… Pero aún conserva apoyo militar

El 4 de marzo de 2011, Humberto Moreira llegó a la presidencia del PRI respaldado por Enrique Peña Nieto y con dos encomiendas: buscar la alianza electoral con Elba Esther Gordillo y ser enlace con el sector militar.
La avalancha de acusaciones contra Moreira y las revelaciones que evidenciaron el alto endeudamiento en que dejó Coahuila cuando gobernó la entidad provocaron que el pasado 2 de diciembre renunciara a la presidencia del partido. El viernes 20 también fue sepultado el convenio PRI-Nueva Alianza que Moreira concibió y logró firmar.
Pero el vínculo que Moreira estableció entre Peña Nieto y el sector castrense sigue vigente. El lunes 16 fue nombrado oficial mayor de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) el general de división Diplomado de Estado Mayor (DEM), Salvador Cienfuegos Zepeda, amigo de Peña Nieto desde 2009 y quien pudo ingresar al primer círculo de los militares el pasado 1 de mayo.
Cuando se tenía la certeza de que Moreira sería el dirigente nacional del PRI empezaron a destrabarse las negociaciones entre este partido en la Cámara de Diputados –donde Peña Nieto controlaba a por lo menos un centenar de los 237 legisladores tricolores– y el sector militar que buscaba la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional. Prueba de ello fue que luego de un año de permanecer estancadas empezaron a fluir las discusiones en torno a esa ley.
El primer movimiento del PRI de Peña Nieto en la Cámara de Diputados y de los militares fue un acontecimiento insólito: cinco generales, entre ellos uno de división, acudieron a las oficinas de la Mesa Directiva de esa cámara, entonces presidida por el priista Jorge Carlos Ramírez Marín, para hablar de la ley y llegar a un acuerdo que permitiera evitar responsabilidad penal y jurídica a los militares por sus actos en la lucha contra el narcotráfico.
Era la primera vez que el sector castrense acudía a la Cámara de Diputados. Lo relevante de este hecho fue también que el general de división que asistió fue el jefe del Estado Mayor de la Sedena, Luis Arturo Oliver Cen, uno de los dos hombres del primer círculo del secretario Enrique Galván.
Luego de ese encuentro en la Cámara de Diputados entre militares y priistas ocurrió otro: Alfonso Navarrete Prida, diputado de la bancada peñista y entonces encargado del área jurídica de su partido se reunió con el general de división DEM Carlos Demetrio Gaytán Ochoa, subsecretario de la Sedena, para afinar la Ley de Seguridad Nacional que sería acabada y presentada el 11 de abril de ese año (Proceso 1795).
De acuerdo con la estructura de la Sedena, el primer puesto lo ocupa el secretario, Galván; en un segundo nivel se ubica el subsecretario (Gaytán Ochoa) y en tercera posición está el jefe del Estado Mayor, (Oliver Cen). De ambas posiciones surgirá parte de la terna que el Ejército le presentará al presidente electo para que de ahí elija al nuevo titular de la dependencia.
Al final, la ley elaborada por Navarrete Prida y el Ejército no fue aprobada debido al activismo del movimiento encabezado por Javier Sicilia. Pero Peña Nieto mantuvo su cercanía con los militares gracias a los oficios del entonces presidente nacional del PRI, Humberto Moreira.

