La industria tradicional vs internet

La reciente escaramuza librada entre los gigantes tradicionales de la industria cultural y los actuales gigantes del ciberespacio se tradujo en el retiro de la propuesta de acuerdo SOPA (Stop on Line Piracy Act).

Ésta venía impulsada por las compañías que están viendo mermados sus ingresos debido a que en internet se ponen a disposición del usuario películas, series, música grabada, libros, periódicos, por los que antes se pagaba.  El argumento esgrimido fue que al hacerlo se estaba incurriendo en piratería, pues no se solventan los derechos de exhibición ni regalías a los autores.

De un lado se encuentran los productores de filmes, de series televisivas y de periódicos de gran calado, como los estudios de Hollywood, las cadenas NBC, CBS, Fox y News Corporation del magnate Murdoch. Del otro, firmas recién lanzadas al mercado y cuyo crecimiento ha sido exponencial como Google, Yahoo, Facebook o Twitter.

La respuesta de las compañías de internet al intento regulatorio fue que se estaba restringiendo la libertad del usuario para acceder al saber y al entretenimiento. Su táctica fue cerrar el acceso a sus servicios y portales. En esta pelea tuvieron a los internautas de su lado debido a la oferta gratuita de materiales obtenidas de la producción de las “majors”.  Omiten que al haber impulsado la web 2.0 o colaborativa a través de la cual los propios usuarios ponen en línea videos, música, ideas, opiniones, sin recibir de las empresas que gestionan el tránsito en la red ninguna remuneración, en realidad están pagando con trabajo, creatividad e imaginación el acceso a otros materiales y con ello contribuyendo al crecimiento de los gigantes digitales que comercializan los productos supuestamente libres. El mejor ejemplo es Google, que compró YouTube. La industria del ciberespacio se beneficia de la publicidad y en algunos casos de un pago por la conexión o el link. Se crean también nuevos oficios que producen dividendos como las llamadas “redes sociales” que han enriquecido a los dueños de Facebook y Twitter. Los integrantes están siendo vendidos sin saberlo para fines como las campañas políticas o las listas de consumidores de productos específicos.

En México ya se anunció que se gestionará una ley similar a la que acaba de ser derrotada en Estados Unidos. El futuro que le espera será aún más desastroso que el del intento estadunidense. En nuestro país el aumento  de suscriptores a Facebook en 2011 fue de 94.2%, el sexto con más usuarios en el mundo con 20 millones de cuentas. En Twitter sucedió otro tanto pues a mediados del año pasado había ya 4 millones de usuarios.

Estas cifras pueden ser interpretadas en relación con la libertad para subir opiniones, fotos y videos ofrecidos por estas redes en contraste con la cerrazón casi total de las televisoras y la escasa apertura de los otros medios como la radio y la prensa.