorece. El cambio, pienso, debe venir desde abajo. Si hay más gente dispuesta a, puede haber cambios, como lo que están haciendo en Espinal, Veracruz, de manejar una moneda nueva para no pertenecer a la misma economía, o en Cherán, Michoacán, de tener su propia seguridad y no esperar que el gobierno resuelva las cosas.”
Para ilustrar su opinión de que la estructura gubernamental favorece la corrupción y la transa, menciona las estafas cometidas con los Juegos Panamericanos: “Nosotros tenemos una empresa de animación y acabamos de estar en un proyecto que se llamó Drink Sky, una empresa que se fundó para producir una serie animada y una película para los Panamericanos. Yo no sé cómo se hizo todo esto, pero se bajó dinero del Comité Organizador, del gobierno y de empresas para producirla. Nos contrataron a nosotros y a cientos de personas. Trabajamos en animación y resultó toda una transa. El organizador, Mario Alberto Ochoa, prometió cosas que no cumplió”.
Explica que Ochoa dejó de pagar salarios y servicios, y al final estafó como a 80 personas, a cada una de las cuales debe entre 20 mil y 30 mil pesos. Hay demandas en su contra.
“Quiero respuestas”
Cuando le pregunto si se sintió amenazado o intimidado después de plantearle su pregunta a Calderón, con gritos a falta de micrófono, responde:
–Intimidado sí porque tenía 14 efectivos del Estado Mayor rodeándome. Sentí que me estaban provocando, esto de decir: “Yo puedo solo y déjate venir” era como para que yo diera motivo, pero al final no me tocaron, nomás me retuvieron. Yo quería acercarme al presidente o que él se acercara a mí para dialogar, como lo había prometido.
–¿Tu cuestionamiento no tiene que ver con una ideología o con un partido?
–No. Fue una cuestión de indignación y de conciencia. Creo que es algo que alguien tenía que hacer.
–¿En qué momento te indignaste más por lo que él estaba diciendo?
–Cuando empezó a decir que una iniciativa como la de Ciudad Creativa Digital también iba a contribuir para aliviar el problema de la inseguridad. Digo: ¿cómo? Y me acordé de los narcobloqueos, de cuando pasé junto a los Arcos del Milenio cuando acababan de dejar las camionetas llenas de cadáveres. Entonces dije: no me puedo quedar callado.
–Si lo tuvieras enfrente ¿lo volverías a encarar?
–Me gustaría mucho que de verdad respondiera lo que pregunté, porque lo hizo: cuándo termina la guerra, cuántos muertos más faltan, dónde va a vivir cuando termine su gobierno. Esto sí contestó, que a Guadalajara; vamos a ver si es cierto. Pero no contestó las otras preguntas, aprovechó para decir su discurso que ya conocemos: que no debemos quedarnos con los brazos cruzados, que “por gente como tú” el crimen ha prosperado. Me gustaría mucho de verdad tener la oportunidad de platicar con él, que me contestara. Le insistiría: dame una señal de que estamos ganando la guerra; no la cantidad de detenidos ni de muertos: dime si de veras ha disminuido la violencia.
Moreno Ramos se pronuncia también por legalizar algunas drogas para arruinar el negocio del narcotráfico. “Uno es el problema de salud pública, que sí es muy grave. Otro es el problema de la violencia”, dice.
Opina que así los niños y jóvenes no verían como héroes a los capos, como también ocurría en los años 20 del siglo pasado, cuando se prohibía la compraventa y consumo de alcohol y los gángsters eran ejemplos a seguir. Con la legalización del alcohol no se resolvió el problema de salud, pero ayudó a que disminuyera la violencia por el tráfico, explica.
–¿Crees que habrá algún cambio pronto o habrá que esperarlo hasta el siguiente gobierno?
–Desgraciadamente creo va a tener que cambiar el gobierno para que se transforme la política de combate a la delincuencia organizada. Los otros cambios que veo son de más largo plazo: las posibilidades de debatir sobre la legalización de ciertas drogas, de construir otro tipo de relaciones económicas, de relaciones sociales y también políticas… pero yo creo que esto se va a un plazo mucho más largo.
Aún con incertidumbre por lo acontecido, pero sin dar marcha atrás, Tonatiuh –quien encabeza Estudio Haini y es autor de los largometrajes de animación Nikté y La revolución de Juan Escopeta, además de Fausto, el mago extremo, que están en producción, cavila sobre su futuro: “Me cerré un camino. Hay gente con la que ya no podré trabajar”.
–Nada pasará, salvo que no tendrás trabajo del gobierno.
–Me parece que se están abriendo otras puertas. Una cosa que me llamó la atención es que muchos me apoyan y otros me critican sin argumentos –concluye el ganador de certamen de video en Canal Once sobre el cuidado del agua, entre otras producciones.








