“Queremos ser una alternativa real”

El exalcalde de Tlajomulco Enrique Alfaro no descarta que aún pueda encabezar la coalición entre el PRD, el PT y el Movimiento Ciudadano. Y tras hablar de las maniobras de Raúl Padilla por posicionar sus piezas, insiste en que con o sin la alianza ya pactada entre esos partidos, él sigue siendo una alternativa real de izquierda. Presionada por el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRD, la dirigencia estatal de ese partido se vio obligada a aceptar de último momento la coalición de izquierda e incluir entre sus aspirantes a la gubernatura al exalcalde de Tlajomulco, Enrique Alfaro, quien es impulsado por el Partido del Trabajo.

El miércoles 18, ante el rumor de que el CEN perredista había facultado a Ricardo Monreal, senador del PT y coordinador de la campaña presidencial de Andrés Manuel López Obrador, para anunciar desde Guadalajara la postulación de Alfaro como el abanderado de la alianza PT-PRD-Movimiento Ciudadano, el dirigente estatal del PRD, Roberto López González, acudió a una rueda de prensa a la que no estaba convocado.

Quienes lo conocen, sostienen que Bob López quería fijar su postura ante los medios, de ahí que antes del encuentro reclamara a Monreal por “hacer cosas indebidas”, sin tomar en cuenta su representación. Dicen también que al principio Monreal se opuso a que López González tomara el micrófono, pero ya con los ánimos más tranquilos, le permitió hablar.

López González aprovechó para comentar a los reporteros que el PRD Jalisco aceptaba la alianza, pero aclaró que el candidato a la gubernatura saldría de encuesta abierta entre la población que se realizará a finales de mes. Entre los aspirantes destacan Alfaro, el diputado local Raúl Vargas y la exlegisladora Celia Fausto, ambos del Grupo UdeG.

Asimismo, López González dio a conocer un comunicado de menos de una cuartilla en el cual aclaraba que el CEN perredista y la dirigencia que él encabeza habían decidido ser parte de la coalición electoral total para participar junto con el Partido del Trabajo y el Movimiento Ciudadano en las elecciones del próximo 1 de julio.

“El propósito –comentó–, es sumar a todas las fuerzas de izquierda, democráticas y progresistas, que permitan el cambio que Jalisco requiere de manera urgente”. Al final del documento se reconoce a López Obrador como el candidato a la Presidencia de la República.

En ese encuentro no se aludió al pleito soterrado que desde hace dos años mantiene enemistados al Grupo UdeG y al exalcalde Alfaro. En febrero de 2010 el exrector de la Universidad de Guadalajara Raúl Padilla López llamó a Alfaro “perro rabioso” cuando éste anunció su rompimiento con el Grupo UdeG, justo cuando esa corriente universitaria le exigía entregarle 60% de los puestos en la administración de Tlajomulco.

Desencuentros

 

El exalcalde de Tlajomulco dice estar consciente de que las encuestas recientes lo ubican en segundo o tercer lugar de las preferencias entre el electorado, debajo del priista Jorge Aristóteles y de Alfonso Petersen, uno de los cuatro precandidatos del PAN.

–¿Qué piensa de la forma como lo ven sus adversarios: algunos lo consideran el único capaz de contener al PRI, mientras que otros confían en que el PAN no obtenga la gubernatura por cuarta vez? –pregunta el reportero.

–Yo construyo un proyecto para ser gobernador de Jalisco. A mi no  me interesa jugar un papel de bisagra en esta elección; hacemos nuestro mejor esfuerzo para sacar el triunfo. Nos presentamos como una alternativa real para el estado y no precisamente buscamos perjudicar a otro partido; queremos ganarle al PRI y al PAN; en eso estamos.

Comenta que está convencido de que aun por encima de sus diferencias con el PRD, que lo postuló a la alcaldía, y de sus discrepancias con Raúl Padilla, los últimos dos años le permitieron armar su candidatura “al servicio de la gente”.

–¿Se considera usted un “perro rabioso”, en asuntos de política? –pregunta el reportero.

–Mire, yo soy una persona congruente y con dignidad y en ese terreno me quiero mantener. La expresión que en su momento utilizó esa persona (Raúl Padilla), sólo pone de manifiesto que nosotros logramos romper con la lógica de la clase política local de tenerle que rendir pleitesía a los caciques y a los dueños de los poderes fácticos del estado.

Desde 2010, Alfaro denunció fuertes presiones del Grupo UdeG, cuyos dirigentes les exigían la entrega de una cuota de plazas en la administración municipal. El 22 de febrero de ese año, comenta, decidió romper abiertamente con la organización que lidera el exrector y presidente de la Feria Internacional del Libro.

“Tlajomulco es oficialmente un territorio liberado de Raúl Padilla López”, dijo Alfaro. Eso molestó a Padilla, quien días después respondió: “Tengo como costumbre no responderle a los perros cuando me ladran. Menos cuando tienen rabia. Prefiero platicar con el dueño del perro”, según informó Público en su edición del 24 de febrero de 2010.

Alfaro se muestra cauto al recordar ese episodio, prefiere hablar del trabajo que ha realizado.

–Ese comentario por parte del líder del grupo UdeG, ¿es para usted una “medalla de guerra”? –insiste el reportero.

–Es una muestra de que no me equivoqué cuando tomamos la determinación de declarar a Tlajomulco como un municipio libre y autónomo.