Puente con la milicia

La llegada de Moreira a la dirigencia priista significó un respiro para Peña Nieto debido a que el exgobernador de Coahuila había logrado establecer un vínculo, desde hacía por lo menos ocho años, con varios generales que fueron comandantes de la XI Región Militar. Ésta abarca toda la zona de La Laguna, en específico los estados de Durango, Coahuila, Chihuahua y Nuevo León.
En 2006, cuando Moreira era gobernador de Coahuila, llegó como comandante de la XI Región Militar el general de división Roberto Miranda Sánchez, quien fuera jefe del Estado Mayor Presidencial durante el sexenio de Ernesto Zedillo.
Después de que se hizo pública la violación de 13 mujeres por parte de 30 efectivos de la XI Región Militar, en el poblado de Castaños, Coahuila, el 13 de julio de 2006, Miranda fue removido de la comandancia y en su lugar llegó el divisionario Jorge Juárez Loera. En su calidad de gobernador, Moreira estableció una relación cercana con este militar.
El 4 de julio de 2008 Juárez fue designado por Felipe Calderón inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea. Así, uno de los vínculos de Moreira entraba a la estructura principal de la Sedena.
La amistad entre Juárez Loera y Moreira, quien llegaba a la dirigencia nacional del PRI, respaldado por Peña Nieto, le abrió las puertas del sector castrense al hoy precandidato priista a la Presidencia.
En su edición 1799, Proceso reveló que el 6 de abril de 2011 Moreira y Juárez Loera se reunieron para comer. Dos fueron los temas que trataron: la presentación de la Ley de Seguridad Nacional y la revelación de presuntos “expedientes negros” contra exgobernadores priistas y sus vínculos con el crimen organizado.
Una semana después de este encuentro, el 11 de abril, Navarrete Prida hizo público en la Cámara de Diputados el documento de la Ley de Seguridad Nacional que ya había discutido con el subsecretario Gaytán Ochoa desde de marzo.
Para cuando Juárez se reunió con Moreira, ya no era inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea. Ocupaba la Oficialía Mayor de la Sedena; es decir, estaba al mismo nivel que el subsecretario de esta dependencia. El 30 de abril de 2011, Juárez Loera pasó a retiro por edad. Las piezas se reacomodaron y ello dio origen a que otro viejo conocido de Moreira se incrustara en la plana mayor del Ejército.
Así, al salir Juárez Loera de la Oficialía Mayor de la Sedena –pocas semanas después fue asesinado a balazos en Naucalpan–, ante la sorpresa en los círculos castrenses, Calderón nombró en ese cargo al general de división y también excomandante de la XI Región Militar, Roberto Miranda Sánchez.
Este movimiento benefició a Peña Nieto, pues al saltar Miranda a la Oficialía Mayor el puesto que dejó vacante como inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea de la Sedena fue ocupado por el divisionario Salvador Cienfuegos Zepeda, viejo amigo del exgobernador mexiquense.
Según fuentes militares que pidieron el anonimato, la amistad entre ambos se dio por medio de Jaime Camil, un exproveedor de la Sedena en la época en que su titular era Juan José Arévalo Gardoqui. El empresario tenía casa en Acapulco, donde conoció a Cienfuegos Zapata cuando éste ocupó la comandancia de la IX Región Militar en Guerrero.
Pero el mayor contacto entre el político y el general se estableció en forma más contundente cuando el primero fue gobernador del Estado de México y Cienfuegos, comandante de la I Región Militar del Distrito Federal, que abarca al Edomex.
El gobernador se mostró generoso con el Ejército. El 29 de abril de 2009 firmó dos convenios con la Sedena y mediante los cuales le entregaba en permuta dos grandes predios para la construcción de instalaciones militares.

La terna

Los movimientos en la Sedena continuaron al comienzo del año. Para mantener “el equilibrio entre las fuerzas”, sostienen fuentes de la Sedena, se realizaron nuevos cambios y el 16 de enero de 2012 se envió a retiro a Miranda, quien por su posición estaba ya en la competencia para ser titular de la Sedena con el nuevo presidente de la República.
Fuentes cercanas al ámbito castrense comentan a Proceso que “históricamente los grupos en la Sedena se van rotando el poder; es decir, la titularidad de la Secretaría. Y son los generales quienes establecen la terna que luego entregan al presidente electo para que de ahí elija al nuevo encargado de la Defensa Nacional”.
Para mantener ese equilibrio la Sedena envió a retiro al general Miranda. En el enroque el general Cienfuegos Zepeda fue designado oficial mayor de la Sedena, con lo que se incorporó al primer círculo del secretario.
Fuera del Ejército, personal de inteligencia ofrece otra versión. Asegura que Peña Nieto y colaboradores del expresidente Zedillo presionaban para que Miranda quedara en la terna, razón por la que fue enviado a retiro.
Ahora Cienfuegos ha quedado en una posición “en la que se maneja el dinero, los favores y de paso sale de la línea de conflicto”, sostiene la misma fuente de inteligencia.
La salida de Miranda provocó la entrada en escena de un nuevo personaje: el general de división Marco Antonio González Barreda, otro viejo conocido de Moreira y con quien entabló relación cuando el militar llegó en julio de 2008 como relevo del general Juárez a la XI Región Militar.
El lunes 16 González Barreda fue nombrado inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea de la Sedena. En La Laguna dio continuidad a la Operación Conjunta Laguna que empezó en Coahuila, Chihuahua, Nuevo León y Durango el general Juárez Loera. Después encabezó un nuevo operativo llamado El Sellamiento de Nazas y el tercer operativo a su cargo fue la Operación Laguna Segura. Todos ellos relacionados con el combate al narcotráfico.
El grupo de los generales –entre ellos Gaytán Ochoa, Oliver Cen, Miranda Sánchez, Augusto Moisés García Ochoa y Cienfuegos– de donde habrá de salir la terna para designar titular de la Sedena se redujo a tres.
“Al general García Ochoa ya lo eliminaron, igual que en el sexenio anterior; Miranda ya salió y sólo quedan tres: Gaytán Ochoa, Oliver Cen y Cienfuegos Zepeda”, asegura una fuente de la Sedena.
Sin embargo podría sumarse un “tapado”: González Barreda. Todos ellos son cercanos a Moreira. Pero para ser secretario no cuenta tanto la cercanía con el candidato de un partido, sino la región militar que se ha comandado. En este caso la región que ha estado presente ha sido justamente la XI, donde está Coahuila.