Sobre Visita controlada De PBI México

Señor director:

Nos dirigimos a usted solicitando respetuosamente la rectificación de parte de la información aparecida en dos artículos (Visita controlada, publicado en Proceso el 25 de diciembre de 2011, y La UE admite debilidades en su política de derechos humanos, aparecido en la Agencia Proceso el 13 de enero de 2012), en los cuales se hace referencia en varias ocasiones a nuestra organización, Peace Brigades International (PBI). Antes de entrar en más detalles, queremos expresarles nuestro gran respeto a la labor de periodismo en México y especialmente al trabajo que viene realizando Proceso, un medio que investiga y reporta de forma profesional y que con sus reportajes contribuye a la lucha por los derechos humanos en México.
Creemos que en el artículo publicado el 25 de diciembre se usó como fuente un correo electrónico que contenía comunicación bilateral entre PBI y varios eurodiputados y personas que trabajan en organizaciones de la sociedad civil, con las que PBI colabora de forma estrecha. Para elaborar el artículo, se ha citado a una persona contratada por PBI, sin su consentimiento, dando la impresión de que el PBI hubiera hablado con el señor Appel y de que PBI acusara al gobierno mexicano de haber manipulado la agenda de la visita a México de los eurodiputados.
Especialmente en las siguientes frases del primer artículo vemos que se interpretó de forma errónea el correo electrónico arriba citado:
“Durante la visita que en noviembre pasado hizo a la Ciudad de México y a Oaxaca la delegación para México del Parlamento Europeo, funcionarios del gobierno calderonista manipularon la agenda del grupo de legisladores europeos para que no se reunieran con ninguna ONG”. PBI no tiene constancia, ni ha afirmado en ningún lugar ni ante ningún interlocutor que funcionarios del gobierno de Calderón hayan influido en la agenda en México de los europarlamentarios el pasado mes de diciembre. Estamos sorprendidos y consternados ante esta afirmación.
“Cuando el PBI preguntó a las autoridades mexicanas y europeas si era posible organizar una cita con los defensores de derechos humanos, señala Nistal en su misiva, respondieron que ‘el tema de los derechos humanos no formaba parte de la agenda’ de trabajo de la Comisión Parlamentaria Mixta UE-México”. Integrantes de la oficina del grupo de amistad Unión Europea-México explicaron al PBI –vía telefónica– que no podrían cambiar una agenda ya prefijada que no incluía reuniones con organizaciones de derechos humanos de la sociedad civil, una decisión que PBI intentó que fuera revisada. PBI no entabló contacto con autoridades mexicanas sobre este tema.
Entendemos que forma parte del trabajo de periodismo interpretar informaciones y usarlas para la publicación de artículos; sin embargo, preferiríamos no ser citados sin aviso previo en ningún artículo. En caso de que una persona integrante del PBI sea nombrada y citada, pediríamos que las fuentes sean confirmadas. Estaremos a su entera disposición para esto si es necesario.
PBI es una organización internacional no gubernamental (ONG) que brinda “acompañamiento internacional” en numerosos países del mundo (actualmente en México, Colombia, Guatemala y Nepal). El Proyecto en México de PBI abrió su primer equipo en 2000 en Chilpancingo, Guerrero. Actualmente mantiene también un equipo de coordinación en el Distrito Federal y otro de acompañamiento en la capital del estado de Oaxaca. El objetivo de nuestra labor es contribuir a una mejora de la situación de derechos humanos en México mediante el acompañamiento internacional y las relaciones públicas. Intentamos abrir y mantener el espacio político para las personas y organizaciones que sufren agresiones y/o amenazas por su trabajo no violento en pro de los derechos humanos y la justicia social. Algunas de las personas a quienes hemos acompañado desde hace años son las señoras Tita Radilla, Inés Fernández, Valentina Rosendo Cantú, el antropólogo Abel Barrera, el padre Alejandro Solalinde Guerra, la señora Alba Cruz Ramos, los hermanos Cerezo.
Con nuestras actuaciones procuramos abrir espacios de diálogo para las personas defensoras de derechos humanos en México, en base a los principios de no injerencia y no partidismo, y establecer relaciones constructivas con los actores estatales con los que interactuamos (autoridades mexicanas e internacionales).
Desde nuestra perspectiva, tenemos un objetivo común con Proceso: contribuir a mejorar la situación de los derechos humanos en México. Ustedes lo hacen vía la labor del periodismo, y PBI México, vía su trabajo de acompañamiento físico, relaciones públicas, capacitaciones, talleres y publicaciones, y con la creación de redes a nivel internacional. Por eso lamentamos comunicarles que los artículos aparecidos en Proceso que nos citan pueden dificultar nuestro trabajo en pro de los derechos humanos, que depende fuertemente de la buena comunicación con las autoridades (federales y estatales), así como con la sociedad civil mexicana y con las diferentes entidades de la comunidad internacional, entre ellas las embajadas y gobiernos de la Unión Europea y sus países miembros.
Por este motivo, teniendo en cuenta nuestro interés común en la mejora de la situación de los derechos humanos, y sabiendo de la buena voluntad y el respeto de la revista Proceso por quienes los defienden y promueven, solicitamos muy cordialmente que ésta publique una rectificación o nos abra la oportunidad de publicar esta carta al director donde presentamos nuestra perspectiva de los hechos.
Aprovecho la oportunidad para agradecerles su atención.
Atentamente
Por PBI México: Maik Mueller,
coordinador general, y Ben Leather,
coordinador de RR.PP. en México

Respuesta del reportero

Señor director:

E
n relación a la nota publicada en Proceso 1834 bajo el título Visita controlada, permítame puntualizar que allí se expone de manera clara que la información a la que se refieren Maik Mueller y Ben Leather proviene de una carta que envió un miembro de su organización, Susana Nistal, el 7 de diciembre de 2011, a integrantes del Parlamento Europeo.
Esa comunicación lleva el título de “Urgente-Defensores de derechos humanos mexicanos no obtienen respuesta a su solicitud de diálogo con la Comisión Parlamentaria Mixta Unión Europea-México”. Hay que recordar que dicha comisión la conforman legisladores de México y del Parlamento Europeo, y que el gobierno federal mexicano intervino en la organización de la agenda de los eurodiputados.
Por otro lado, Nistal afirma en la misma carta: “PBI fue informada de que ‘los derechos humanos no formaban parte de la agenda’. La misión de la UE en México nos informó que todavía podía programarse una reunión de la delegación (para México del Parlamento Europeo) con ONG mexicanas. El 18 de noviembre enviamos una carta solicitando tal reunión, la cual fue firmada por varias ONG mexicanas conocidas (…) PBI también solicitó repetidamente una reunión con defensores mexicanos de derechos humanos. Nunca obtuvimos respuesta”.
Por último, está fuera de lugar la solicitud
que hace PBI de no citar a la organización ni a sus empleados sin su previo consentimiento.

Atentamente
Marco Appel