Señor director:
Le ruego publicar la siguiente carta de solidaridad con el pueblo de Tepoztlán, Morelos.
Hermanos y hermanas de Tepoztlán: Nosotros, sacerdotes de la diócesis de Cuernavaca, hemos seguido, con atención de pastores y en contacto solidario con su párroco Filiberto González, el proceso de defender su tierra y la búsqueda de caminos para asegurar su identidad como pueblo por medio de su ayuntamiento libre y popular.
Nuestra experiencia pastoral de acompañar a nuestras respectivas comunidades nos va enseñando a respetar los esfuerzos legítimos de los pueblos por organizarse de acuerdo con sus valores y tradiciones, que contribuyen a un avance comunitario en la sociedad y en la Iglesia.
De modo especial ahora que ustedes han sufrido una más de tantas agresiones injustas por parte de quienes se dicen defensores de la tranquilidad y la paz en el estado, queremos manifestarles nuestro apoyo y nuestro interés porque su lucha sea signo que grite a los oídos de la sociedad morelense.
Hablamos como pastores que reconocemos la Resurrección de Cristo –aconteciendo precisamente en estos procesos dolorosos de sufrimiento por causas justas y nobles, como son la defensa de la tierra ante empresas que, al socaire de que buscan el beneficio del pueblo, tienen como interés fundamental el lucro desmedido– y el derecho a la organización propia, autónoma y corresponsable, de cada pueblo, con dimensiones nacionales y continentales.
Pedimos a nuestro Dios, Señor de la Historia, que del sufrimiento de ustedes, como pueblo con dignidad y amor a su tierra, se digne a sacar frutos de Resurrección en la conciencia de gobernantes y demás instituciones.
Como agentes de pastoral, le pedimos que nos haga a nosotros suficientemente sensibles, decididos y obedientes para encontrar ahora, en los esfuerzos de ustedes y, siempre, en los de las comunidades con las que tratamos de identificarnos, signos del llamado de nuestro Dios a seguir su propio ejemplo de compromiso en los procesos de liberación de su pueblo (Exodo 3, 7-12).
Reciban, pues, nuestra solidaridad de hermanos en esta su actitud evangélica que hace de ustedes gente no sólo capaz de resistir, sino de revertir las agresiones hacia el establecimiento de caminos y mecanismos de construcción de una paz según los criterios de Cristo y de la sabiduría de su pueblo. Gracias por su ejemplo de resistencia evangélica, no privativa, gracias a Dios, sino peculiar de todos los pueblos de Morelos, con los que, repetimos, queremos identificarnos estrechamente.
En Cristo, que resucita en su pueblo, los saludamos:
Sacerdotes Anastacio Serafín, Conrado Ramírez, Rómulo Ortega, Jesús Angel Garcidueñas, Julio Tinoco, Rogelio Orozco, Felipe Cejudo, Angel Sánchez, Rafael Figueroa, Julio Torres, Marcelo Domínguez, Diego Sánchez, Juan Guerrero, Enrique Morfín, Carlos Peralta, Enedino Mirón, Pedro Madera, José Luis Alvarez, Raúl Ocampo, Federico Contreras, Carlos Valentino, Cristóbal Alvarez, Pablo Guerrero, Victorino Aranda y José Luis Calvillo (responsable de la publicación).
Apartado postal 1236
Cuernavaca, Morelos 62000 (12 39 87).