Con esos antecedentes y convocados por la dirigencia nacional del PRD, la semana antepasada Alfaro tuvo un “rencuentro” con los enviados de Padilla, esta vez a causa de la propuesta de coalición PT-PRD, pese a sus sospechas de que podía tratarse de una mascarada.

Entre el lunes 9 y el jueves 12 se realizaron las negociaciones tanto en Guadalajara como en la Ciudad México. De acuerdo con un testigo,  desde el lobby de un hotel tapatío Raúl Padilla maniobró y dio órdenes a su equipo a través de su celular para alargar el “proceso de negociación”.

“El hombre hablaba por celular y traía un manos libres, él llamaba la atención porque alzaba la voz y se mostraba desesperado, con el rostro rojo, al parecer en su esfuerzo por convencer a su interlocutor de que no se debía ceder nada”, según el testimonio recogido por este semanario.

El entrevistado relata que Padilla insistía en que no iba a aceptar ningún acuerdo que lo orillara a entregar el partido: “El que gane la encuesta, va. No queremos una coalición forzada”, dice a su interlocutor al filo del mediodía del jueves 12.

Además, envió a la Ciudad de México a Roberto López, exlíder del Staudeg y presidente del PRD Jalisco; a Raúl Vargas López, exvicerrector de la UdeG y precandidato al gobierno de Jalisco, y a Tonatiuh Bravo Padilla, rector del CUCEA y exdiputado federal. Su objetivo, según la fuente, era mantenerse en la discusión todo el tiempo posible, pero sin manifestar que él (Raúl Padilla) también aspira a ser el candidato de la coalición.

El viernes 13, Alfaro y su colaborador Clemente Castañeda rompieron el diálogo y dieron por terminado el acercamiento con la dirigencia perredista, luego de la convocatoria lanzada por la dirección nacional, donde, a juicio de Alfaro, sólo quedó en evidencia la cerrazón del PRD Jalisco.

Hacia los medios de comunicación, los perredistas dejaron correr la versión de que Alfaro y sus seguidores se querían quedar con toda la estructura del partido, así como con la mayoría de las alcaldías y diputaciones.

Alfaro dice que eso no es cierto: “Lo que yo planteé fueron las condiciones mínimas para sacar al PRD de la mediocridad en la que se encuentra sumido. No se puede hacer un ejercicio del reparto del botín. Primero, porque no existe. Para decirlo claro: el PRD no tiene nada. Por desgracia es un partido del 3%”.

Entrevistado el viernes 13 antes del anuncio de la coalisión de izquierda, el exalcalde señala: “No tiene regidores ni en Guadalajara, ni en Zapopan o Tonalá. No se puede estar en la lógica del reparto de posiciones. Ellos han querido desmontar esa argumentación, para tratar de reventar el acuerdo de coalición. Yo no pedía nada, lo que exigía eran condiciones para poder competir”.

–¿Se dijo cuántas eran las candidaturas para senadurías, alcaldías, diputaciones locales o federales?

–Jamás se discutió eso en la mesa; jamás se habló sobre el reparto de municipios, ni candidaturas. El tema de fondo que ellos (los dirigentes estatales) planteaban era que no hay ningún acuerdo. Lo que ellos planteaban era una iniciativa que elaboró la Comisión Política Nacional del PRD y no nosotros; además, la propuesta nunca se discutió. Siempre estuvo en la mesa.

–¿Sin darse un acuerdo usted se queda con la izquierda y la gente que maneja al PRD con un cascarón de partido?

–Hoy la izquierda de Jalisco está más viva que nunca; hoy tiene una esperanza.

–¿Usted es la izquierda?

–La izquierda somos muchísmos hombres y mujeres libres de Jalisco. La izquierda tiene proyecto y libertad de acción; tiene dignidad y una propuesta que está lista para enfrentar las elecciones como nunca antes.

–¿Con Raúl Padilla o sin él?

–Con membretes o sin membretes, eso es claro. Lo otro, que sí debo decir, es que no voy a cerrar bajo ninguna circunstancia la posibilidad de que al final haya un acuerdo con el PRD.

En cuanto a las posibilidades de que triunfe, aun cuando analistas de la UdeG como Jaime Tamayo no le conceden muchas posibilidades, Alfaro se niega a aceptar que su candidatura provocaría un efecto similar al de los comicios federales de 1988, cuando la efervescencia de un candidato de izquierda fuerte a nivel nacional sólo provocó mayores posiciones para el PAN en Jalisco.

En ese año, relata, el Frente Democrático Nacional postuló a Cuauhtémoc Cárdenas, pero en Jalisco, una coalición de partidos lejos de obtener el triunfo sólo consiguió 24% de los votos, lo que se tradujo en reducción de sufragios para el PRI y aumento de diputados a favor del PAN. A pesar de que en realidad esa opción política no tuvo gran crecimiento en las preferencias electorales en el estado (Proceso Jalisco 375).

Y remata: “Lo que sí creo es que el proyecto que estamos construyendo va a crecer muy rápido; en eso creo y confío. No sé quién ganará o perderá, pero estoy seguro de que lo que estamos construyendo va a despertar el interés de muchos ciudadanos que hoy están decepcionados de los partidos y que el comportamiento del electorado en Jalisco se verá modificado con relación al comportamiento histórico en el estado”.