Señor director:
Le solicitamos publicar esta carta, dirigida al presidente Felipe Calderón.
Estimado señor presidente: Después de que usted ofreció luchar contra la corrupción, en su discurso alusivo al 90 aniversario de la SEP, en forma alegre y lleno de emoción manifestó que en la Secretaría de Educación Pública las plazas ya no se venden ni se heredan.
Nosotros queremos citar un caso de corrupción relacionado con el CBTIS Número 79, ubicado en Boca del Río, Veracruz. Con fundamento en la ley, y con pruebas documentales contundentes, denunciamos el manejo de plazas sin apego a la normatividad, actos de nepotismo, abusos de autoridad, etcétera, conforme a los expedientes DE-173/2009, DE/024/2011 y DE-1156/2011, ante el Órgano Interno de Control, cuyo titular es el licenciado Andrés de Jesús Serra Rojas Beltri.
Pues bien, pese a que los lineamientos que rigen la actuación de este funcionario, señalando que ningún expediente deberá presentar inactividad procesal por más de 30 dias naturales, nuestras denuncias siguen paradas, sin resolución, después de más de dos y medio años de haber sido presentada la primera de ellas (2009).
¿Cómo es posible tanta falta de diligencia, seriedad, ética y profesionalismo? Si el Órgano Interno de Control no cumple con su razón de existir, ¿qué sentido tiene seguir sosteniéndolo? ¿Estas dependencias sólo sirven para acomodar a funcionarios que cobran altos sueldos y prestaciones, sin cumplir con su función? ¿No es esta también una forma de corrupción?
Para elevar el nivel de nuestra educacion faltan más recursos económicos, infraestructura, planes de estudio adecuados y, sobre todo, que usted intervenga para que haga una limpieza en el sector educativo, obligando a las dependencias a cumplir con la ley.
Con el mismo encono con que usted persigue en las calles a la delincuencia (cosa que apoyamos y alabamos) así debería vigilar, perseguir y sancionar a aquellos funcionarios de los órganos internos de control que no cumplan su deber con el profesionalismo y la ética requeridos.
Los suscritos somos perseguidos laboralmente y difamados. Este es el precio que pagamos por haber creído en su campaña de combatir la corrupción. El caso es que ésta ha envuelto a nuestro plantel con pleno conocimiento de las autoridades superiores.
Lo invitamos a usted, señor presidente, a que pida un informe sobre los expedientes mencionados, y no sólo confirmará lo aquí denunciado, sino que muy seguramente modificará su discurso ante la triste realidad de lo que se vive no sólo en nuestro plantel, sino en general en toda la educación nacional.
Atentamente
C.P. Domingo Manuel Zamorano Escobar, C.P. Matilde García Espinosa, M.A. e Ing. Alberto Ramírez Carrera, Dr. Narciso Escobar Gordillo y Dra. América Andrade O.








